Exiliados de Extremoduro
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Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

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Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 24.06.12 5:27

Historias del narcotráfico




El inicio de la guerra


No es que Miguel Ángel Beltrán Lugo, “el Ceja Güera”, fuera pieza menor. Pero cuando llegó al penal de La Palma, Estado de México, el 23 de junio de 1992, iba ya muy mermado, cansado y sin dinero, dicen, después de años de andar a salto de mata, de rodar sin domicilio fijo.

Lo trasladaron del penal de Puente Grande, Jalisco, con varias sentencias a cuestas que sumaban dieciocho años, apenas por cumplir, por dieciséis procesos penales: desde secuestro, asociación delictuosa, asalto con violencia, robo de autos y evasión, hasta homicidio y acopio de armas de uso exclusivo del Ejército.

Su fuerte, en el pasado, habían sido los bancos, el secuestro y los asaltos. El narcotráfico era una actividad colateral para él, y no su principal fuente de ingresos, a pesar de haber nacido en San Pablo Mochobampo, cerca de Sinaloa de Leyva, tierra de jefes.

Por eso a muchos extrañó que doce años después, cuando lo mataron, ya fuera un patrón encumbrado. El respeto, la posición y el dinero se los ganó, por consiguiente, desde las celdas.

Y de qué manera: a su funeral fueron, según los reportes de prensa, varios líderes y candidatos del Partido Acción Nacional sinaloense, como Saúl Rubio Ayala, Wilfredo Véliz y Heriberto Félix Guerra.

“Mi amistad es una amistad sincera, solidaria; y máxime que esta gente coincide con nuestro proyecto”, dijo Rubio Ayala cuando los medios cuestionaron su presencia.

“Vamos a ver cuáles son, el porqué de este tipo de nexos. Para la investigación siempre es importante indagar qué está ocurriendo en ese entorno, y cuando ciertos personajes de repente se aparecen, debemos definir los motivos de su presencia”, dijo, cantinfleando, el entonces procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, días después de que la televisión difundiera las imágenes de los panistas en el sepelio del Ceja Güera.

“Queremos entender que es dar un pésame, queremos entenderlo así”, agregó. Nadie sabe en qué quedó su famosa investigación.

El 17 de mayo de 2005, sin embargo, la “coincidencia de proyecto” alcanzó a Rubio Ayala, para entonces diputado local por el PAN: un grupo de sicarios que viajaba en dos camionetas lo emboscó en la carretera, camino a Guasave. Le dispararon con rifles de asalto AR-15 y AK-47, y con pistolas 45 y de 9 milímetros.

Él y su chofer, Omar Ruelas García, murieron en el acto. Su camioneta Explorer tenía cerca de noventa impactos de bala. Quedaron irreconocibles.

Por el tiempo de su última detención, a Beltrán Lugo ya se le cantaba en las cantinas. Se narraban sus hazañas como asaltante y secuestrador.

Había varias versiones del corrido, ninguna de Los Tucanes de Tijuana o de Los Tigres del Norte, pero era ya parte de una leyenda.

“El estado de Sinaloa
orgulloso debe estar
porque tiene mucha gente
que sí se anima a jalar.

Entre todos sale uno
que es Miguel Ángel Beltrán.
Lo apodan ‘el Ceja Güera’,
que en una trampa cayó.
Lo encerraron en Guasave
y de ahí se les fugó
con siete hombres a su mando
que él mismo los escogió...”

Sí, el Ceja Güera se había fugado por lo menos dos veces de las prisiones de Sinaloa. Su arresto de 1992, sin embargo, sería el definitivo, porque de la cárcel ya no saldría sino muerto: la noche del 6 de octubre de 2004 lo pescaron descuidado, adormilado, en el área de comedores del Módulo 4 de La Palma.

Lucio “Don Juan” Govea, de cuarenta años entonces y sentenciado a 42 más por asaltos a bancos, se le atravesó con una calibre 22 en la derecha. Le metió cinco balazos: dos en el cuerpo y tres en el cráneo.

No hubo forma de salvarle la vida. Nadie le tendió la mano. Los otros reos (entre ellos Mario Aburto, el asesino material del excandidato presidencial Luis Donaldo Colosio) salieron corriendo.

Lucio, dicen, era una garantía. Pocos meses después, el 31 de diciembre, “se haría cargo” de Arturo Guzmán Loera, “el Pollo”.

El asesinato del Ceja Güera y el del Pollo marcan el inicio de una guerra que se extiende hasta hoy. Sinaloa contra Tamaulipas. “Los Zetas” contra los de la “Federación”.

Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo”, se fugó en un carrito de ropa sucia el 19 de enero de 2001, al inicio de uno de los periodos más prósperos del cártel de Sinaloa: el sexenio de Vicente Fox Quesada.

Es historia conocida. Y salió para fortalecerse; para retomar viejas amistades y tejer nuevas alianzas, y así dar origen a la “Nueva Federación”, que hoy busca restablecer un imperio que sólo Amado Carrillo, “el Señor de los Cielos”, pudo administrar.

Durante su estancia en prisiones afianzó la amistad con el Ceja Güera, su paisano, Beltrán como muchos Beltranes de la región: como Sandra Ávila Beltrán, la llamada “Reina del Pacífico”, detenida mientras se hacía un manicure en un local del Distrito Federal, el 30 de septiembre de 2007.

Con la fuga de su patrón, Miguel Ángel Beltrán quedó desprotegido.

Eso lo sabía Osiel Cárdenas Guillén, el líder del cártel del Golfo, el fundador de Los Zetas, el mayor enemigo del Chapo Guzmán, “el Mataamigos”, detenido el 14 de marzo de 2003, apenas diecinueve meses antes del asesinato del Ceja Güera.

Osiel, dicen, lo mandó matar.

Puso dos millones de pesos y una pistola 22 en manos de Daniel Arizmendi López, “el Mochaorejas”.

Le dio la orden. Pero antes, el capo tuvo que engancharlo. Jalarlo al carril.

El secuestrador, mutilador y asesino tenía ya meses sin ver mujer... hasta que recibió un “regalito” en horas de visita.

De parte de Osiel.

Jesús Blancornelas lo detalló así, en un texto de 2005:

“Escultural. De piel bronceada. Pelo largo y delgado hacían su figura más sensual [...] Cero plática. Nada más iba a lo que iba...”


Arizmendi, ahora en manos de Osiel, se quedó con un millón y entregó otro a Lucio Don Juan Govea, dicen las varias fuentes de este texto.

Traspasó la orden con éxito, según se afirma.

El Ceja Güera no pudo defenderse. No tuvo tiempo o manera de hacerlo. Lo quebraron en un descuido.

Su cuerpo viajó a Guasave por avión y luego por carretera a San Pablo Mochobampo.

Lo velaron en casa de su hermano Pedro.

A finales de los años ochenta, perseguido por judiciales y elementos del Ejército, el Ceja Güera y cerca de veinte pistoleros se refugiaron en el “Triángulo Dorado”, en las sierras que se forman entre Chihuahua, Sinaloa y Durango. Andaban de rancho en rancho, huyendo, cometiendo crímenes menores para malvivir.

Hacían tiempo para que se calmaran las aguas. Su persecución se convirtió en prioridad pública después de un ruidoso asalto bancario en Culiacán, Sinaloa.

En la sierra de Chihuahua, a caballo, muy maltratados, dicen, por tantos meses de fuga, como forajidos del Viejo Oeste decidieron asaltar un tren de pasajeros. Lo lograron. Fue a principios de los noventa y se hizo gran escándalo en la región.

Animados, intentaron un segundo asalto armado. Pero esta vez el tren iba repleto de soldados.

–¡Cuál pinche asalto, hijo de la chingada! ¡Aquí se te acabó el corrido! –le gritó un oficial, según la crónica regional.

Así llegó a Puente Grande, y de allí a La Palma. Así se encontró, años después, entre la crema y nata del narcotráfico en México.

Así lo alcanzó, también, la muerte.

Al corrido, que antes terminaba con su arresto, se le agregó de inmediato una última –ahora sí– estrofa, y así se canta hasta hoy:

Señores, ya me despido,
ustedes perdonarán,
aquí se acaba el corrido
de Miguel Ángel Beltrán...


Última edición por Cazador de Duendes el 19.02.13 18:03, editado 33 veces

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 27.06.12 0:29

2.- Una fiesta muy especial

No era un evento político. Tampoco un desfile o un reparto de despensas después-del-desastre (como los que azotan la región cada dos tres años). Por eso la fiesta de ese 30 de abril de 2006 fue tan significativa para los de Piedras Negras.


Imagínese: en una ciudad de poco menos de 150,000 habitantes, ver reunidos a miles.

No es cosa de todos los días ni que pueda pasar desapercibida.

Las familias llegaron caminando, agarradas de las manos, con sus mejores trapos, haciendo un río de gente desde las colonias más pobres hasta El Cortijo, rancho, restaurante y salón de fiestas en el concurrido libramiento Venustiano Carranza.





La invitación, que se publicó en los diarios locales y, según los testimonios, se comunicó también de manera verbal, prometía payasos, pastel y regalos. Y la música de Banda Kañón.

Ese Día del Niño, Max Seturino Alcalá, el amenizador, lanzó vivas y porras “al futuro de México”.


Los organizadores, identificados como Emir Méndez Dena, dueño de El Cortijo, Wilmar Alejandro Méndez Salazar, José Luis Fernández Hernández, María Ciria Chavarría Menchaca y Norberto Gutiérrez Pulido (averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/082/2006) caminaban de un lado a otro vigilando que nadie saliera defraudado. Los chiquillos corrieron emocionados cuando se anunció el reparto de regalos, y los abrieron con regocijo.

Hubo gritos, felicidad. Piedras Negras estaba, realmente, de fiesta.

El evento había sido promocionado por el “Zindicato Anónimo Altruizta de PN”. Así, con zetas. El del micrófono pidió un aplauso para su benefactor, “para el señor Osiel”, y la gente respondió, alborozada.

También pidió que leyeran la carta que se había entregado a la entrada de El Cortijo a cada niño. Decía:

“La constancia, la disciplina y el esfuerzo son la base del éxito.

Sigue estudiando para que seas un gran ejemplo.

Feliz Día del Niño 2006.

Con todo mi afecto para el triunfador del mañana, te desea tu amigo Osiel Cárdenas Guillén.”

La gente fue generosa con sus aplausos.

Ese día, los más jodidos de Piedras Negras vivieron una fiesta muy especial.

Como pocas que se recuerden.


Última edición por Cazador el 23.10.12 3:07, editado 1 vez

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 02.07.12 2:23

3.- La Nacha contra los chinos

El 22 de agosto de 1933, El Continental, uno de los primeros diarios bilingües en la historia común México-Estados Unidos, publicó en su portada: “Es un secreto a voces que la señora Ignacia Jasso Vda. de González alias ‘La Nacha’ se dedica a la venta de droga en su domicilio ubicado en la calle Degollado núm. 218.

En esta ocasión ocho de sus principales vendedores fueron aprehendidos bajo el cargo de narcotraficantes; sin embargo, se esperan [sic] que salgan libres por la posibilidad que tienen de pagar las altas fianzas.”

En realidad, el periódico con base en Ciudad Juárez llegaba tarde a la noticia.

Cuando fue llamada a juicio, “la Nacha” tenía unos quince años al mando de la primera organización de mexicanos dedicada al narcotráfico en esa frontera; era ya la reina de esa versión burda del cártel de Juárez, que todavía sembraba mariguana en patios y azoteas de las casas.

Su segundo en la dirección era su propio esposo: Pablo González, “el Pablote”, un hombre poco precavido, ruidoso, amante de las mujeres, los tragos y los pleitos callejeros; murió a tiros en una cantina durante un duelo con un agente de la policía municipal.

En contraparte, Ignacia, madre de cuatro, era una mujer recatada; morena, con un cuello largo y un porte que revelaba a la mujer hermosa que había sido en su juventud, vestía como abuela –faldas debajo de la rodilla, cabello recogido en un molote y zapato cerrado–, y tenía fama de ser la benefactora de las colonias desde donde dirigió su imperio, en el viejo centro de Ciudad Juárez.

Pero nadie se engañaba sobre ella. Ignacia era tanto bonachona como brava para defender el negocio. De hecho, el origen de su organización, a principios de los años veinte, marca el inicio de una larga guerra por la plaza que se extiende hasta el siglo XXI.

Para dominar el mercado de mariguana, heroína y cocaína, la Nacha ordenó la muerte de sus rivales, que no eran mexicanos sino chinos que habían llegado de San Francisco tras el devastador terremoto del 18 de abril de 1906.

Según los registros –reseña Adriana Linares en “La leyenda negra”, con apuntes de Ignacio Esparza Marín, cronista de la ciudad–, ella dio la orden de ejecutar a once inmigrantes, y eso, y la anterior captura de los principales cabecillas del cártel chino (Rafael L. Molina, Carlos Moy, Manuel Chon, Manuel Sing y Sam Lee), requerida por un juez, le permitió mantener el control de la venta de drogas hasta entrada la década de 1960.

Dicen que Ignacia sentía cierto desprecio por los estadounidenses, principales clientes de sus “picaderos”, que estaban identificados y eran hasta cierto punto tolerados por la policía de El Paso, Texas –ciudad vecina de Juárez–, porque se trataba en su mayoría de excombatientes de las dos grandes guerras o de soldados asentados en el Fuerte Bliss, uno de los más importantes de Estados Unidos.

La traficante comentaba que la heroína era sólo para ellos. Terminó vendiéndola a quienes pagaran, gringos o no.

La Nacha intentó lo que pocos han logrado con éxito: heredar el poder a su familia. El nieto, Héctor González, “el Árabe”, hijo de Pabla, fue el más involucrado.

Pero, como al abuelo, le gustaba la vida disipada. Y correr autos: se mató en un accidente automovilístico y con su muerte se rompió la línea familiar de narcotraficantes.

A diferencia de la mayoría de los que se dedican al negocio de la droga, la Nacha murió de vieja y en libertad, en los setenta.

Fue, dicen, tan querida hasta sus últimos días en el barrio Bellavista –en donde tenía su residencia–, que la gente la cuidaba y velaba por ella. Si la policía entraba a la colonia, la sacaban de la casa para esconderla.

Y allá iba la viejita, en brazos de uno y otro, de vecindad en vecindad, por pasillos y pasadizos, brincando azoteas, para escapar de los azules.

Sí pisó la cárcel varias veces, como en una ocasión que reseña, en 1933, El Continental. El juez le dictó auto de formal prisión el 16 de octubre de ese año, pero el 1º de diciembre obtuvo su libertad por falta de pruebas.

Los que la habían acusado desistieron en declaraciones posteriores, y la Nacha regresó a la sala de su casa, en donde acostumbraba recibir amablemente a funcionarios públicos, policías y periodistas, con efectivo o con despensas de alimentos.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 08.07.12 4:35

4.- El Barranco


En estas tierras ni puto maíz. Y los pinos no se comen –dice Mario L., y apunta hacia la sierra, blanca como hueso seco.

Han quedado atrás La Junta y Creel. Adelante está Guachochi, y luego Ciénega Prieta. Y después nada, porque ya no habrá camino sino las veredas que sólo los tarahumaras conocen, y algunos chabochis, mestizos que se atreven a ir hasta allá.

Bajo la panza de un cerro, un grupo de indígenas se sientan en torno a un corral que alguna vez habrá tenido, se supone, gallinas. Dentro de su cueva casa hierve una maltratada olla de peltre azul, pero no tiene frijoles, ni atole, ni maíz. Sólo agua.

La vieja que se oculta de los visitantes le da vueltas y vueltas y luego llena tazas de plástico a las que agrega una cucharada de Maseca. Eso comerán hoy, eso es lo único que hay para todo el día, explica Mario L.

“Prefieren una cucharada de Maseca con agua que una tortilla. De ese puñado de Maseca no salen más de cinco remeques [tortillas]. Con agua rinde más.”

La cuchara de la vieja no es, en realidad, cuchara. Ni la de los que toman esa sopa masa desayuno cena. Usan latas pequeñas –como la de los chiles encurtidos– atadas a un palo con alambre. La de la anciana es de sardinas.

–¿Y los hombres? –les pregunta en rarámuri.

Traduce la respuesta:

“Que andarán en el barranco.”

No quieren decir más.

“El barranco” llaman a los campos de amapola.

Casi pegado a Sinaloa, en el sur de Chihuahua, está Baborigame, sección municipal de Guadalupe y Calvo, municipio cuya cabecera del mismo nombre se halla más al sur.

Aquí ya no gobierna nadie, sino los cárteles y minicárteles que suben y bajan mariguana y goma de opio día y noche. Se siembra y se cosecha. Se empaca y se manda fuera. Así ha sido desde hace muchos años.

Aquí no hay “guerra contra el narco”. Ni un solo retén, ni un solo soldado entre Ciudad Juárez y Ciénega Prieta. Hasta Baborigame, hasta el inicio de la sierra que se une a la de Sinaloa. Allí empieza la presencia de los militares.

Unos kilómetros abajo está Badiraguato, la capital, se dice, del cártel de Sinaloa, ahora Nueva Federación.
Allí están las haciendas de los señores, se afirma por acá. Allí nacen los corridos que la gente canta, alegre, en las cantinas.


Los hombres regresarán allá por noviembre a sus casas, con los dedos amarillos de rayar la amapola.



Los que regresan, porque muchos ya no vuelven.

Dicen que en lugar de pagarles mejor los matan.

O que se hacen viciosos.

O que, aunque les duela, prefieren abandonar a los viejos porque el camino a casa es largo y hostil.

Luego saldrán las mujeres al barranco.

Y tampoco volverán.

Y así la sierra de Chihuahua se ha vuelto, poco a poco, en los últimos decenios, un triste asilo forzado, un gueto para miles de viejos que no tienen más remedio que esperar, tomar Maseca con agua y esperar.

Esperar a que alguno de los que se fueron regrese del barranco.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 10.07.12 15:57

5.-Botín de guerra


Claudia Alejandra Cortés Reyes se resguardó en uno de los muros que separaban el zaguán de la puerta principal. Los testigos afirman que, en cambio, sus compañeros, todos varones, tomaron posiciones adentro de la casa, mucho más defensivos que en combate.

Se lanzaban gritos unos a otros. Intentaban, seguramente, pasarse instrucciones.

En eso estaban, cuando se escuchó una voz desde la calle:

–¡Somos el Ejército Mexicano! ¡Tiren sus armas y salgan con las manos en alto!

El oficio de reporte militar A09247 y la recomendación 39/2007 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) coinciden en que serían las 10:30 de la mañana del 7 de mayo de 2007 cuando los soldados llegaron al número 147 de Fray Melchor de Talamantes, en la colonia Miguel Hidalgo, en Apatzingán, Michoacán.

La calle estaba semivacía, pero al ver el convoy con cerca de cuatrocientos soldados –y la movilización de tantos vehículos militares– decenas de vecinos salieron a ver lo que sucedía. Fue entonces cuando las fuerzas armadas tendieron un cordón de seguridad, y empezaron el desalojo del jardín de niños Andrés Bello, de una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social y de las escuelas secundarias cinco y uno.

–¡Somos el Ejército Mexicano! ¡Tiren sus armas y salgan con las manos en alto! –gritó un oficial. Y en las siguientes fracciones de segundo, el futuro de muchos, incluyendo el propio, quedó en manos de Claudia Alejandra, aunque ella no tuvo tiempo para advertirlo así.

Porque lo que se desató en seguida y en los días posteriores fue consecuencia de su decisión. Frente a la advertencia, ¿rendirse o luchar? Quizás ya habían tomado la determinación en grupo antes de que los militares los rodearan, y las circunstancias –el haber quedado en la posición de combate más cercana al Ejército– le confirieron la responsabilidad. Quizás.

Vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa color amarillo, Claudia Alejandra Cortés Reyes, de 26 años, madre de dos hijos, regordeta, a quien los vecinos de Apatzingán identificaron como una mujer tranquila (vendedora de ropa, dijeron a la prensa unos), fue la única que dio negativo en la prueba toxicológica aplicada después a los presuntos narcotraficantes que cayeron en manos del Ejército ese día. Es decir: Claudia Alejandra estaba en su juicio, no bajo el influjo de la cocaína como el resto, cuando llegó el llamado de rendición, según el Laboratorio de Química Forense de la Procuraduría General de Justicia del estado de Michoacán.

–¡Somos el Ejército Mexicano! ¡Tiren sus armas y salgan con las manos en alto! –se escuchó la advertencia esa primera y única vez desde la trinchera improvisada que los militares armaron en plena calle, entre coches, vehículos artillados y una jardinera de cemento.

Claudia Alejandra levantó su AK-47 en automático. Disparó. Y desató un infierno.

Cientos de balas, algunas granadas y, según testigos –el Ejército lo negó después ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos–, disparos de bazuca cayeron sobre la casa que sus habitantes habían rentado hacía tres meses.

De inmediato se inició un incendio. Los cuerpos empezaron a rodar y los mirones a correr.

Cuando bomberos y soldados entraron en la finca, noventa minutos después, la encontraron primero a ella casi deshecha, semicalcinada, entre ese muro del zaguán que fue su fortaleza y un auto que ardió con los disparos de armas pesadas.

También hallaron los cuerpos de Carlos Valencia Rendón, Jesús Ambriz Galindo y Rogelio López Guízar.

Dicen que había unos veinte sicarios escondidos en la casa aquel día.

Ninguno de ellos, aparte de un puñado de familiares –entre los que estaban dos niños de cuatro y seis años–, estuvo en el velorio de Claudia Alejandra.

La enterraron en el panteón municipal, bajo una lápida de segunda clase.

La familia no tuvo para más.




En las siguientes horas, decenas de soldados desataron una cacería. Detuvieron, en las casas, en los comercios y en las calles aledañas a Bernardo Arroyo López, Raúl Zepeda Cárdenas, Alejandro Juvenal Guzmán Suástegui, Gustavo Orozco Villegas, Isaías Suástegui Ponce, Miguel Valerio Guzmán, Teresa Valencia González y al menor identificado por la CNDH como “MCR”. Los retuvieron durante quince horas.

Los interrogaron “bajo procedimientos de tortura, tratos crueles, inhumanos y/o degradantes para, posteriormente, ponerlos a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación, quien inició la averiguación previa AP/PGR/MICH/A/130/2007”.

Mientras tanto, otro comando militar se introdujo, “sin orden judicial, a diversos domicilios en las colonias aledañas, causando daños materiales y sustrayendo objetos tales como celulares, cámaras fotográficas, alhajas, dinero en efectivo, por sólo mencionar algunos, los cuales no fueron puestos a disposición de ninguna autoridad”, dice el informe de los visitadores de la comisión. En pocas palabras: los soldados se robaron cuanto pudieron de las casas que fueron tomando por asalto.

Llovieron las denuncias penales contra los uniformados. Las señoras Claudia Sánchez Pineda, María Guadalupe Alemán Maravilla, Lorena Vázquez Sánchez y Julia Valencia Serrato, y los señores Margarito Toledo Cervantes, Juan Gabriel Palomares Farías, Mario Espino Sánchez, Gilberto Ochoa Serpas, Lenin de Jesús Quiroz Lozano y Juan Sandoval Padrón, acudieron a las autoridades para pedir la restitución de sus bienes y una disculpa.

Derechos Humanos exigió también una explicación, y la restitución de lo que los soldados se llevaron.
Nada de lo perdido apareció, según los afectados.

Tampoco el Estado mexicano les dio explicación alguna.

Las ofensas quedaron como eso: como ofensas. Y los bienes desaparecidos en la supuesta búsqueda de cómplices, como botín de guerra.




“¿Quién sale a comprar cerveza a las nueve de la mañana?”, preguntó uno de los habitantes de la colonia Miguel Hidalgo. “Sólo los amanecidos”, le contestaron. “Los agarraron amanecidos.”

Los que llamaron a los soldados, según la prensa local, fueron los vecinos. A uno de los habitantes de la casa se le ocurrió salir muy de mañana a comprar cerveza con una pistola en la cintura.

Apatzingán estaba –está– en guerra. Los militares se encontraban a unas cuadras, en retenes y revisiones. Pronto llegaron hasta la casa marcada con el número 147. Al instante pidieron a sus habitantes que se rindieran.

El periodista Francisco Gómez, del periódico El Universal, hace notar en su reporte de ese día:

Alejandra, quien estudió sólo hasta la secundaria y que aparece con sus hijos en unas fotografías encontradas dentro de la casa que ardió tras el enfrentamiento, es una incógnita para la policía. Nunca tuvo antecedentes criminales. No dejó riquezas en esta vida, a la que llegó a las 11:00 horas el 1 de junio de 1981 y de la que se fue –coincidencia que aparece en sus actas de nacimiento y defunción– a las 11:00 horas del 7 de mayo de 2007.

La superstición debe, entonces, muchas explicaciones. El siete no fue, esta vez, de buena suerte: Claudia Alejandra, armada con una AK-47, murió en el 147 de Fray Melchor de Talamantes, según la recomendación de Derechos Humanos 39/2007 y el oficio de reporte militar A09247. ~

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 14.07.12 17:08

6.- La amante de un Narco


Ese día salió de la escuela, se dirigía a tomar su camión, caminaba dándole de comer a la pupilas de los hombres de lujuria, falda azul marino que se aferra a dejar muy poco a la imaginación, siempre usando ese rojo suave en el néctar de sus labios, los ojos de un café tierno, encantador y la mirada asesina de corazones pasajeros, le suena el celular, le comienza a latir el corazón a mil por hora pues reconoce de quien es la llamada.

Bueno, Que ondas, oye mija tengo una salida, ¿Te interesa? ,

¿A dónde es?,

Es en un motel con un señor, paga muy bien,

Pero no traigo ropa ando con el uniforme,

Esperame ahí donde estas, yo te llevo ropa,

Termino de vestirse en el baño de un supermercado, salio con un vestido rojo, que llegaba justo donde tenia que terminar, un escote en la espalda que dejaba ver la perfeccion corporal de una mujer de su edad, no quedaba nada de la niña de faldas escolares ni águilas bordadas en las camisetas, los tacones de aguja la hacían ver mas hermosa de lo que es,

llegaron a la habitación, abre un tipo que hace el pago correspondiente, pásale,

Entro y la habitación le pareció hermosa, alberca, mesa de billar, comedor, sala, el tipo la tomo del brazo y la llevo a una de las recamaras,

¿Qué le parece jefe?,

El tipo no dudo jamás, no habría mortal que se hubiera resistido al éxtasis que provocaba esa belleza en los ojos de los hombres completos,

dejala y cierra la puerta, empezaron a besarse en la cama, a pesar de su falta de experiencia, era muy complaciente, los besos eran ricos, finos, suaves, no tardaron mucho en conquistar al hombre que esperaba una puta y se encontró con la ternura hecha mujer,

Ella solia prestar el cuerpo nada mas, cerrar los ojos y desconectarse, pero esta vez, las caricias de aquel hombre la encendieron, el vestido rojo cayo justo de lado de la cama, y quedo en lencería, que dejaba ver ese cuerpo al natural, esos senos de tamaño perfecto al menos para aquel hombre, sus pezones daban crédito a que estaba gozando el encuentro,

el bra y la tanga azul desaparecieron, le hizo el amor como nunca se lo habían hecho, tuvo dos orgasmos, tal vez tres, y terminaron fundidos en la cama testigo de la pasión desenfrenada de dos cuerpos y el deseo,

Los encuentros desde esa vez se hicieron mas frecuentes, las propinas no bajaban de los mil dólares, ella empezaba a enamorarse, pues aquel hombre recio, de carácter firme, con ella era un amor, sin contar que la paseaba en avioneta, en carros del año, se encerraban a coger todo el dia en un rancho alla en Jalisco,

los ramos de flores aparecieron, las serenatas, sus papas le preguntaban

¿Ese pretendiente tuyo porque nunca se baja de su carro?, ¿Es mafiosillo verdad?,

ella lo negaba siempre, una noche miraba el televisor junto a su familia, comía palomitas de microondas, cuando en la tele anunciaban la captura de un líder del cartel, y lo presentaban a la prensa, ella estallo

¡No!, ¡No puede ser!, ¡No puede ser!,

el llanto apareció y la histeria se apodero de ella,

¿Qué te pasa hija?,

¡No puede ser mama!

Corrió hasta su cuarto, sus padres se quedaron en silencio, sabían perfectamente que es lo que le pasaba, pero ninguno de los dos, lo quería reconocer,

Ellos como muchos padres no querían reconocer que su hija era la amante de un narco.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 26.07.12 18:39

7.- Tarde en Olvidarte Dos Dias



Tu me rompes el corazon y yo te rompo la madre,

Si mi amor como tu digas,

Es en serio pendejo no te quiero ver con esa pinche vieja,

Aquel hombre sintió una sensación en el estomago, se le achicaron los huevos, Le suena el necstel y se tiene que ir,

Dame un beso papi,

el maniquí que parece galan de telenovela no hace otra cosa que obedecer, y es que la morra es cabrona, no anda con jueguitos, le encanta el dinero, se pasea por Culiacan, un fin de semana en Cancun, una noche en Guadalajara,




en los antros las golleteras le hacen sonrisas hipócritas para andar con ella, una bolsa llena de cosas la acompaña, un radio, un celular en la cintura, Buchona?,

buchona tu puta madre pendeja, yo soy niña bien, tiene metrofloc donde enseña sus curvas cuando se toma una auto-foto frente al espejo, en el feisbuc muestra su camioneta con un una nueve en la mano, los anónimos le dejan mensajes envidiosos, pero ella no les hace caso, que se vayan a la verga, no se metan en mi puta vida, su envidia alimenta mi ego,

es lo que se le escucha decir cuando esta enojada, pero esa noche todo estaba bien, los demás hacían fila para entrar al antro,

se escuchaba alguien que gritaba,

dejen pasar a la señorita por favor!, cuidado abran paso!,

y ella caminaba entre los mortales como pavorreal haciendo alarde de su poder,




uno de esos, sin la minima mala intención y por accidente le alcanzo a dar un codazo en la cara,

Pendejo! Que te pasa?,

Disculpeme señorita no la mire,

Haber si a la otra te fijas pinche pendejo,

Y la novia del agresor apareció en escena,

Pinche vieja mamona ni la tocaste,

Y ella alcanzo a escuchar, trono los dedos, hizo una seña y entro al antro,



aquello estaba a reventar, la música estaba a todo lo que daba, el ambiente estaba bien chingon, eso le bajo el coraje, pero no por mucho tiempo,

en una mesa, observo un muchacho fajándose a una vieja, era su novio,

el obediente, el que parecía galan de novela, el que presumía a sus amigas porque estaba bien bueno,

sus amigas también lo vieron, empezaron a murmurar con risitas burlonas,

¿Qué es lo que les causa gracia pendejas?,

otras que la conocían también se dieron cuenta de los cuernos que traia ese momento en la cabeza y era el hazme reir del antro,

tomo elnecstel, y el rímel de sus hermosos ojos maquillados corria por sus cachetes, tenia ojos de alberca inundados de dolor,





Quiero muerto a ese pendejo,

Pero oiga señorita su suegro tiene mucho peso y se puede armar un rollo grande, además las relaciones son asi, a veces ahí peleas y eso pero todo se puede arreglar platicando, yo le sugiero que lo piense,

No te hable para pedirte sugerencias pendejo, Lo quiero muerto!,

le grito con voz entre cortada, y lloraba encerrada en un baño del antro,

Le dije al pendejo, se lo adverti, que yo no era su pendeja, chingada madre si lo quería diosito, por mi madre que si lo quería,

Dos días después llego uno de sus bodigards,

Aquí esta lo que me pidió señorita,




Bien dejame ver, leia una noticia, que anunciaba que dos hombres y una mujer habían sido encontrados en un terreno baldío,

¿Y estos otros dos quienes son? ,

Son el muchacho que le dio el codazo y su novia,

Aaah! De veras ya ni me acordaba, solto una carcajada burlona,

Pero que bueno por pendejos quien les manda meterse conmigo, Le sono el radio,

Si que onda mi amor, si chiquito yo también te extraño, renta la master papacito tengo ganas de encerrarme a coger todo el dia contigo,

¿A que horas?

Sale te espero entonces, colgó,

Saco su cartera toma la foto de su novio difunto, con encendedor la prendió y la foto se quemaba lentamente, como su corazón, se le dibuja una sonrisa en el rostro,

¿Qué dijiste a esta pendeja la voy a traer bien awitada?,

ni madres, para tu información tarde en olvidarte dos días, lo único es que me estoy engañando, te sigo amando, pero tu no te mereces ni una lagrima mia pendejo,

pero no pudo cumplir, lloro hasta que no pudo mas esa tarde, se quedo dormida, solo asi dejaba de pensar, solo asi se quedaba tranquila.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 12.08.12 6:31

8.- Viven porque… se entretuvo el verdugo



Eran diez o doce, tal vez, tal vez menos; lo que no tuvieron calma para hacer fue contarse unos a otros, tenían varios días en esa finca, sometidos a golpes, torturas, escuchando la advertencia de que ya habían comprado la sierra para cortarles la cabeza “qué lindo se va a ver su cráneo colgado del puente de Ameca”, decían una y otra vez, aterrorizando a los muchachos, todos jóvenes, todos trabajadores, dedicados a estudiar y con no más antecedentes penales que haberse bebido una cerveza en la Plaza Principal, y haber sido sorprendido por la Policía Municipal, arrestados y multado.

Estaban aterrorizados y serían muertos el día 8, pero para su fortuna no llegó el verdugo, por algo que lo entretuvo, no entró para “estrenar” las sierras que habían comprado los criminales que cada vez que podían los golpeaban. Todos en un cuarto, descalzos porque es lo primero que les quitan los narcos, para que no escapen, y desde luego, les escondían el calzado.

Sin comer, porque no les daban nada, y si pedían los golpeaban, además de que les gritaban que no necesitaban comer porque se iban a morir.

Y ese día no llegó el verdugo, tal vez se retrasó, o tal vez llegaría hasta el día siguiente, pero de repente uno de ellos, que trabaja como policía de Ameca, les dijo a los demás “¡vámonos!” Acababa de ver a sus guardianes, tres o cuatro, que se quedaron tirados bajo los efectos de las drogas, completamente perdidos, sin conocimiento, inmóviles.

El mismo policía logró abrir una ventana y les salvó la vida a todos, a doce y él, trece, pero había otros dos, dos muchachos gay, que se quedaron, tuvieron miedo y no salieron. Al día siguiente aparecieron muertos los dos, se ensañaron con ellos los criminales, descargaron en los dos muchachitos toda la rabia, porque se les escaparon los otros. Pero al menos no los decapitaron, ni los cortaron en pedazos.

Ese día que el policía de Ameca abrió la ventana salieron por ahí los trece, descalzos comenzaron a correr a través del cerro, no importaban las piedras, ni las espinas, ni siquiera los vidrios que pudieran pisar, algunos sangraban, pero todos seguían, ayudándose unos a otros como si se conocieran de toda la vida. En ese momento eran hermanos, eran padres e hijos, eran todo.

Hubo un momento en que la polvadera en el camino les avisó que venía un auto a gran velocidad. Se escondieron entre matorrales a un lado del camino y vieron pasar una camioneta a toda prisa. En ella iban los sicarios, sus guardianes, que los buscaban. Por fortuna no los vieron.

Siguieron desde Ahuisculco, delegación de Tala, hasta un poblado cercano donde comenzaron a llamar puerta por puerta, pero nada. Apenas los veían los moradores de las fincas les cerraban y aseguraban por dentro, atrancaban las ventanas y las puertas para que no se fueran a meter por la fuerza.

Fueron varias las negativas, algunas hasta violentas que les lanzaron las que en otro tiempo, bondadosas personas, pero la violencia de los últimos tiempos ha sido como para que cualquiera tiemble de miedo con sólo ver en la puerta de su casa a un extraño, ahora a diez, doce o trece, que pedían alojo, que decían que eran perseguidos, que los querían matar.

Pero un alma piadosa que les abrió la puerta les proporcionó alimentos que devoraron como desesperados, les consiguió sandalias, zapatos viejos y lo que pudo arrimarles, seguramente un ángel convertido en ama de casa que les volvió a la vida. Así pudieron dar aviso a la Policía.

Uno de ellos tenía buena relación con personal de Protección Civil, por lo que se comunicó con su amigo y así se movilizó a las autoridades del estado… la mayoría de ellos, los sobrevivientes, ya no vivirán más en México, son tan jóvenes que merecen vivir, y viajarán a otro lugar, donde haya paz, donde puedan tener tranquilidad, donde no corra peligro su vida, porque los malhechores se quedaron con todos sus documentos, saben quiénes son, dónde viven.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 23.08.12 2:15

9.- San Fernando: la sangrienta travesía que conmovió al mundo
La Redacción
22 de agosto de 2012


Hace dos años tuvo lugar una matanza que conmovió al país y al mundo. En un rancho abandonado del municipio tamaulipeco de San Fernando Los Zetas asesinaron a 72 migrantes. Hombres y mujeres (una de ellas menor de edad) que se negaron a colaborar con la mafia fueron ametrallados ahí, a pocos kilómetros de la frontera que querían alcanzar para escapar de la miseria.




SAN FERNANDO, TAMPS. (Proceso).- En Pasaquina, El Salvador, hubo dos vidas que corrieron paralelas y no se unieron sino hasta el final: Yedmi Victoria Castro y Francisco Antonio Blanco, nacidos con 15 años de diferencia.

Ella, una quinceañera con ganas de estudiar medicina. Él, un treintañero en busca del sustento para su esposa y sus hijos. Ambos emprendieron un viaje que terminó en este municipio, donde fueron asesinados junto con otros 70 centroamericanos en agosto de 2010.

Fue la ejecución masiva que destapó “la cloaca del abuso contra los migrantes, aunque esas masacres se venían dando desde meses antes”, asegura el psicólogo Alberto Xicoténcatl, director del albergue saltillense Belén, Posada del Migrante.

Yedmi y Toñito (como lo llamaban) vivían en el departamento de Pasaquina, cerca de la frontera con Honduras. Ella en Peñitas y él en El Tablón, caseríos donde campean la miseria y el abandono.

Ella vivía con sus abuelos, cursaba tercero de secundaria e iba a Nueva York a reunirse con su madre, Mariluz Castro. Yedmi acababa de celebrar su fiesta de 15 años. Un veinteañero llegado de Nicaragua la cortejaba y pretendía llevarla a vivir con él. Cuando su madre supo esto decidió que su hija se reuniera con ella.

Toñito quería jugar futbol con sus hijos e inculcarles el fervor por el Barcelona, pero la pobreza lo asfixiaba y decidió emigrar.

Él y la madre de Yedmi buscaron los servicios de un coyote y se comprometieron a pagar siete mil dólares, la mitad por adelantado y el resto al llegar a Estados Unidos, dos o tres semanas después, con garantía de tres intentos.

“En El Salvador hay tres formas de migrar. La más segura cuesta cerca de 20 mil dólares; el viajero llega en avión a un aeropuerto privado de Estados Unidos”, explica Edu Ponces, experto en el fenómeno migratorio centroamericano.

La mayoría de los 500 mil centroamericanos que cada año cruzan México eligen lo más barato: La Bestia, el tren carguero donde la delincuencia organizada asalta, viola, secuestra y mata.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México documentó 9 mil 758 secuestros en seis meses, de septiembre de 2008 a febrero de 2009, pero se estima que sumando la “cifra negra” (los no denunciados) pueden ser hasta 18 mil al año, unos 50 diarios.

Hay otra opción. Cuesta de 6 mil a 8 mil dólares por persona y consiste en viajar por carretera desde Tapachula o Tenosique por la costa del golfo hasta la frontera norte. Son poco más de dos mil kilómetros plagados de policías y delincuentes que no pocas veces trabajan juntos para extorsionar a los viajeros, por cada uno de los cuales obtienen de 500 a 5 mil dólares.

Yedmi y Toñito viajaron así, en camiones de carga, ocultos entre mercancía o en autobuses haciéndose pasar por pasajeros comunes con camisetas de equipos mexicanos de futbol. Cuando les anunciaron que estaban entrando a Tamaulipas la menor se comunicó a Peñitas.

“Me llamó aquí a la escuela una mañana. Me dijo: ‘Ya falta poco para llegar, vamos muy bien, vamos viajando con un montón de gente’ y yo le dije que qué bueno, que con el favor de Dios iban a llegar bien”, cuenta Aracely Flores, directora de la escuela de Peñitas.

En el trayecto Tampico-Reynosa Yedmi y Toñito iban con otros 70 centro y sudamericanos distribuidos en dos camiones de carga. Algunos de ellos habían desembolsado hasta 10 mil dólares para llegar a la frontera. Pensaban que así viajaban más seguros.

La ruta más corta era por la carretera federal 101, que atraviesa el municipio de San Fernando. Hacia ese lugar se dirigían los dos camiones.



“Nudo carretero”



Durante casi todo 2010 el municipio de San Fernando había sufrido por los constantes enfrentamientos entre zetas y miembros del Cártel del Golfo.

Este apartado poblado, dice a este semanario el general Miguel Ángel González, comandante de la Octava Zona Militar con sede en Tamaulipas, tiene gran importancia pues “es un nudo donde confluyen varias carreteras” estratégicas para el trasiego de drogas.

Además de las carreteras y autopistas la región está conectada por decenas de caminos vecinales además de brechas que sólo conocen sus pobladores; esos caminos forman una gran cuadrícula que lleva a las ciudades de la frontera tamaulipeca.

A pesar de su privilegiada ubicación San Fernando es una región desatendida, afectada por continuas sequías que merman la actividad agropecuaria, sin empresas que generen empleos y con el comercio afectado por la violencia. Los grandes negocios se fueron del pueblo que años atrás era un lugar bullicioso, atractivo para el turismo por su cercanía con la Laguna Madre. Ahora es un pueblo donde se respira miedo.

“La falta de oportunidades obligó a los jóvenes de la región a involucrase con la delincuencia organizada”, cuenta un hombre maduro quien pide no revelar su nombre.

En contraste, la próspera actividad de la delincuencia organizada necesita un “ejército”: además del tráfico de drogas se ocupa de la extorsión, el secuestro, el robo de gasolina a gran escala, el control de la piratería, los giros negros y el robo de vehículos.

Tras el rompimiento de los antiguos aliados la plaza estuvo varios meses en disputa.

“Eso fue lo que hizo que en la región se recrudecieran los enfrentamientos y se viera afectada la población… los cárteles cobraban piso, afectaban áreas de la producción y obligaban a los negocios a cerrar. San Fernando tiene producción pesquera, pero a los pescadores les cobraban piso. También se vio afectada la producción de sorgo”, enfatiza el general González.

La narcoguerra hizo que el pueblo se dividiera. Vecinos, amigos y hasta familiares se denunciaban pero no ante las autoridades sino ante el cártel rival. Las mafias marcaban su territorio e imponían controles. Colocaron retenes e “incluso clonaban uniformes militares”, así que no se podía confiar ni en los tradicionales puestos de revisión del Ejército.

Al final Los Zetas tomaron el control e impusieron sus reglas. Los altos mandos del grupo, Heriberto Lazcano, El Lazca y Miguel Treviño Morales, Z-40, nombraron a Salvador Alfonso Martínez Escobedo, La Ardilla, jefe de la región.

Éste a su vez nombró a un exsoldado, Édgar Huerta Montiel, El Wache, lugarteniente para San Fernando junto con Martín Omar Estrada Luna, El Kilo, quien en la práctica fungía como jefe de la plaza.

El Kilo es uno de los mejores ejemplos del nuevo rostro de la barbarie que ahora caracterizan a los narcos mexicanos. Nació en México pero vivió en Estados Unidos. Sus primeras “escuelas” fueron las pandillas del norte de California, entre ellas la de Los Norteños. También radicó en el pequeño pueblo de Tieton, estado de Washington.

A finales de los noventa cayó preso acusado de allanamiento y portación de armas. La policía lo catalogó como “narcisista y extremadamente violento”. Fue deportado por primera vez en 1998. Luego regresó, fue recapturado y lo metieron a una cárcel donde ayudó a escapar a cuatro reos aunque él mismo, por su tamaño y su peso de casi 100 kilos, no logró fugarse por el agujero que abrieron en el techo de la prisión. Otra vez lo deportaron.

Se fue a Tamaulipas, donde tenía familiares. Ahí fue reclutado por Los Zetas como burro (llevando la droga que introducían por la Laguna Madre a la frontera con Estados Unidos). Tras un año tuvo un rápido acenso debido a la detención de varios jefes zetas y la muerte de otros. Pronto se convirtió en el jefe de una red de distribución de drogas en las calles de Reynosa.

Desde su llegada a San Fernando, Estrada se dejó ver armado por todos los rincones del pueblo. Se bajaba de su vehículo con su arma a comprar en las tiendas de la plaza principal, donde está la Presidencia Municipal.

Tenía en su nómina a 20 de los 34 policías de San Fernando. Entre otras medidas ordenó un “toque de queda” que obligaba a la gente a meterse a sus casas a la nueve de la noche. También formó un ejército de jovencitas que se desempeñaban como “guardias”.

La estricta vigilancia y los controles que se impusieron eran para que “los golfos” no entraran a recuperar la plaza. Los Zetas sabían que desde principios de 2010 el Cártel del Golfo había acordado una alianza con Sinaloa para eliminarlos.

Las estrictas medidas incluyeron que El Kilo revisara todos los autobuses que llegan al municipio.

“Todos los días llegaba un autobús y todos los días bajaban a la gente para investigarla, para saber de donde venían. Se les revisaban los mensajes de los celulares. A la gente que no estaba relacionada se le dejaba ir. A los otros los matábamos”, dijo El Wache interrogado por la Policía Federal.

Desde su paranoica visión todos los hombres jóvenes que se dirigían a la frontera podrían ser reclutados por el cártel rival. El Wache confesó que mataron a los 72 migrantes centroamericanos por órdenes de Lazcano ya que pensaban que “iban para el Metro 3”, el jefe del cártel del Golfo en Reynosa.



Final del camino



La tarde del 22 de agosto de 2010 los dos camiones de carga circulaban por la carretera 101. Unos 15 kilómetros al norte de San Fernando murieron las ilusiones de los migrantes y comenzó su pesadilla: se toparon con tres vehículos que bloqueaba la carretera a bordo de los cuales había hombres armados y con el rostro cubierto.

“Somos zetas”, se identificaron y les pidieron a los migrantes que bajaran del camión. Luego los trasladaron en camionetas a la bodega de un rancho abandonado. Ahí los 58 hombres y 14 mujeres fueron bajados, amordazados y colocados contra las paredes de la bodega. Primero los interrogaron para conocer su procedencia y a qué se dedicaban. Negaron servir al Cártel del Golfo.

Sus captores los querían obligar a que trabajaran para ellos pero los migrantes rechazaron la oferta. Ante la negativa, los acostaron en el piso con la cabeza agachada. Le exigieron que no voltearan para posteriormente dispararles ráfagas de fusiles de asalto. Para asegurarse de que nadie quedara vivo, les dieron el tiro de gracia.

Un ecuatoriano que no fue alcanzado por las ráfagas y a quien el tiro de gracia le penetró cerca del cuello y le salió por la mandíbula se fingió muerto y esperó hasta que los verdugos se fueron. Salió del rancho y caminó casi 22 kilómetros hasta encontrar a unos marinos a quienes pidió ayuda.

“La masacre fue hace poco”, les dijo, pero no le creyeron.

El incidente se reportó a los superiores, quienes ordenaron un reconocimiento aéreo de la zona. Por la tarde, cuando el helicóptero de la Armada volaba cerca de la bodega fueron atacado por los delincuentes que regresaban para deshacerse de los cadáveres.

Empezaba a anochecer ese 23 de agosto y los marinos se replegaron a Matamoros; pero volvieron al rancho con refuerzos el día 24. Ahí hallaron los 72 cadáveres.

Luego de descubrirse el asesinato de los migrantes, El Kilo y su “estado mayor” huyeron. Se refugiaron en Ciudad Victoria. No obstante ahí fue detenido junto con 11 cómplices el 14 de abril de 2010. Dos meses después capturaron a Huerta Montiel en Fresnillo.

Los autores intelectuales de la matanza siguen libres: La Ardilla y los dos líderes zetas, El Lazca y Z-40, quienes ordenaron los asesinatos.

Yedmi y Toñito volvieron a Pasaquina en septiembre de 2010 en ataúdes envueltos con la bandera salvadoreña.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 28.08.12 6:23

10.- Un viaje a los terrenos del Chapo Guzmán



Casi a las seis de la tarde de aquel martes 21 de agosto, un joven sierreño de algunos 20 años entró montado en una cuatrimoto, con más propiedad que si hubiera llegado en un alazán. Se detuvo bajo la sombra de un grueso encino, apagó el vehículo, desmontó y despacio caminó hacia la casa. Llevaba un rifle AK-47 colgándole al hombro, radio de telecomunicaciones al pecho, y una pistola 38 Súper fajada a la cintura.Un perro salió a recibirlo. Ya casi entraba al portal de la vivienda cuando se topó con el periodista, a quién miró con desconfianza. Curtida la piel por el sol, el joven apretó el fusil con su mano derecha, aminoró el paso y, no sabiendo qué hacer ante la presencia del desconocido, pareció dudar mientras volteaba en todas direcciones. Fue cuando el guía que llevó al periodista hasta las entrañas de la Sierra Madre Occidental regresó con un vaso de agua en la mano y con singular confianza lo recibió:

“Quíubule Lupe, qué dices pues”, le soltó mientras avanzaba para saludarlo.

La tensión pareció calmarse, pero no la desconfianza:

“Es un periodista que viene a hacer un trabajo sobre la mota… José ya sabe, para que le digas cómo está todo el rollo por acá”, explicó el guía.

“Ah”, murmuró “Lupe”, quien no muy convencido miraba al periodista aunque acabó por saludarlo de mano, más por inercia que por convicción.

Al poco rato llegaron otros quince campesinos también montados en moto y también armados con rifles AK-47. Poco a poco todos fueron bajando de sus motos como un escuadrón mortal en medio de la sierra y con curiosidad rodearon al periodista.

El guía, entre saludos y bromas, empezó a tranquilizar a los campesinos recién llegados, hasta que otras tres cuatrimotos arribaron al lugar. Uno de ellos, el más alto, cubierto con pechera antibalas, un cuerno de chivo en cada hombro y dos radios, caminó hacia el periodista, en tanto quienes parecían su seguridad iban a su lado. El guía, con singular familiaridad, fue a encontrarlo a medio camino:

“José... es el periodista que te dije; viene a hacer un trabajo a la sierra... pues sobre la realidad del campesino que siembra mariguana: cómo vive, qué come, qué espera, y que las cosas no son como la gente cree”, le dijo.

José miró al periodista con cierta desconfianza, pero le extendió la mano para saludarlo, no sin antes advertir al guía:

“Pos con qué no ponga nombre ni lugar dónde estamos, que no tome fotos, porque tú eres el primero por el que vamos a ir”.

“Ya sabe que si mea fuera del hoyo, no se la va a andar acabando… y pues yo también ya sé que no me la voy a andar acabando”, dijo el guía medio en broma y medio serio.

Todo mundo entonces río divertido por el comentario del guía. Se había roto el hielo.

De algo se tiene que vivir

Vivir en la sierra es vivir en el abandono, y estar siempre “a la buena de Dios”. Si no se caza alguna liebre, un venado, o un cochi jabalí, difícilmente se come carne, a menos que se lleve algo desde Culiacán. Pero además de la comida, también tiene que pagarse, electricidad, aceite, ropa, calzado, útiles escolares para los niños y aun cuando se siembre frijol, calabazas y tomates, el dinero es indispensable, al menos para lo básico.

Pero si no hay trabajo, ni una industria que les genere empleos, es difícil salir adelante. Por eso la gente no ha dejado de sembrar mariguana —a pesar de los signos de la civilización que se acercan con el pavimento y los cables conductores de energía eléctrica—, el único producto cuya venta es segura.

Y no hay edades para ir a sembrar mariguana; lo mismo va un niño de ocho años que un adulto de 60, aun cuando el cultivo del enervante no es fácil.

Diariamente campesinos de todas las edades se levantan a las seis de la mañana, desayunan huevos, frijoles “o lo que haya”, y entonces inicia una dura jornada de hasta ocho horas bajo el sol.

En un lugar a donde sólo puede llegarse por aire, o luego de cinco horas —partiendo de la cabecera municipal de Culiacán— de caminos, arroyos y veredas que corren al borde de curvas y desfiladeros, los campesinos se preparan para subir a la parte más inhóspita del lugar, allá donde tienen sus parcelas.

Al despuntar el alba, se levantan, comen, toman sus armas, machetes, navajas, lonche, y se montan en sus cuatrimotos, iniciando un recorrido de varios kilómetros de brechas cuesta arriba, caminos a punto de desbarrancarse, piedras, y pinos. En los viejos tiempos, dicen, iban a caballo, pero debían alimentar a la bestia, ahora con las motos llegan más rápido, y sólo necesitan gasolina, y cambiarle las llantas cada seis meses.

“No duran nada las llantas por tanta piedra que hay”, explica uno de ellos.

Una vez en lo alto, los campesinos descansan sus armas, el lonche, y se meten a los plantíos que desde junio sembraron, y entonces inicia el cuidado de la siembra.

El “desmachadero”

Como cualquier otro cultivo, la mariguana requiere mucha atención y dedicación. Ahora en agosto y hasta septiembre, los campesinos viven el proceso del “desmachadero”, que consiste en identificar a la mariguana que resulta “macho”, y cortarla para evitar que polinice a la mariguana hembra, de lo contrario, se echa a perder el producto.

“Porque si se deja al “macho”, produce unas bolitas, y esas bolitas sueltan un polvo que se mete en las colitas de la mariguana hembra, y si eso pasa, en lugar de cosechar una colita de la mota, se cosecha semilla, y ahí es cuando se malogra el cultivo”, explicó “Pancho”, un campesino que tiene un plantío de más de 50 metros cuadrados.

Como él, cada campesino siembra su pedacito. Desde un niño de 14 años, hasta el anciano de 70. Todos se ayudan, y si alguien se atrasa en el “desmachadero”, el resto de los campesinos vienen y se une para apoyarlo.

La búsqueda de la planta “macho”, puede extenderse hasta tres semanas, y se hace surco por surco, en lo que la planta crece y va mostrando lo que va a ser la colita de la mariguana, que es lo que la gente fuma, o si de plano empieza a desarrollar las bolitas de polen. Pero aun cuando se hayan terminado de cortar los “machos”, el campesino debe seguir vigilando el plantío, no sólo por si aparece un nuevo macho o si una hembra se hace “marimacho”, es decir que le broten “bolitas de polen”, sino que debe mantener el cuidado y arrancar hiervas que crecen entre la mariguana, o bien cuidar el cultivo de plagas, incluso venados y vacas que entran a los plantíos a comer hojas de la malayerba.

“Salen bien locas las vacas y venados que se ponen a comer mariguana, pero pues nos echan a perder el producto”, explicó un campesino, que tiene ocho años viniendo de Culiacán a sembrar el enervante.

De la ciudad a la sierra

Mucha gente de Culiacán va a sembrar “mota” a la sierra. Según dicen, “porque no hay trabajo en la ciudad”. Allá en la sierra llegan con un pariente, o mediante una persona de confianza que los ha recomendado.

Si trabajan duro como el resto de los campesinos, regresan y al cabo de un tiempo, les facilitan un predio para que ellos siembren su propia mariguana.

“Yo tengo cuatro años viniendo, y pues ya me prestaron una parcela, y ahí va mi cultivo”, dijo “Lico”, un joven de 19 años, que dijo vivir en una colonia del norte de la ciudad.

En este caso, una vez que cosecha la mariguana, el trato se hace 50/50, es decir, el dueño de la tierra le proporciona el terreno, la semilla, fertilizante, comida y hospedaje, a cambio de que él esté al cuidado del cultivo, y una vez que cosecha, se reparten la ganancia a la mitad.

“Si salen 150 kilos, nos tocan 75 y 75”, explicó el joven campesino, mientras fumigaba su terreno, un predio de algunos 200 metros cuadrados.

Como “Lico”, muchos otros citadinos van a la sierra y allá, en la parte más inhóspita y donde no hay señal para teléfono celular, se quedan incomunicados, en espera que el cultivo de la mariguana funcione y les deje un poco de dinero.

El señor

Una vez que cosechan la mariguana, allá a mediados de octubre, y esperando que no les caigan los soldados y les destruyan sus plantaciones, los campesinos sólo pueden tratar con un señor. Esta persona, indicaron, les compra a todos la mariguana que se cosecha en la sierra, hasta en 800 pesos el kilo, si es que salió bueno el enervante, pero si tiene mucha semilla cuando mucho les dan unos 200.

“La cosa es que nadie más puede comprar mariguana por acá, sólo el señor”, indicó un campesino.

—Este señor, ¿Es el Chapo Guzmán?—, se le interroga.

El campesino duda en responder. Voltea en todas direcciones, y finalmente explica que toda la sierra es del Chapo, pero que no es él quien se arregla con ellos, sino alguien que seguramente lo conoce, y que probablemente vende todo al Chapo Guzmán. Este señor es el que se lleva la hierba, él sabrá a dónde. Nosotros sólo la sembramos, y si se nos pierde o si nos la destruye el Ejército, pues no hay dinero.

Armados hasta los dientes

Los campesinos en la sierra siempre andan armados. Es de rigor. Y aunque pueden descansar su AK-47 a la sombra de un pino mientras ellos laboran, bajo ninguna circunstancia se despegan de su pistola en la cintura. Con ella duermen, con ella despiertan, con ellas se mueren si es necesario, pero no se la despegan.

Dicen que es para defenderse de tigrillos, gatos, víboras, y otros animales que les salgan al paso, o por si se topan con un venado o un cochi jabalí. Entonces los disparos no se hacen esperar.

—¿Y porqué dentro de la casa andan armados?
—Por si algo se presenta, explicó un viejo campesino, que toda su vida ha vivido en la sierra.

Según se explicó, en la sierra los pleitos no son de puños, sino de balazos. La gente bromea, y de pronto un comentario no le gusta a alguien, y es cuando sacan los fierros y empiezan los balazos.

Cuando alguien mata a otra persona, la familia de la víctima no se queda conforme, y viene y mata al asesino. La familia de ésta tampoco queda conforme, y van tras el que les mató al pariente. Así se van acabando familias enteras, y los pleitos y la muerte van corriendo de generación en generación.

“Y es que ya no puede haber arreglo porque hay sangre de por medio”, explicó el campesino, excusando así el motivo por el cual todos anden armados.

La esperanza

Descansando el cuerpo y el sol, los campesinos se reúnen cada noche a bromear un poco para olvidar lo pesado del día. Luego de casi tres meses de trabajo, el cansancio empieza a mermarlos, pero también la ilusión comienza a asaltarlos para así agarrar un poco de dinero, e ir a ver a sus familias.

Lo único que esperan es que no lleguen los soldados a destruirles sus plantíos.

“Si salen unos 200 kilitos de mota, pues le va bien a uno, pero es dinero que hay que hacer rendir hasta que sembremos de nuevo, porque la verdad oiga, es que está duro por acá”, explicó el más viejo de los campesinos, mientras se acomodaba el Cuerno de Chivo en el hombro. Era hora de descansar; a la mañana siguiente un nuevo día bajo el sol lo estaría esperando.


Referentes de la mariguana

—El ciclo de cultivo de la mariguana es de 125 días, de los cuales los primeros cinco son de germinación, los 15 siguientes de su fase de plántula —cuando brota de la tierra—, en los 70 posteriores tiene su etapa vegetativa y los 35 últimos la reproductiva, explica la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)

—Según la SEDENA, tan sólo en julio pasado el Ejército localizó 494 plantíos de mariguana en Sinaloa y Durango, que correspondían a 59.48 hectáreas. Así también, se decomisaron 3 mil 0 53 kilogramos de esta droga en greña, 176 kilos empaquetada y 227.6 de semilla de cannabis.

—De acuerdo a Sylvia Longmire, ex oficial y agente especial de investigación en la Fuerza Aérea estadunidense, el tráfico y venta de mariguana constituye el 60 por ciento de las ganancias de los cárteles mexicanos.

—Datos del World Drugs Report, en el 2006 —año en que empezó la guerra del presidente Felipe Calderón contra las drogas—, México fue el principal productor de cannabis en el mundo, cuando alcanzó una producción de 7 mil 400 toneladas.

—Desde hace varias décadas, Estados Unidos es el principal consumidor de Cannabis en el mundo.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 05.09.12 20:35

11.- Mision: Un dia de Libertad




Jefe no me chingue eso es muy peligroso, créame, no lo haga por favor, se nos puede caer todo por este capricho,

El señor se quedo callado no decía nada, se puso sus zapatos, su camisa, pantalón livais, camisa vaquera, quedo vestido de una manera “normal”, nada que ver con lo que usaba todos los días, pero esta vez quería un dia para el solo,

Jefe de verdad no lo haga, piense en todas las familias de sus trabajadores, en lo mal que se la puede pasar en la cárcel, si lo descubren, ¿Sabe cuantos servicios de inteligencia están tras de usted?, no me chingue jefe nos van a descubrir,

Ya como chingas cabron, es algo que quiero hacer y estoy dispuesto a afrontar las consecuencias, me vale madre quien este tras de mi, lo que pasa es que tu no sientes esto que yo siento pendejo, tu crees que esta chingon andarse escondiendo todos los pinches días, no ver a mi familia, perderme bodas, bautizos, velorios, por culpa de esta pinche vida que llevamos, tu crees que esta chingon no poder pasear tranquilo por las calles, no poder sentarme a leer el periódico en una pinche banca, conocer gente desinteresada, que no vengan nomas por el pinche dinero, tu crees que esta chingon que un chingo de gente te quiera matar, entiéndeme cabron yo estoy preso en libertad, soy un recluso de la vida, si es cierto, tenemos un chingo de billete pendejo pero de que me sirve si me lo gasto a escondidas, y la mayor parte de el me lo gasto en pendejos que me cuidan y en la pinche policía que me protege, bueno hasta a los pinches políticos hay que darles su pinche mochada para que te dejen un poquito en paz, no pendejo tu no sabes lo que yo siento,

Si jefe pero ¿Por qué no antes?, ahorita esta bien caliente el pedo,

Precisamente por eso cabron el presente es muy importante para mi, y la hora puede estar cerca, así que ahora que estoy en un momento pleno de mi vida necesito hacerlo, es un gusto que quiero darme,

El hombre, aquel perro fiel, que lo ha convertido en su mano derecha, se quedo callado, no pronuncio mas palabra tratándolo de convencer, la logística estaba lista, la seguridad, los puntos estratégicos, las posibles fallas, todo planeado por los cerebros mas importantes del cartel, solo seis personas sabían aparte del jefe de la misión, era una misión muy importante y si se venia abajo o si alguien mas se enteraba, los seis tenían que morir, ese fue el pacto con el jefe,

Salio de una de sus casas de seguridad en la ciudad de Mexico, escondido en el asiento trasero de una camioneta que fue a “revisar” una falla en la señal de televisión de paga,

Entro a una bodega y ahí salió, fue a la estación del metro mas cercana, se subió, nadie sabia que viajaba en el mismo vagon con una de las personas mas importantes del narcotráfico en Mexico, le saco platica a un viejito, platico todo el camino con el, le conto lo dura que esta la vida, la soledad de su vejez, y todas esas cosas que cuentan los viejos sabios que tienen doctorado en la universidad de la vida, se bajo en la estación del zocalo, pero no sin antes meterse una mano a la bolsa, saco billetes, no se dio cuenta si dos o tres o mas, pero lo que si sabia es que eran de a cien dólares, los metió en la bolsa de la camisa del viejo, junto con dos palmadas en el hombro, se bajo en la estación, no le dio tiempo de mirar la expresión del viejito al recibir el dinero, ya en el zocalo, camino tranquilo se paro justo debajo de la bandera nacional, era el poder de un ser humano que es leyenda antagónica en su país, justo debajo de uno de los simbolos mas representativos de nuestra patria, dijo en voz baja, Perdóname por todo el mal que te he hecho mi Mexico querido,

Camino hasta la catedral, los ambulantes vendían jatdogs comio tres por diez pesos, nada que ver con los ocho mil que paga cuando lleva toda su gente a comer alla en Mazatlan, entro a la catedral se persigno como de rutina, nunca había entrado, observaba cuidadosamente la iglesia, volteaba para todos lados, como niño en disneilandia, se sento en una banca, pedia perdón y agradecia tantas cosas, que aunque era tan difícil pero en ese momento se le inundaron los ojos de sentimientos, salió de la catedral, visito muchos lugares, se subió al turibus, Chapultepec, la zona rosa, entro a un teibol y se quedo allí por mas de dos horas, todo el dia vagando de aquí para alla por muchos lugares bellos de la ciudad, solo como pez en el agua, un fulano en la estación insurgentes, le empujo en el metro para ganarle porque el vagon iba muy lleno, y se le quedo viendo con cara de “no sabes a quien estas empujando pendejo”, pero recordó que era su dia de libertad y que la libertad va de la mano con la humildad por eso se quedo callado, termino su dia en Garibaldi cantando canciones de chente¸ con unos turistas de Reynosa, que ironica es la vida a veces, se levanto ya de madrugada de la mesa, tomo el celular, le marco a su gente, termino mi dia de libertad, otra vez me la pelaron estos pendejos, este pais es mio, vengan por mi,

Mision Cumplida.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 10.09.12 2:30






12.- SEXO Y DROGAS

"Seamos sinceras: el dinero y el poder estimulan la actividad sexual", dijo la invitada frente a un grupo de amigas. El comentario, generó una fuerte discusión en torno a las mujeres de los narcos.

¿Qué lleva a alguien a convertirse en pareja de un narcotraficante? Mis amigas coincidieron en señalar que el dinero y la seducción del poder. La pregunta fue replanteada: ¿Excita sexualmente el dinero y el poder? Todas aceptaron que ambos factores mejoran la cama, incluso alguna reconoció que los uniformes le alteran las hormonas. Y la mayoría aceptó que la seguridad económica es un factor que aumenta la libido. Otro grupo más reducido, debo reconocerlo, defendíamos la versión de la sexualidad basada en la atracción física y mental; en el amor, la química, la coincidencia intelectual, ideológica; de un proyecto de vida y esas cosas que a la luz de las carcajadas de algunas, parecen pasadas de moda.


El caso es que intentamos diseccionar algunas personalidades de las llamadas narcobellezas: mujeres "enamoradas" de los capos del narco, que han renunciado a todo para atar sus vidas a la violencia y la delincuencia organizada a cambio de dinero y poder. "El amor puede salirte caro", dice una de las campañas publicitarias que intenta disuadir a las mujeres mexicanas de involucrarse sentimentalmente con narcos. Pero la realidad es que la crisis económica le resta efectividad a esa campaña.


En los últimos años la penetración femenina en el tráfico de drogas ha sido decisiva para el crecimiento multinacional de los carteles mexicanos. Las parejas de los narcos se dedican a dirigir el menudeo de la droga, a las relaciones públicas para el blanqueo de capitales y por supuesto a la administración de la empresa familiar.


Gozan de ostentación de riqueza con lujos asiáticos basados en grandiosas residencias, espectaculares coches y camionetas, joyas... y todo lo que supuestamente "hace feliz" a las mujeres. Lamentablemente ese imperio de oropel se cae estrepitosamente frente a una ruptura. En este tipo de relaciones no cabe la separación pacífica. El riesgo siempre es el mismo: la muerte o la cárcel.


Zulema Hernández fue novia de Joaquín El Chapo Guzmán. Morena, hermosa, de origen sinaloense, se unió desde muy joven sentimentalmente al capo del Cártel de Sinaloa sin pensar en lo que podría pasarle. A los 23 años fue sentenciada por delincuencia organizada y recluida en el penal de Puente Grande igual que su amante, quien finalmente se fugó en enero del 2001. Logró salir posteriormente, pero volvió a la cárcel en enero del 2004. Dos años después obtuvo su libertad. Poco le duró. Apareció enjacuelada en diciembre del año pasado. Su cuerpo escultural presentaba muestras de tortura. Llevaba marcada la letra Zeta con navaja y pintura negra en ambos glúteos, espalda, senos y abdomen. Así terminó.


Los narcos las prefieren hermosas. Les gusta presumir de sus mujeres-trofeo. A veces las consiguen a la fuerza, a base de amenazas y coacción. Y otras más las conquistan con muchos dólares. En una redada el año pasado, detuvieron a Laura Elena Zúñiga Guisar, miss Sinaloa y reina de Belleza Iberoamericana 2008. Era novia de Ángel Orlando García Urquiza, uno de los capos del Cártel de Juárez. Deslumbrada por la riqueza dejo su trabajo de maestra de preescolar para convertirse en la mujer de un narco y colaborar en el traslado de dinero hacia Sudamérica. Cuando la detuvieron la despojaron de sus títulos de belleza.


Son tantas las mujeres destacadas en el narco, pero existen casos paradigmáticos como el de Sandra Ávila Beltrán, la llamada "Reina del Pacífico" inspiración de Arturo Pérez Reverte para su novela. A diferencia de las dos anteriores, la vida de esta mujer es glamorosa gracias a su lista de amantes, auténticos capos del narcotráfico: el Mayo Zambada, Ernesto Fonseca Don Neto o Miguel Ángel Félix Gallardo. Creció en ese ambiente al ser sobrina de los famosos Beltrán Leyva y la incluyeron desde muy temprana edad en la llamada "Federación" o Cártel del milenio. Se encargaba de lavar los activos de la organización y coordinaba fríamente a los sicarios. La DEA la buscaba hace años y la detuvo en 2007. A pesar de su altanería, de sus atributos físicos con los que conquistó a maleantes y policías, la Reina del Pacífico se pudre actualmente en la cárcel sin que nadie de los suyos la defienda.


No siempre existe un lazo sentimental, sexual o económico entre las mujeres y los narcos. Algunas están inmersas por herencia. El nuevo mito literario y periodístico de las mujeres en el narco es la poderosa Enedina Arellano Félix, jefa del Cártel de Tijuana, quien después de la muerte de su hermano Ramón y la detención de Benjamín y Francisco Javier "El Tigrillo", se hizo cargo de la empresa familiar con visión empresarial y una fina estrategia de relaciones públicas que la ha permitido incluso disminuir la violencia e incrementar las ganancias multimillonarias.


La adrenalina que adquieren las mujeres en el narco debe ser excitante bajo la misma fórmula: sexo, dinero, drogas y poder... ¡too much!

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 11.10.12 3:20

13.- La Esposa de un Narco



Esta sola, se siente sola, muy sola, esta sentada en la sala de su casa, pies descalzos, short de licra, camiseta de tirantes, todo pegadito, para que haga notar esas curvas, esas caderas, todo ese cuerpo, perfecto, esta leyendo vanidades, consejos de belleza, la moda, todo eso le interesa,

¿Mi esposo?,

quien sabe donde andará el cabron ese, ni si quiera me llama, viene cuando quiere, me tiene aquí encerrada, en esta pinche soledad, necesito una caricia, un beso, alguien que me diga que me ama,

Voltea a ver el cuadro de su boda pintado a mano, como buscando una respuesta, un te quiero, un te amo,

Le suena el celular,

Amor, ¿Dónde estas?, ¿Vienes para acá?, es que te extraño mucho bebe, ¿Cuándo vienes?,

cuelga y avienta el celular contra la pared,

La misma pinche historia de siempre, que tiene mucho trabajo, que a lo mejor mañana se da una vuelta,

En la revista un hombre sin camisa con los yins casi a media nalga, estomago de lavadero, chiquitito, cierra los ojos, empieza a tocarse el cuello lentamente con sus manos, luego sus pechos, se toca con suavidad todo su cuerpo, la revista cae al suelo, empieza a quitarse un tirante de su blusa, empieza ese erotismo hermoso, de repente, suena el teléfono de casa, se asusta, se acomoda el tirante de su blusa,



Si ¿Quién habla?,

Señora es hora de ir al gimnasio, ¿En que camioneta prefiere ir ahora?, ¿En la blanca o en la negra?,

En la negra esta bien,

Sigue excitada, necesita un baño, va al gimnasio, luego al centro comercial, la miran los hombres, esas miradas la hacen sentir bella, hermosa, camina lento, un joven la mira, le corresponde la mirada, le regala una sonrisa,

Aquel pendejo no valora lo que tiene en casa, si yo quisiera tuviera como mil amantes, pero no soy una puta, yo lo único que quiero es un besito, tantita atención,

Entra a una tienda, en una hora se gasta quince mil pesos, que la blusita, que el vestido, que los zapatos, su guardaespaldas, carga bolsas de liverpul, llega a casa de nuevo, la misma soledad, los muebles en su lugar, no hay brazos que la reciban, ningún beso en la mejilla,




¡Amor ya llegue!,

Pero nadie le responde, llega a su recamara, la cama esta intacta, esta en ayuno de pasión, tiene un vago recuerdo de la ultima vez que su esposo la llevo a las estrellas, en aquella noche donde sus cuerpos se convirtieron en uno solo , en esa cama, la que hoy solo usa para dormir, se asoma por la ventana y enfrente de su casa, los vecinos son felices, juegan con su hijo, se dan un beso apasionado, luego voltea hacia el cielo, esta nublado, eso le roba un suspiro,

Es cierto señor, tengo todo lo que soñé, pero no sirve de nada si el no esta aquí, lo necesito, me siento muy poca cosa,

¿Qué hago con este deseo?, ¿Dónde lo guardo?,

Virgencita, te juro que ya no quiero, que importa que lo pierda todo, que me quede sin un centavo, pero ya no quiero, ya no quiero ser la esposa de un narco.



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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 12.10.12 0:44


14.- Las Novias del Narco “Buchonas”





Buchona:

Dícese de la hembra de la especie humana que, una vez mirada, nunca es posible olvidar sus extensiones de cabello, sus largas uñas con decoraciones de aves, corazones, brillantes y hasta malverde!, sus dientes blancos, su bello rostro acentuado con maquillaje, su ropa y accesorios fulgurantes, sus zapatos de tacón alto, su impúdico escote y sus nalgas. Dícese de la bípeda mamífera que le pertenece a un buchón, que le paga todos los caprichos, la envía a Guadalajara a que un cirujano plástico le arregle las imperfecciones, es parte de su equipaje de viajero, cumple sus fantasías eróticas o la utiliza para fanfarronear.




Trae los pies enfundados en unas zapatillas de Dolce&Galbana que la hacen crecer diez centímetros. Sus tobillos, piernas, muslos y glúteos vienen protegidos por unos jeans Versace que compró cuando se relacionó por tercera vez con un buchón. Trae un cinturón de plateados círculos entrelazados comprado en el centro de Culiacán, donde toda la ropa es obscenamente brillante. En las muñecas trae pulseras con diamantes y un reloj Cartier, obsequio de su penúltima pareja, que ahora está muerto. Sus extensiones rojas combinan con sus uñas, a las que la manicurista les dibujó unas flores con corazones; presume que pagó 20 mil pesos en la estética para que todo estuviera en su lugar. Su rostro es un poema. Pero lo que más sobresale es el top negro Bebe: si se ha operado los senos, si el médico le cobró 45 mil pesos por aumentar dos tallas, está consciente de que los debe exhibir. Y lo hace.

Fuego tiene 20 años, va a la mitad de su carrera y vive en uno de los barrios más pobres de Culiacán. Una amiga suya la define como una rosa en medio de magueyes.

Ahora es mediodía y llega al restaurante. Camina con altivez. Se sienta, cruza la pierna izquierda, enciende un cigarro, se quita las gafas Cartier de piloto espacial y ordena una cerveza para ponerle orden a la resaca.

—¿Qué se necesita para ser buchona?



—Estar buena, mi rey, estar bien buenota

—entonces se levanta y se luce caminando como si estuviera en una pasarela de Milán. Disfruta su vanidad, le paladea provocar la envidia.

Y no exagera: un requisito indispensable para que los buchones miren a mujeres como Fuego es, precisamente, su belleza natural.

Lo demás que le cuelguen o le pongan son sólo juegos pirotécnicos.

Pero otra cláusula es el riesgo.

“Tú sabes que si andas con un buchón también caes con él”, dice y acaricia la panza del envase de Corona. “A una amiga la ejecutaron junto con el morro que andaba, a eso te expones”.

—Entonces, ¿por qué arriesgarse?



—Porque necesitas dinero. Mis padres son muy pobres y yo tengo que pagar mi celular, mi universidad, mi ropa, tengo que cuidar mi cabello, mis uñas y eso cuesta un chingo.

Fuego suele gastar al mes entre 50 y 70 mil pesos. Pero hay noches, como cuando a Culiacán llega la Feria Ganadera, en que su buchón le ha dado 30 mil pesos para vestirse para la ocasión.

—¿Y ustedes en qué se fijan? ¿Qué las atrapa de ellos?

—El dinero —y sonríe como si se avergonzara, pero Fuego se considera una desfachatada—. Nos fijamos en que su ropa tenga marcas, que tengan buena camioneta, que sean lo bastante extravagantes, porque ahí siempre hay dinero.

—¿Y si sólo es un parapeto, si resulta que no tienen dinero, pero se ven bien?



—Entonces los mandas a la chingada. En eso te das cuenta de inmediato: le dices que te compre algo y si te pone un pretexto, entonces ya no le sigues el rollo; el que sigue —y voltea a mirarse al espejo que está a sus espaldas, simulando una pared.

—¿Y sólo deben andar con uno o hay libre albedrío?

—No, la regla dice que sólo debes andar con él. Son muy celosos. Una amiga se atrevió andar con otro al mismo tiempo y el bato la madreó bien feo. Para sobrevivir hay que respetar el mayor número de reglas.

Y los estatutos buchones dicen:

La buchona es de quien la trabaja.

Las buchonas no trafican, sólo se benefician de las ganancias.

Entre buchones no se arrebatan las mujeres; ellas deciden cuándo termina. “Nosotras sí sabemos cómo desarmar a estas bestias”, se jacta.

Si le regalan una casa a la mujer en turno, sólo es para que ambos tengan sus zooms sexuales. Si es violado el artículo: “Te matan. Una amiga llevó a su novio formal y los encontraron; la muerte apareció en el periódico, le pusieron que fue un crimen pasional y esas mamadas”.

Y si el compa invierte, la buchona debe estar dispuesta a todo.

“Una vez, un buchón gastó en mí como cien mil pesos y se los cobró en el motel. Pagué cara la inversión”.

—¿Y siempre se paga caro?



—Pues es que depende la inteligencia. Con ese morro, la verdad, sí tuve miedo, porque me puso la pistola en la boca. Pero te puedes apartar si juegas con la cabeza. Por ejemplo: si ves que ya quieren llevarte a la cama y el plebe está guapo, pues le entras, no hay pedo; pero si está feo el cabrón, porque muchos son feos, entonces les presentas a otra amiga y con eso calman su calentura. Otras veces, si están muy piñados contigo, entonces desapareces de Culiacán hasta que anden con otra morra y te olviden.

—¿Y cuántas veces has tenido que desaparecer de Culiacán?

—Pues quise hacerlo una vez, pero te digo que me puso la pistola en la boca. Pero mis amigas lo hacen seguido. Hace poco le llamaron a uno para que las llevara a un antro, les pagó todo y hasta les dio dinero para que se compraran lo que quisieran en la plaza. Entonces le dijeron que iban al baño y se fueron del antro, lo dejaron colgado. Esa misma noche el bato las estaba buscando para matarlas, pero a las pocas semanas lo ejecutaron en la sierra y pues mis amigas pudieron salir de donde estaban escondidas.

Fuego no sólo ha sentido el cañón de un revólver, también el de un cuerno de chivo y los dientes de un cuchillo. Pero sobre eso no quiere abundar.



“Lo bueno de mí y de mis amigas es que somos como los perros: nos acostumbramos muy rápido a los nuevos amos”.

Después de un par de cervezas Fuego tiene la boca grande y los oídos pequeños. En otras palabras: no escucha y no para de hablar.

Dice que todos los días se levanta a mediodía, que todas las noches sale con el buchón en turno, que les paga en dólares a sus maestros para acreditar las materias y así se olvida que debe acudir a la escuela, que prefiere los BMW pero aquí creen que esos autos son para los homosexuales, que sus padres no le recriminan su forma de vida porque ella les da entre 15 y 20 mil pesos al mes, que lo más estrafalario que le han regalado ha sido un viaje de un mes en Europa, que si no viste ropa brillante se siente insignificante, que las buchonas siempre deben brillar, que le gusta conocer a los capos pesados porque entonces ella gana respeto en el mundo del narco, que no se droga, que le gustan los mariscos y la cerveza, que no hace ejercicio, que ayer le trajeron de Nueva York un vestido Armani y está muy emocionada, que manejaba un camionetón pero como ya no anda con el compa, tuvo que entregarle las llaves, que aprendió a tirar un arma en un rancho, que le gusta ir a los bautizos de hijos de buchones porque dan centenarios en el bolo, que sus antros favoritos son La Tequilera y El República, porque ahí siempre hay quien cargue más dinero que el otro, que con el buchón que anda le ha dado unos 300 mil pesos todavía sin nada a cambio y que espera en Dios que siempre siga “bien buenota”.



Al final le digo que parecía un ángel cuando llegó. Se echa a reír, se mira por enésima vez en el espejo para alimentar su narcisismo. Pero le digo que después de escucharla, sin ofender, parece más el vecino del diablo. “Entonces en tu texto ponme Fuego o algo así”.
Se le quedó Fuego.

Caprichos buchones:

“Cuenta que a la mujer de un buchón le sacaba tanto de quicio el manchado natural del mármol italiano, que lo mandó a quitar para colocar una alfombra amarillenta traída del Medio Oriente. Que otro todavía viaja en su jet a Arizona sólo para ir al cine con la mujer en turno. Que uno, cuando se casó, mandó a tapizar con rosas rojas y blancas las escaleras del hotel. Que hay quienes compran celulares únicamente para telefonearles a sus novias una vez y luego los tiran. Que un amigo suyo acaba de comprar una mesa de billar con las buchacas de oro, porque así lo deseaba su esposa. Se acuerda de otro que ordenó destruir los armarios de cedro tallado por unos de PVC que le agradaron a su morra. Que un conocido mandó a traer un piano de cola a Francia para regalárselo a su mujer. Y dice que hace poco un compadre, para festejar el cumpleaños a su esposa, paseó a la mujer en un auto convertible con banda, globos y peluches.”




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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 20.10.12 2:08

15.- Máquinas asesinas!


Lo único que Esteban quería en la vida era vengar la muerte de su padre!



En su afán de sobresalir mató a muchos capos



A los 14 años su suerte estaba echada. Ahí, al pie de la tumba de su padre, con la rabia contenida en sus ojos, juró venganza. Trazó con su pulgar derecho una cruz sobre su rostro y luego, sin dudarlo, dio media vuelta y regresó por donde había venido

Con el crimen de su padre revoloteando sobre su cabeza, pensó en aniquilar, en convertirse en una verdadera máquina asesina, en una máquina de la muerte. Pensó también en la miserable vida de su madre, en la suya propia. ¿Era justo tanta desgracia?

Pero la mente de Esteban no era tan paciente como para hallar una respuesta; él quería hechos, venganza, muerte, y escapar de una buena vez de esa miseria: quería dinero, dinero en serio, montañas de billetes, piscinas enteras… Por primera vez sus ojos adquirieron un brillo extraño que jamás desapareció.

Iniciación


Desde luego que no volvió a poner un pie en aquel inhóspito lugar, olvidado por Dios, donde la tierra arisca jamás había producido nada. Ese capítulo de su vida lo borró de su mente para siempre.

En se instante había muerto el Esteban sumiso, el muchacho tímido a quien todos ninguneaban y había nacido un Esteban rencoroso, cargado de odio, dispuesto a lo que sea con tal de obtener todo lo que quisiera. Nada ni nadie lo detendría ahora.

La carrera delictiva de Esteban comenzó cuando conoció a Ramón. Un primo le había dicho que hablara con él, que lo ayudaría en todo lo que necesitara, pues le debía algunos favores. Y así fue en efecto.

Ramón pertenecía a un pequeño cártel que se dedicaba al tráfico de marihuana. Dentro de la organización, Ramón ocupaba un puesto de segundo nivel. Aunque bueno con las armas y con notables cualidades para negociar con grupos enemigos, jamás había tenido un padrino que lo ayudara a escalar más rápido. Había sido campesino, luego chofer de un narco y guardaespaldas; últimamente había cerrado él mismo algunos negocios importantes.

Ramón, es cierto, no era un elemento clave dentro del mundo de las drogas, pero sí para Esteban, quien lo vio como un verdadero maestro. Fue su gurú. Le enseñó desde sembrar marihuana y recoger la cosecha, hasta manejar el arma y negociar con los rivales.

Esteban aprendió rápido. Después de algunos años, no sólo superó a su maestro, lo aniquiló. Consciente de que nunca podría ascender a un nivel más importante si Ramón seguía a su lado, un buen día decidió asesinarlo.

Ese no fue su primer crimen. Ya antes había matado a sangre fría a varios enemigos, entre funcionarios municipales, sicarios, y algunos jefes de plaza. Con Ramón tendría que haber sido distinto, fue su maestro, su amigo, la única persona que lo adoptó cuando todos le dieron la espalda. Sin embargo tampoco sintió nada. Simplemente disparó como si lo hubiese hecho al cielo.

Esto es significativo, porque el resentimiento que Esteban sentía por la gente no tenía distinciones. Se había convertido en una verdadera máquina asesina que no conoce la lealtad.

Misión cumpida


A partir de entonces, los jefes de la organización para la que trabajaba lo vieron con otros ojos. Por un lado, les agradó porque se percataron que era un hombre valioso que estaba dispuesto a todo; por otro, lo vieron con recelo, en el fondo sintieron miedo. Era lógico. La verdad es que nadie hubiera confiado en un hombre con los ojos incendiados, con ese gesto de piedra.

Así transcurrieron tres años más. Los jefes lo pusieron a prueba en varias ocasiones y en todas demostró de qué estaba hecho. Amenazaba, golpeaba y asesinaba cuando había que hacerlo, y en otras era un hombre negociador y discreto.

Comenzó a ganar dinero en serio. Las piscinas llenas de dinero que absurdamente se imaginó de joven fueron insuficientes. Como siempre lo soñó, se convirtió en dueño de decenas de propiedades, negocios. Además tuvo a su disposición a cuanta mujer quiso. Sólo tenía una cosa pendiente: vengar la muerte de su padre.

Realmente no sabía quién lo había asesinado. Lo único que sabía es que “las circunstancias”, la miseria, el hambre, la ambición y la deslealtad, todas en conjunto, habían abonado para que su padre estuviera muerto.

En la llamada “Tierra narca” no había fidelidades ni códigos. “¿Eso querían?”, se preguntaba Esteban cada que cometía una atrocidad. Era como darles una cucharadita de su propio chocolate. “Son violentos, ¡no me digan! Esto es violencia en serio”, parecía pensar ante su obra macabra: ante cada muerto colgado, ante cada decapitado, ante cada desollado, ante cada mujer violada…

Hubo un momento en que quisieron calmar a Esteban, explicarle que tantos muertos no eran buenos para la organización porque los ponían en el ojo de las autoridades y eso afectaba el negocio. Pero Esteban estalló en carcajadas y respondió con plomo. “Qué pasaba con esos seres desalmados, dónde estaban ahora”…

Ya no había demasiados. En los últimos años había ultimado a varios capos pesados. Le valía madre. Evidentemente con esto había firmado su sentencia de muerte. Un buen día, mientras venía en su camioneta Lobo, le cerraron el paso y entre seis sicarios lo acribillaron. En su cuerpo despedazado le encontraron más de 200 heridas de bala. Quedó irreconocible.

Ingenuamente, los diferentes capos pensaron que vendría un poco de calma, necesitaban replantear las relaciones entre los distintos grupos criminales. ¡Qué ilusos! En todo este tiempo, Esteban había asesinado a muchísima gente. Se hubieran contado por miles los niños que dejó en la orfandad. En todos ellos había sembrado la semilla del odio que ahora comenzaba a florecer.

En el fondo era lo que había buscado con cada muerte. Crear un caldo de cultivo de venganzas y odios. Multiplicar el rencor en cada niño que, desde luego, no se quedaría cruzado de brazos.

La verdadera guerra comenzaría sin Esteban…


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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 22.10.12 20:55

16.- FIESTA, ESTRELLAS Y NARCO


Hotel Hyatt de Acapulco, 1999. En la playa privada se realiza uno de los eventos sociales del año, la presentación del proyecto de un spa que iba a construirse en la carretera escénica del puerto. No faltaba nadie, hay más de 600 invitados.

"Me parece que fue en marzo de 1999... me parece que era primero el coctel en la alberca, en donde se presentó el espectáculo de ballet acuático; al término del hotel pasaban a la playa donde fue el espectáculo del desfile de modas de la firma del diseñador Armando Mafud y la presentación del spa, a cargo de Guillermo Ocaña.

"Al finalizar se realizó un espectáculo a cargo de la hija de Lola Beltrán. Las personas que recuerdo acudieron al evento, por invitación mía, por la de Guillermo Ocaña y de Clara, pero esos eran los menos, éstos eran Eugenio Derbez, Sara Bustani, Karla Alemán y su esposo; el diseñador Héctor Terrones, me parece que el presidente municipal Manuel Añorve, entre otras personas", declaró ante la SIEDO Lucila Guillén, dueña de una agencia de relaciones públicas.

El maestro de ceremonias Francisco Guillermo Ocaña enumeró otras personalidades.

"Estaban la Baronesa de Portanova y su marido; acudió el que era Embajador de Francia, Bruno Delaye; los propietarios del hotel, los señores Saba; la señora Lolita Ayala, la juez Margarita Sotomayor; el presidente del patronato de Acasida, el señor Esteban, medios de comunicación, en total eran como 650 gentes (sic), en mi punto de vista, ha sido uno de los eventos más grandes a los que he asistido en mi vida", manifestó a la PGR.




Fue una exhibición donde los organizadores además tenían el propósito de hacer donaciones a causas como la de la Fundación Mexicana de Lucha contra el Sida y otros organismos filantrópicos.

La presentación había sido contratada por la dueña del futuro negocio de terapias acuáticas, Clara Elena Laborín Archuleta, una sonorense de dinero que según algunos invitados quería tener contacto con el medio social y "darse a conocer".








Clara Elena Laborin Archuleta

Secuestrada

Su esposo, siempre discreto, esa noche no quiso estar en primera fila y prefirió quedarse con unos amigos al parecer de Sinaloa, en el bar del hotel, donde acostumbraba encontrarse con un General.

Se hacía llamar Alonso Rivera Muñoz y todos pensaban que era ingeniero, porque así se presentaba.

Fuera de la anfitriona, casi nadie sabía que este hombre en realidad se dedicaba a algo más lucrativo y que su verdadero nombre era Héctor Beltrán Leyva, capo del cártel de los Beltrán.

Una vieja amiga

Uno de los pocos convidados que la PGR supone que sabía quién era y a qué se dedicaba "Alonso Rivera Muñoz", era el maestro de ceremonias Francisco Guillermo Ocaña Pradal, dedicado al negocio del espectáculo desde hace cuatro décadas.

Ocaña negó saberlo, pero la presunción de la SIEDO es tal, que dos veces lo lleva a prisión.

En su declaración ante el MP, el empresario relató que en 1968 inició como actor de teatro infantil y en 1970 trabajó para las fotonovelas "Cita" y "Chicas".

A mediados de los años 80 dice que se convirtió en representante de Ricardo Montaner -con quien tendría un pleito legal- y al mismo tiempo en intermediario de contrataciones de artistas en la empresa "Organización Merlín".

Es entre 1993 y 1994 cuando se vinculó con una persona que más tarde le traería problemas.

En el certamen de Señorita Sonora, conoció a Clara Elena Laborín Archuleta, esposa de Héctor Beltrán Leyva "El H", mujer a la que enseguida organizó eventos infantiles en Obregón, Hermosillo y Aguaprieta.

"Entre los más relevantes que recuerdo es que una vez fue contratada la cantante Tatiana", declaró Ocaña, quien dejó de ver a la esposa de "El H" unos 3 años.

Agregó que en los años 90 vendió fechas de presentaciones de Alejandra Guzmán, Juan Gabriel, Tania Libertad, Menudo, Gloria Trevi, Ricardo Arjona, Timbiriche, Kairo, Laura León y Magneto; colaboró en la radio en "Todo para la mujer" y condujo el programa televisivo "De boca en boca".

"Derivado del hecho de que aparecía en televisión muy constantemente, apareció Clara Elena Laborín Archuleta", dice.

Ella contactó a Ocaña por 1997 para ofrecerle dirigir su empresa Rotceh, Noticias y Espectáculos y pedirle que lanzara como cantantes a cuatro de sus sobrinos, en un grupo que pensaban llamar "Tequila Cuatro".

La plataforma del lanzamiento sería una revista llamada "Jeans", también propiedad de la esposa de Beltrán, de la que sólo salieron dos números y a la que quiso cambiarle el nombre por el de "Rotceh, la revista que piensa joven". El objetivo no se logró.

En 2002, Ocaña se fue a radicar a España, donde montó la empresa de espectáculos Tops Time Production S.L. y se hizo apoderado de Tarraco, con inversiones hoteleras y ecoturísticas en Palma de Mallorca y la Riviera Maya.

Su éxito económico resultó sospechoso para las autoridades españolas.

El Ministerio del Interior ibérico afirma en un oficio del 31 de marzo de 2008 que a través de cuentas bancarias de empresas controladas por Ocaña se efectuaron ingresos de efectivo superiores a los 78 millones de euros.

La investigación final calcula que estas empresas y otras de sus cómplices, lavaron 236 millones de euros en transferencias a la desaparecida Casa de Cambio Ribadeo, del Distrito Federal.

También precisa que Ocaña pidió al abogado catalán Joan Piqué recibir a dos transportistas de dinero de los Beltrán, que necesitaban recuperar 5.5 millones de euros que les aseguraron en 2005 en el Aeropuerto del Prat, en Barcelona, como parte de la llamada "Operación Tacos".

El empresario dice que el 20 de junio de 2005 se entregó a la justicia española y lo absolvieron de inmediato; en diciembre de ese año acudió voluntariamente a la PGR y lo arraigaron, pero salió libre tres meses más tarde.

Tras quedar en libertad, la SIEDO descubrió que era aval de la esposa de Héctor Beltrán en la renta de un inmueble y que ella lo registró como referencia personal en una tarjeta de crédito Banamex, indicios por los que volvió a consignarlo.

De telenovela

Inmuebles en donde han sido detenidos integrantes del crimen organizado y que han sido utilizadas para grabar telenovelas

Aureliano Rivera 17, Colonia San Ángel Inn.

· Inmueble donde detuvieron a 11 sicarios de Beltrán Leyva y decomisaron un arsenal en enero de 2008.

· Grabaron la telenovela "Cadenas de amargura", estelarizada por Daniela Castro, Diana Bracho y Raúl Araiza.


Farallón 304, en la Colonia Jardines del Pedregal.


· Casa donde residía Ever Villifañe Martínez en 2008.

· Era utilizada para grabar programas de televisión; entre ellos, la telenovela Rubí, que estelarizó Bárbara Mori.

Cerro de los Dos Conejos 173, Colonia Manuel Romero de Terreros.

· Ocho sicarios de los Beltrán Leyva son detenidos con un arsenal en febrero de 2008.

· Daniel Gauvry, actor de las telenovelas "Marimar", "María la del Barrio", fue registrado como fiador del inmueble.

El eslabón

Guillermo Francisco Ocaña Pradal, presunto "lavador" de la organización de los Beltrán Leyva, fue conductor televisivo, mánager de cantantes y dueño de una empresa de promoción de eventos y espectáculos.

DETENCION DE GUILLERMO FRANCISCO OCAÑA PADRAL POR LAVADO DE DINERO

Guillermo Francisco Ocaña Pradal, ex conductor de televisión y promotor de artistas, se encuentra preso por ser considerado uno de los principales lavadores de los Beltrán Leyva.

La PGR encontró que Ocaña fue operador de empresas y negocios de Clara Elena Laborín Archuleta, esposa del capo Héctor Beltrán Leyva "El H", actualmente prófugo.

Según la autoridad, "Memo" Ocaña, como se le conoce en el mundo artístico, es uno de los eslabones que vinculó a artistas de la farándula con narcos.

Como dueño de una empresa de promoción de eventos y espectáculos y mánager de cantantes en Televisa, realizó eventos y contrató artistas para la mafia.

El conductor fue detenido con base en una orden librada por el Juzgado Cuarto de Distrito en materia penal del DF, por el delito de delincuencia organizada en la hipótesis de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado), según la causa 80/2008.

Ocaña fue capturado el 19 de abril, pero oficialmente no se dio a conocer a los medios; la PF tampoco informó a la autoridad judicial ni la hora ni el lugar donde lo detuvieron, ni siquiera la ciudad o la entidad.

Desde esa fecha está en el Reclusorio Oriente, sujeto a juicio por delincuencia organizada, que es un delito grave.

Para el empresario es su segunda estancia en prisión, pues en diciembre de 2005 fue retenido junto con 7 colombianos, acusado de lavar dinero del narcotráfico; el 21 marzo de 2006, tras un arraigo de 90 días, abandonó el Reclusorio Oriente y fue al único al que le dictaron la libertad.

Pese a su liberación, desde hace tiempo Ocaña era blanco de investigaciones de la Guardia Civil de España y de la PGR, al grado de que una monitoreaba su número telefónico.

La primera vez que Ocaña fue implicado con el narcotráfico fue a raíz del aseguramiento de un avión con 5.5 millones de euros, propiedad de los Beltrán Leyva y el Cártel del Norte del Valle, en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, el 6 de marzo de 2005.

El Cuerpo Nacional de Policía de España rastreó diversos teléfonos y detectó que Ocaña era el encargado de canalizar las gestiones para intentar recuperar el dinero asegurado, misión que al final se encomendó al abogado catalán Juan Piqué Vidal, según el expediente.

De acuerdo con el oficio R.S. núm. 219, fechado el 31 de marzo de 2008 y enviado por la Embajada de España en México, para esta tarea Ocaña contactó presumiblemente a los abogados Arturo Culebro y Ernesto Soriano Valdez, y a Javier Jesús Cruz Muller, supuesto empleado de Monex.

Parte de estos señalamientos fueron incluidos en el proceso del que Ocaña fue absuelto en 2005; sin embargo, dos años más tarde la PGR reactivó las investigaciones en su contra.

El 7 de marzo de 2007, la SIEDO obtuvo un contrato de arrendamiento donde Ocaña aparece como fiador del departamento de Avenida del Remanso 80 A, Interior 201, Fraccionamiento Country Club de Huixquilucan, rentado por Clara Elena Laborín Archuleta, esposa del capo Héctor Beltrán Leyva "El H".

En la casa de Avenida Club de Golf 80, Torre "A", departamento 5, edificio Caliterra, Residencial Club de Golf Lomas, asegurado en 2005 a "El H", había un directorio con los teléfonos de Efraín y Carlos Beltrán y el de Ocaña Pradal.

A Ocaña los españoles también le relacionaron con Francisco Antón Pérez, director de la desaparecida Casa de Cambio Ribadeo, negocio donde presuntamente lavaron 236 millones de euros al narcotráfico. Antón fue ejecutado en octubre de 2005 en Huixquilucan.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 27.10.12 3:51

17.- La inesperada muerte del Z-3






Heriberto Lazcano Lazcano, ese hijo del Hidalgo desértico y pobre, murió de manera inesperada. Hombre de acción, especialista en contrainteligencia, fuerzas especiales, intervenciones y contraterrorismo, el ex militar cayó a sus 37 años en una situación paradójica: jefe de un grupo cuyo poderío y brutalidad no tenía comparación, apenas pudo ofrecer una poca de resistencia. Sádico y religioso, su vida tuvo las mismas características que su empresa de la violencia: duró poco, pero fue muy intensa.




En los llanos de tierra y cemento desnudo de la colonia El Tezontle, en Pachuca, el muchacho parecía un don nadie.Lo era. Heriberto Lazcano Lazcano: un chavalo de 1.60 metros –o 1.73, según la ficha de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés)–, empeñado en golpear la pelota de futbol e ir a misa en la iglesia de San Cayetano, un cajón de cemento tan pobre que ni los bautizos o bodas podían celebrarse ahí.


No mucho tiempo después, Heriberto se marcharía del caserío gris vestido de verde olivo. Volvería años después, cubierto de gloria.
* * *

El Verdugo
, como le llamaban, quedó satisfecho. Su tumba en el panteón de San Francisco es una réplica a escala de la iglesia cuya remodelación pagó de su propio bolsillo. La placa negra y dorada en el templo no rehúye el origen de ese dinero sucio puesto al servicio de Dios: “Centro de Evangelización. Catequesis Juan Pablo II. Donada por Heriberto Lazcano Lazcano” y, a continuación, el fragmento de un salmo: “Señor, escucha mi oración, atiende mis plegarias, respóndeme, tú que eres fiel”.
Ahora, su mausoleo, una capilla mortuoria alzada entre modestas tumbas, se yergue blanco, con acabados de madera y dos cruces emergentes, en la loma del cementerio de su colonia.


Lazcano no nació ahí, sino en un pueblo cercano llamado Apan, un llano sembrado por magueyes de los que se obtiene el pulque, bebida prehispánica fermentada. Si existen dudas sobre su muerte, también las hay sobre su nacimiento. El gobierno de Estados Unidos identifica tres fechas diferentes, aunque la reconocida por el ejército mexicano y la que goza de mayor consenso es la de la Navidad de 1974.


La pobreza de sus padres –Gregorio, campesino, y Amelia, ama de casa– los mordió hasta soltarlos en la capital del estado de Hidalgo, en un barrio que entonces era un caserío con calles de tierra. Heriberto creció en El Tezontle jugando futbol con un chavo de nombre Lucio, al que apodaban Lucky. Embobados, los muchachos admiraban la reciedumbre de la soldadesca asentada muy cerca de su casa, en la base de una región militar.


Apenas pasaron los 17 años de edad, Heriberto y El Lucky se enrolaron en el ejército el 5 de junio de 1991, en tiempos en que Amado Carrillo El Señor de los Cielos gobernaba el narcotráfico mexicano gracias en parte a la colaboración del general Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas de esos años. Dos años después, el 5 de julio de 1993, Lazcano fue ascendido a cabo de infantería.


Tenía por apodo Laz, Lazca y El Muñeco, aunque estaba a pocos años de dedicarse a la cacería de El Señor de los Cielos y ganar el sobrenombre que mejor lo definiría: El Verdugo.
* * *

¿Qué hacía especial al cabo Lazcano y a los otros 28 militares que en el origen abrazaron al narco? Su entrenamiento impartido por agencias estadunidenses, las mismas que forjaron a los kaibiles guatemaltecos y a los talibanes afganos.
El futuro jefe del narco aprobó asignaturas muy particulares:
Fuerzas Especiales, Operaciones de Intervención, Contraterrorismo, Francotirador, Protección de Funcionarios, Seguridad Integral y Guerra Anfibia.



Era un hombre especializado en tareas de inteligencia y contrainteligencia. Lazcano recibió adiestramiento de combate en jungla, submarino, montaña, alta montaña, desierto y urbano. Estaba capacitado para actuar en vehículos aéreos, acuáticos y terrestres de asalto. Aprendió a utilizar diferentes armas antitanque, explosivos, fusiles de combate y precisión, subfusiles y lanzagranadas.


Los Zetas recibieron capacitación no sólo del gobierno mexicano, sino también del estadunidense, específicamente de la DEA y la CIA, lo que los emparenta de otra forma con los kaibiles guatemaltecos y los talibanes afganos, con quienes los mexicanos comparten pertenencia en el listado de agrupaciones criminales terroristas.
Heriberto era, pues, una máquina de matar.



Tuvo como primera misión de importancia su envío, en 1994, a la zona insurgente indígena de Chiapas. Luego fue desplegado en la frontera norte como parte de un programa de refuerzo al combate del narcotráfico autorizado por el presidente Ernesto Zedillo.
* * *

Osiel Cárdenas Guillén creció en algún barrio fronterizo de Matamoros y vivió como ayudante de taller mecánico hasta que logró vincularse con la Policía Judicial de Tamaulipas. Hizo amistad con Salvador Garza Herrera, a quien la vida y la muerte lo hicieron jefe del Cártel del Golfo en 1997. No por mucho tiempo.


A fines de 1998, Garza y Osiel se reunieron en los alrededores de la ciudad fronteriza de Matamoros, Tamaulipas. Los narcotraficantes se saludaron, abrazaron y palmearon sus espaldas. Subieron a una camioneta de doble cabina. El guardaespaldas de Cárdenas Guillén, un hombre de gesto adusto, cabello recortado al ras de la cabeza y sin patillas, pasó al asiento trasero de la camioneta y quedó atrás del capo. Su nombre, Arturo Guzmán Decena, también conocido como Z-1.Otra hombre, convertido años después en informante, completó el cuarteto. El grupo abandonó la ciudad. En medio de una sonora carcajada de Salvador Garza, Z-1 le acercó su pistola a la nuca y la accionó. Arrojaron el cuerpo cerca del rancho en que nació Osiel, quien a partir de ese momento se convirtió en el jefe.


Lazcano había causado baja del ejército mexicano, petición suya de por medio, el 27 de marzo de 1998 y luego se incorporó a los Zetas a invitación de Guzmán Decena. Pronto aceptó. Le asignaron su clave –la de Z-3– y su encomienda: integrar el último círculo de seguridad de Osiel, también llamado El Mata Amigos.


El Z-1 murió en una balacera con soldados en activo que se desató en el restaurante de su novia. Semanas después, sus subalternos dejaron en el sitio del tiroteo una corona de flores con un recuerdo de “su familia”.
Era noviembre de 2002 y Lazcano asumió, en automático, la jefatura del sicariato.



Osiel Cárdenas cometió un error fundamental en esos tiempos. Encañonó a un agente de la DEA, a otro del FBI y a un periodista mexicano utilizado como soplón por las agencias estadunidenses.


–¡Chíngatelos, cabrón! –animaban los pistoleros y guardaespaldas a su patrón.


La cara de Osiel, enrojecida por la furia, se dilataba y contraía como un enorme sapo colorado.


–Si le jalas te metes en el problema de tu vida, pendejito– se atrevió a amagar uno de los policías.


Osiel sabía que era demasiado. Que los capos fundadores del narco moderno mexicano, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca, se pudrían en una cárcel por haber asesinado a un agente de la DEA. Que no habría soborno suficiente para contener la marejada del otro lado de la frontera en dirección suya. Que dos disparos bastarían para convertir su imperio en cenizas.


Bajó el cuerno de chivo.


–¡A chingar a su madre! ¡No vuelvan por aquí! ¡El dueño de Tamaulipas soy yo, y si los vuelvo a ver por aquí les parto su madre! – vociferó.


El daño ya estaba hecho. Los agentes detallaron el incidente a sus agencias y Washington reclamó agriamente el incidente al gobierno mexicano, que debió hacer lo necesario para detener y extraditar a Cárdenas Guillén en 2004. Un hermano suyo, Tony Tormenta, quiso asumir el gobierno del Cártel del Golfo.


Aunque Lazcano despreciaba a ese hombre, la DEA consideraba que en ese momento existía, bajo el nombre de La Compañía, “un triunvirato” dirigido por Tony Tormenta, Jorge Eduardo Costilla y Hertiberto Lazcano, que se abastecían de coca en Colombia y Venezuela, y pasta base en Guatemala, según documentos en poder de emeequis que son parte de la acusación de EU contra el hermano de Cárdenas Guillén en la Corte de Distrito con sede en Columbia, DC.


En esa misma imputación aparecen elementos que permiten ver a un Lazcano más parecido a un empresario que a un soldado: empleo de “sofisticados” programas de cómputo y dispositivos de almacenamiento de datos con registros de embarques de coca, identidades de jefes de plaza, relación de sobornos y recepciones de dinero.
Sus mensajes recurrían al uso de lenguaje codificado.



Hacia 2009 Lazcano llegó a la conclusión de que no debía obediencia a nadie. Y, al mando de Los Zetas, un ejército de 500 hombres, declaró la independencia del Cártel del Golfo, que en adelante sería, hasta hoy, su acérrimo enemigo.
* * *

Un hombre con el brazo medio engarrotado, aún años después de haber recibido el tiro que le dieron durante un entrenamiento por orden de Heriberto Lazcano luego de dar la espalda a su superior, abandonó las filas de Los Zetas.
Y luego detalló ante las autoridades mexicanas los engranes del grupo, al principio con cautela. Después, Karen –así se le identificó en el sistema de testigos protegidos–
cantó largamente sobre la máquina de matar diseñada, construida y aceitada por Lazcano.



A su manera, justificó por qué los ex militares abandonaron su juramento de lealtad al ejército: las tareas encomendadas por los generales no distan de las exigidas por los capos, pero éstos pagan mejor.


En esas largas sesiones, Karen explicó con minuciosidad la estructura de ese grupo: el nivel más bajo en la organización es el de los “halcones”. Luego siguen en jerarquía los encargados de las tiendas de venta de droga al menudeo o “puntos”; un peldaño más arriba, los cocineros que rebajan la cocaína con cualquier polvo blanco, incluido el veneno para ratas –se dice que potencia la adicción–, para convertir el clorhidrato de cocaína en piedra.


El escalón superior se compone con “Los L” o Cobras, responsables de la seguridad de Los Zetas. Están equipados con un arma larga y una corta. Van a los enfrentamientos con la orden de no disparar en tanto no lo hagan u ordenen Los Zetas nuevos. En caso de detenciones o secuestros, Los L maniatan a quienes primero serán torturados y luego asesinados.


Los Zetas nuevos y los kaibiles, ex militares de élite guatemaltecos, poseen las mejores armas, granadas, chalecos antibalas y cascos. Dirigen las operaciones de fuerza, ocupan la primera línea de fuego cuando atacan la casa de los grupos rivales. “Ejecutan a la gente, porque suponen que eso les da más fuerza y hace honor a su categoría de Zetas”, detalló Karen.


“El informante” es, en cada ciudad, el publirrelacionista de La Compañía, como Los Zetas también se refieren a su organización. Los requisitos que deben cumplir el perfil para ocupar ese puesto son sencillos: carta de antecedentes penales limpia y disponibilidad absoluta, además de un profundo conocimiento de los detalles de la vida política y policiaca, local y federal, civil o militar, de la ciudad en que está comisionado. “El informante” depende directamente del comandante del encargado de la plaza.


Otro de los estamentos en la estructura de Los Zetas se integra con los “contadores”, quienes controlan los recursos económicos de la organización en el lugar de que se trate.


En cada ciudad con presencia Zeta existen empleados de hoteles, restaurantes, taxistas y lustradores de zapatos al servicio de El Lazca. Informan de las personas extrañas que llegan al pueblo, de sus reuniones, de sus relaciones con los locales del lugar.


La cúpula original de comandantes estuvo compuesta por ex integrantes del Grupo Aerotransportado de Fuerzas Especiales: Mateo, Mamito, Hummer, Rex, Caprice, Tatanka, Lucky, El Paguita. Algunos están presos, varios están muertos.


Arriba de éstos, sólo podía ubicarse a El Verdugo, como le llamaban a Heriberto Lazcano.
* * *

Lazcano es el villano de la peculiar road movie que convirtió el territorio del Golfo de México en una película con clara estética gore. A semejanza de los kaibiles, Los Zetas decapitan y mutilan a sus víctimas y exhiben sus restos.


En internet pueden encontrarse decenas de videos que constituyen una red de los horrores producidos por los ex militares: enemigos a quienes se les desprende la cabeza en vida con un cuchillo, adversarios colgados de puentes peatonales, hombres o mujeres forzados a entrar en tambos metálicos a los que luego se les llenará con diesel y luego se les prenderá fuego. Entierro de hombres vivos.


De El Lazca salían las órdenes más aterradoras. Sólo él pudo autorizar el incendio del Casino Royale en Monterrey, en el cual 52 personas murieron porque los propietarios del lugar se negaron a pagar la extorsión exigida por Los Zetas.


Únicamente él pudo ordenar la leva de 72 migrantes centroamericanos, quienes, luego de negarse a servir como mulas o sicarios, fueron ejecutados. Igual ocurrió con más de 180 mexicanos en su paso hacia Estados Unidos por el mismo pueblo tamaulipeco, San Fernando, súbitamente convertido en la fosa clandestina más grande del mundo.


Las mafias mexicanas tienen la cicatriz dejada por Lazcano: todas mutilan, todas secuestran, todas cobran derecho de piso a personas indefensas. Al concluir el sexenio de Felipe Calderón, México cerrará con más de 60 mil el número de personas muertas por la violencia del narco, según cifras oficiales del gobierno mexicano; serán 150 mil, de acuerdo con declaraciones recientes del secretario de Defensa de Estados Unidos.


La muerte de miles de víctimas es responsabilidad de Heriberto Lazcano, quien, a diferencia de su ex jefe Osiel Cárdenas Guillén, no sucumbía a los placeres del whisky, sino a la locura de la violencia.
* * *

Con la violencia como capacidad única cuando incursionó en el mundo del crimen organizado–ignorante de las complejidades de traficar cocaína por el mundo, inexperto en el galimatías de lavar dinero–, Heriberto Lazcano utilizó ese recurso no sólo para confrontar a los grupos rivales y antiguos socios.


Diversificó su empresa y tomó por la buena o la mala otras vetas del negocio de la ilegalidad: piratería, contrabando, robo de petróleo, venta de armas, explotación laboral y sexual, tráfico de personas, secuestro, extorsión masiva, control de prisiones.


En 2008, Los Zetas ofrecieron sus servicios como brazo armado a otras organizaciones, especialmente al Cártel de Juárez y al de los hermanos Beltrán Leyva –escindidos del grupo de Joaquín El Chapo Guzmán–, quienes contactaron a Los Zetas con productores colombianos de cocaína.


¿Quién gana con la muerte de Lazcano? En este mundo, la medida más certera de los hombres es la talla de sus enemigos.


Gana Miguel Ángel Treviño Morales, considerado por las agencias estadunidenses como un empresario del miedo igual de eficiente que su predecesor. Aunque el robo del cadáver creó confusión, la muerte de Heriberto Lazcano se da por un hecho en el mundo del narcotráfico: uno de los acérrimos enemigos de Los Zetas, el grupo de Los Caballeros Templarios, desplegó decenas de mantas hace unos días en las que envía un mensaje de declaratoria de guerra a Treviño Morales.


Pero el primer beneficiario, sin duda, es Joaquín El Chapo Guzmán, a quien se le abre la oportunidad inigualable de recuperar territorios, del Pacífico al Golfo de México. El Lazca ha sido el más peligroso rival que ha enfrentado El Chapo, el enemigo público número 1 del mundo, según el gobierno de Estados Unidos.
* * *

El Lazca se les escapó una y otra vez a sus enemigos y policías. El 5 de diciembre de 2008 cerraba uno de los años más sangrientos de la historia reciente mexicana.


Lazcano ese encontraba en un rancho llamado El Atorón, en San Luis Potosí, cerca de donde algunos hombres suyos cometerían un error crucial en su futuro: asesinaron a un agente estadunidense.


Días después, la Policía Federal ingresó en estampida a El Atorón al abrir el alba. Detuvo al secretario particular de Heriberto Lazcano, a uno de sus principales ayudantes y a un tercer hombre que más pertenecía al círculo cercano a Miguel Ángel Treviño, a quien lo llamaban con la clave Z-40, el primer lugarteniente del jefe.


Lazcano se ocultó y arrastró entre la maleza. El frío escarchaba el pasto amarillento. El ex militar se guareció tres días en el monte sin nada qué comer ni con qué cazar. Apenas se apersonó entre los suyos, ordenó la inmediata ejecución de todos los que estuvieron enterados de su estancia en el rancho, menos al Z-40. Luego exigió que en el entrenamiento de sus milicianos se incluyera una prueba de sobrevivencia como la recién superada por él.
Lazcano, a diferencia de Osiel, tomaba precauciones con respecto a su seguridad. El gobierno mexicano se quedó a nada de atraparlo cuatro veces. Hasta en dos ocasiones anteriores hubo quien pregonó su muerte.


El ex militar intuía la clave de La carta oculta, de Edgar Allan Poe: vestía pantalones de mezclilla, zapatos deportivos, gorra de beisbol. Se mezclaba entre la gente. Viajaba en camiones públicos. Utilizaba equipos electrónicos para debilitar la señal de los móviles a su alrededor. Pero, en las ciudades de su propiedad, era cubierto por comitivas de 30 furgonetas, cada una con una “estaca”, es decir, una célula de cuatro guardaespaldas.


Sólo se le veía relajado cuando volvía a su barrio, a El Tezontle. Visitaba su iglesia, se persignaba y admiraba su propia tumba. Cuando volvía a casa escuchaba a sus vecinos, resolvía vidas, regalaba juguetes, patrocinaba la fiesta patronal. Un viejo Corleone a la mexicana y de 37 años de edad. Cerca de su casa, la única distante de la pobreza en ese lugar, se acercaba un conjunto norteño.


Cantaban alguno de los corridos escritos en su nombre:


Soy del grupo de Los Zetas que cuidamos al patrón,
somos 20 de la escolta, pura lealtad y valor,
dispuesto a dar la vida para servir al señor.
Somos 20 grupos de zetas unidos como familia,
los 20 somos la fuerza con diplomas de suicidas,
conscientes de que en cada acción podemos perder la vida.



Y a esto, a entregar la vida, Lazcano debía volver al norte.


El domingo 7 de octubre subió a una camioneta blanca en el pueblo de Progreso, Coahuila, casi un caserío de polvo con un estadio desvencijado. Lazcano iba con un amigo, quizá dos. Nada es claro todavía. Querían ver el juego de béisbol. Tomar cerveza. Estacionaron su vehículo y se sentaron en el graderío despintado. Abajo, en la furgoneta, quedaban a la vista las armas. Alguien avisó a las autoridades y el ejército, por rutina, pretendió arrestarlo. Pero Lazcano sí que entendía el final de esa situación y los enfrentó.


Corrió por su fusil, uno de los suyos lanzó una granada. Los dos cayeron muertos y el supuesto tercero habría huido entre la maleza.


Horas después, un grupo de hombres armados robó los cadáveres. Sólo por esto, la Marina supo que se trataba de El Lazca. Sólo por esto, por la casualidad, logró matarlo.


El pasado domingo, la iglesia de San Cayetano, con sus muros naranjas y su cruz metálica y de grandes tubos cromados en El Tezontle, celebró su primera misa con la muerte de su benefactor. La tumba, visitada por Heriberto en vida, ahora que ese hombre está muerto ha quedado vacía: hasta muerto se les huyó

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 30.10.12 16:03

18.- “La llamada para denunciar a "El Lazca" no salió de este pueblo”




Vecinos de ese poblado minero señalan que nunca alertaron sobre la presencia del capo, como informó la Marina-Armada (“aquí ni hay señal de celular”, dicen).

Hoy dicen vivir con zozobra y miedo ante una eventual venganza de "Los Zetas".


Entrada a la comunidad donde fue abatido el presunto "narcolíder".

Coahuila • Progreso, municipio de la zona carbonífera de Coahuila, está 300 kilómetros al norte de Saltillo, donde el narcotraficante Heriberto Lazcano murió en un enfrentamiento con efectivos de la Marina el pasado 7 de octubre, y yace semidesierto tres semanas después. Durante dos días de recorrido por la zona la cabecera municipal permaneció así: casi sin vida.

Los más de 700 pobladores están asustados, no solo por aquella balacera inusual que les creó sicosis, sino porque temen represalias del cártel de Los Zetas que lideraba Lazcano: se corrió el rumor de que los marinos habían localizado a El Lazca debido a una denuncia anónima de los pobladores. Ellos lo niegan y reaccionan con una mezcla de temor y enojo…

—La Marina dice que fue por una denuncia ciudadana, cosa que no es cierto. De ahí el temor del pueblo. Este pueblo no está impuesto a hacer denuncias. No podemos decir que era gente (El Lazca) desconocida ni que la conocíamos (cantinflea). Son mentiras… —se queja una señora que sale de su casa para colocar sillas y mesas a la mitad de la calle vacía: tendrá una fiestecita familiar. Otra mujer y varios niños la escuchan.

—¿Lo que dijo la Marina, de que por una denuncia ciudadana lo detuvieron, es mentira?

—Son mentiras, no es cierto. Nadie dijo nada. Mucho menos los que estaban en el estadio (cuando el narcotraficante fue abatido se realizaba un partido de beisbol llanero a la entrada del pueblo). Somos gente humilde. En las ciudades la gente está con los celulares. Aquí ni señal hay…

La mujer, de unos 50 años, no oculta su preocupación por que su poblado aparezca como delator, lo que la lleva a evidenciar cierta complacencia con los criminales…

—Aquí no estamos para hacer esta clase de denuncias. Aquí todos son bienvenidos. Aquí no tenemos porqué desconocer a nadie ni decir: “Este viene a hacer mal”. Hizo mal la Marina en hacer esa clase de conversación (sic) y más en las noticias, porque eso se corrió por todo el mundo y no es cierto.

—¿Eso los asustó?

—Pues sí. Nosotros no quisimos que nos fueran a hacer una represalia y ese era el temor que había.

Había mucha sicosis, mucha consternación. Por eso estamos inconformes con lo de la Marina…

—¿Ustedes sabían que vivía aquí?

—En ningún momento. Nunca conocimos que esa gente viviera aquí. Pa’ qué echar mentira. Hay gente
que le gusta hablar porque tiene boca…

—Se dice que tenía una casa aquí, eso dijo el ex gobernador Humberto Moreira…

—Sólo que él se la haya dado… —responde con sarcasmo una joven que tercia en la charla.

Otra mujer que suele preparar comida en un quiosco (ayer y hoy no tuvo clientela: el lugar estuvo vacío) sintetiza las cosas a su manera, ante la mirada sorprendida de su hija y su yerno:

—Mire, si ese señor hubiese vivido aquí, hubiera sido el amo del pueblo. Y mírenos, apenas vivimos con lo que tenemos…

Los chavos que rondan por ahí son más atrevidos y uno de ellos, de unos 14 años, cuenta un secreto lejos de los adultos:

—A veces vienen las camionetas de ellos, de los señores. Vienen varias. Llegan y tocan una como sirena, se paran y nosotros ya sabemos: salimos corriendo. Nos regalan juguetes y cosas, como bicicletas o sudaderas y gorras…

Ante la cara de estupefacción de los que escuchamos, ruega: “Pero por favor, no les digan (mira a las mamás) que les conté, que me van a castigar feo…”

***
El presidente de este municipio de migrantes y mineros (la mitad de los hombres se va a Estados Unidos y la otra trabaja en pozos y tajos carboníferos), Rubén Trejo, niega que el líder del cártel de Los Zetas viviera aquí, como denunció hace unos días el ex gobernador Moreira, y dice ignorar si empresarios del carbón están ligados al narco en la zona, como también afirmó su correligionario priista.

Ataviado con botas vaqueras y sombrero ranchero, el hombre robusto responde con firmeza, aunque de cuando en cuando mira con nerviosismo…

—Mis respetos para el profesor Moreira, el ex gobernador. Nos dio cosas buenas en un año, pero yo no sé en qué se fundamenta o en qué se basa. Aquí, si vemos gente extraña, tenemos que conocerla, todos nos conocemos: somos compadres, amigos y familiares el de la tienda, el de la tortillería, el de la gasolinera. Yo no vi gente extraña y no sé el fundamento del profesor para que esté diciendo esas cosas. Desconozco totalmente esa situación…

—¿Ni un ciudadano le informó que algún fuereño llegara a vivir por aquí?

—No, yo tengo mucha cercanía con la gente, y no…

—¿Y lo de los empresarios? Dice Moreira que El Lazca se hacía pasar por empresario minero…

—Yo los empresarios no sé quiénes sean. Yo te puedo decir quién es el dueño del rancho, de la superficie, te puedo decir de los ejidatarios, pero de la concesión minera no podría darles información, porque no sé. Las concesiones son otorgadas por el gobierno federal. No sabemos quién es el empresario, no trata con nosotros, no sabemos: ellos llegan y pagan a un ranchero, a un ejidatario por el terreno, por usarlo y lo explotan…

Lo que sí confirma el presidente municipal es la zozobra que han pasado sus gobernados: delincuentes llaman y los extorsionan acusándolos de haber delatado a El Lazca. Repiten esto: “Sabemos que de este número salió la llamada para denunciar a El Lazca. Los vamos a matar si no nos dan lo que les pedimos…”

—Ha habido llamadas de extorsión, es cierto. Yo he trabajado con elementos de Seguridad Pública: ponemos cartelones y explicamos que no lo crean, que hay que colgar el teléfono…

—¿Sicosis?

—Sí, tenemos que reconocer que es obvio que la gente está asustada por las llamadas de extorsión. Sí hubo un momento de sicosis, como dices tú. Estamos trabajando en ello con la gente, en las escuelas, en la iglesia, porque no podemos estar viviendo así…

Un comandante de la policía acreditable del estado, que pide omitir su nombre y ruega que solo se grabe su voz mientras patrulla Progreso, es quien está a cargo de la seguridad del municipio, ya que ningún policía del lugar ha querido hacerlo. Él confirma el miedo que ha privado en el lugar:

—Lo que pasa es que cuando se suscitó este hecho empezó una sicosis por lo mismo. Entró en pánico la población. La gente es muy humilde aquí. Cuando se dio la noticia de que había sido una llamada anónima la delatora, la gente tuvo temor de que hubiera una represalia con todo el pueblo, no con alguien en específico.

Los habitantes cuentan que cuando El Lazca fue abatido, los marinos gritaron a la gente que se tirara al piso en el campo de beisbol llanero, donde se llevaba a cabo un partido. Hubo histeria. Desde entonces los encuentros no se han reanudado: la gente aún tiene miedo. Aunque nunca falta alguien valiente…

—¿Miedo todavía? ¿De qué? El muerto ya está muerto —lanza una mujer de mirada penetrante…

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 31.10.12 3:21

19.- Esclavos del Narco: Los niños del hampa







Insight Crime presenta un especial realizado por cuatro medios latinoamericanos sobre crimen organizado y derechos humanos. El primer especial fue sobre desplazamiento forzado en México, Colombia, Guatemala y El Salvador.

Este segundo, que hoy te presentamos, es sobre esclavos del narco. Los hombres, mujeres, niños y profesionales que se convirtieron en trabajadores forzados para grupos delictivos.

Animal Político realizó una investigación en los estados de la República donde este problema se ha presentado de manera frecuente y te presenta los datos, las historias y testimonios de aquellos a quienes les fue arrebatado algún ser querido para trabajar para el narco.

Lee el segundo reportaje completo:

Los niños del hampa

Omar desapareció el 12 de agosto de 2008, a los 14 años de edad, en Reynosa, Tamaulipas, donde pasaba las vacaciones. Fue visto por última vez portando un videojuego de bolsillo y un cachorro, acompañado por una pareja de “veinteañeros” que lo interceptó cuando volvía de la tienda, a la casa donde se hospedaba.

A partir de ese momento, de Omar no se supo nada más, sino hasta tres años después, a mediados de 2011, cuando su cadáver fue encontrado en una calle de Acapulco, Guerrero, con una bala en la nuca.

¿Qué fue de este adolescente durante esos últimos tres años de vida en los que oficialmente estuvo “extraviado”? ¿Quiénes lo secuestraron en el norte del país? ¿Dónde y de qué forma lo mantuvieron retenido? ¿Por qué fue asesinado al otro lado de la república, en Acapulco? Ésas son las preguntas que desde aquel 12 de agosto de 2008 se vienen acumulando en la mente de Araceli, su mamá, quien adelgaza la voz hasta el mínimo audible al hacer un recuento de los datos que, por investigaciones propias, ante la inacción de las autoridades, ha logrado recabar sobre el destino de su hijo.

“Él cayó en manos de una red de trata de personas –dice, con los ojos permanentemente hinchados por el llanto– que, luego de llevárselo, lo convirtió en adicto, lo obligaban a prostituirse, a vender droga y sabrá Dios a qué otras cosas.”

A su lado, Araceli ha extendido la documentación que, desde 2008, viene acumulando sobre la desaparición y muerte de Omar. Mira los papeles, las fotos, y cuida que las lágrimas no caigan sobre ellos. “A pesar de todo lo que hice, nunca pude ver a mi hijo, todo fue inútil… yo me había aferrado y no sé si fue tanta mi insistencia que, cuando estaba a punto de recuperarlo, me lo mataron”.

La facultad de “usar”

De entre los parámetros internacionales que permiten establecer la existencia de un caso de esclavitud, el más evidente es el denominado ius utendi, o facultad de usar, y aquellas víctimas sobre las que éste se ejerce entran en la categoría de “persona en condición servil”, definición que en 1956 fue ampliada por la ONU para incluir en ella, de forma explícita, a los niños que son explotados por adultos no emparentados.

Más de 40 años después, en 1997, la explotación de infantes por parte de grupos armados, incluidos los de la delincuencia organizada, demandó que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) adoptara los Principios de Ciudad del Cabo, que establecen una definición para el concepto “niño soldado”, que aplica para “toda persona menor de 18 años que forme parte de cualquier fuerza o grupo armado, regular o irregular, con independencia de las labores que desempeñe; por ejemplo y sin que la enumeración sea taxativa, labores de cocinero, recadero, mensajero y toda persona menor de 18 años que acompañe a esas fuerzas o grupos cuando ello no sea en condición de familiar. Se incluye también en esa categoría a las niñas a quienes se haya reclutado con fines sexuales o para obligarlas a casarse. Por tanto, (esta definición) no incluye sólo a los menores que porten o hayan portado armas”. Ese fue el caso de Omar y, según estimaciones oficiales, el de muchos otros infantes reclutados por el hampa, mediante amenazas, engaños o coacción.

Entre diciembre de 2006 y octubre de 2011, por ejemplo, la Procuraduría General de la República procesó a 142 menores de edad “por delitos contemplados en la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada” y el primer caso fue el de Rosalío Reta Junior, un joven texano de 16 años, quien, luego de romper con Los Zetas, grupo para el cual trabajaba desde los 13, se entregó a las autoridades mexicanas en Nuevo León, a condición de ser deportado a Estados Unidos, donde hoy purga sentencia de 80 años de cárcel por distintos delitos, incluidas ejecuciones en aquel lado de la frontera.

Sin embargo, el número de capturas es sólo una pequeña muestra del reclutamiento generalizado de menores de edad por parte del crimen organizado, dado que, según la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, al menos 25 mil adolescentes y adultos jóvenes (no mayores de 25 años) han sido coptados por los cárteles de la droga para desempeñar distintas funciones en sus estructuras operativas, cálculo elaborado con base en las estadísticas delictivas de los cuatro primeros años de gobierno del presidente Felipe Calderón.

Los reclutas

Carlos Cruz fue pandillero en su juventud y hoy es director de Cauce Ciudadano, asociación civil dedicada al rescate de niños y jóvenes en ambientes de violencia. Carlos es alto y robusto, de gran fuerza física y mirada dura, ensombrecida por ojeras permanentes.

Él se alejó del vandalismo hace varios años, pero nunca ha dejado de ser parte de la banda, los chavos, la pandilla y, a partir de ese contacto diario, afirma con seguridad que “aun esas estimaciones oficiales, que reconocen 25 o 30 mil menores reclutados, son absolutamente parciales y limitadas.”

Desde su óptica, que es compartida por otros organismos civiles dedicados a la protección de la niñez, como Save the Children México o la Red por los Derechos de la Infancia, “los menores de edad que son absorbidos por la delincuencia organizada entran en el rango de víctimas por el solo hecho de ser niños y adolescentes, y las bandas de criminales tienen muchas maneras para obligar a un chavo o a una chava a prestarles servicios…”

Así, destaca, todos los niños reclutados por el crimen organizado son víctimas de explotación, y ya que han sido reclutados, por la vía del rapto, el engaño o la coerción, “no tienen la posibilidad de negarse a hacer nada de lo que se les ordene”.

Carlos habla con fluidez, pero hace una pausa reflexiva al preguntársele si a esos niños puede considerárseles esclavos de los cárteles: “Pues, más allá de otros argumentos semánticos en torno a la definición de ‘esclavitud’, puedo decir que son adolescentes y jóvenes alejados de sus núcleos familiares y comunitarios mediante el uso de la fuerza física o con base en engaños, con promesas de salir de la pobreza opresora, que es la única vida que conocen; también son chavos que están pagando con su trabajo las deudas contraídas por sus papás u otros familiares adictos; chavos cuya obediencia obtienen las bandas de criminales por medio de amenazas no sólo a su vida, sino a la de sus familiares.”

Y pone el énfasis en un aspecto particular: “No es verdad que estos ‘reclutas’ tengan la oportunidad de desertar, como dicen las autoridades, la ley no los protege, estos niños se convierten en delincuentes a la vista de la autoridad. Es más, ni siquiera durante un combate podrían rendirse, porque saben que el Ejército y la Marina no dejan sobrevivientes, así que, en ese escenario, su única opción real de seguir con vida es jalar del gatillo… Ésta es una situación que hemos venido denunciando insistentemente, hay casos de niños secuestrados y coptados, víctimas de reclutamiento forzado, en prácticamente todo el país, pero, ¿dónde están las averiguaciones de la PGR, dónde están los detenidos? ¿Dónde están las bases de datos de víctimas? No los hay…”.

Muerte en Acapulco

Entre el 15 de junio de 2007 y el 23 de mayo de 2012, la Procuraduría General de la República (PGR) inició 19 indagatorias por el rapto de 20 personas, que fueron privadas de la libertad para obligarlas a realizar trabajo forzado mediante intimidación y violencia, o para someterlas a servidumbre, en 13 entidades federativas.

En estos casos identificados por la PGR, una de las víctimas era un varón y el resto, mujeres; del total de víctimas, diez eran menores de 18 años y, aunque en algunos expedientes se detectó la operación coordinada de cómplices en hasta tres entidades distintas de la federación, la Procuraduría informó, a través de su oficio SJAI/DGAJ/ 6494/2012, que ninguna de las averiguaciones estaba vinculada con la actividad del crimen organizado.

Omar, sin embargo, no está en esa lista de la PGR sobre personas secuestradas con fines de explotación.

“Cuando desapareció mi niño –narra la señora Araceli–, yo estaba en la Ciudad de México, donde radicamos, Omar estaba de vacaciones en Tamaulipas, al cuidado de mi hermana y, tan pronto como reuní un poco de dinero, me trasladé a Reynosa y allá anduve recorriendo las oficinas del DIF (Sistema para el Desarrollo Integral para la Familia), los Centros Tutelares de Menores, los hospitales, incluso recorrí la frontera; ninguna autoridad me ayudó, anduve yo sola pegando carteles con su fotografía, caminando en lugares horribles, entre los maras, durante días, hasta que se me acabó el dinero”.

En su peregrinar, Araceli buscó respaldo en las procuradurías de Justicia de Tamaulipas, del Distrito Federal, así como de la PGR, “pero en todos lados me dijeron que era yo la que tenía que aportar elementos para su búsqueda”, así que se sumó a agrupaciones civiles dedicadas a la localización de menores extraviados en la que, afirma, “nos llevaban a programas de televisión y, aunque pocas veces podíamos exponer nuestros casos, fue a partir de una entrevista que me hicieron en un noticiario que, en julio de 2011, una persona nos informó, de forma anónima, que mi hijo había sido visto en Guerrero”.

Para entonces, Omar tenía ya 17 años, había pasado tres desde su desaparición.

“Yo quería abrazarlo, besarlo –recuerda Araceli, con la vista perdida–; iba yo con esa ilusión cuando me dijeron que había noticias de él; aquí en la casa preparamos una pancarta para recibirlo, le compramos un muñeco, estábamos contentos de que iba a regresar”.

Sin embargo, la espera por noticias de su rescate se prolongó hasta el 3 de octubre, cuando, a través de una llamada telefónica, Araceli fue notificada por las autoridades de Guerrero de que Omar había sido finalmente hallado, aunque en una fosa común, tras ser asesinado en abril.

Según el informe de su autopsia, Omar fue baleado por la espalda, “quizá intentó escapar, defenderse”, dice su madre. Un tiro se incrustó en su pierna, otro en la espalda y el disparo mortal impactó en la nuca y salió por su labio superior.

Según las declaraciones ministeriales presentadas por testigos, incluida la de una persona que solía conversar con el adolescente, una mujer adulta era la encargada de conducir a Omar en auto hasta la esquina de un barrio ubicado fuera de la zona turística de Acapulco, donde debía vender una cuota mínima de estupefacientes.

“Dicen que llegó desde agosto de 2008 a Acapulco –narra Araceli–; así como se lo robaron, se lo llevaron al sur… según lo poco que se ha investigado, una señora lo llevaba todos los días, lo dejaba ahí entre seis y ocho de la noche y luego regresaba por él. Le esculcaba las bolsas, para recoger todas las ganancias, y luego se lo llevaba. Supuestamente, a mi hijo lo tenía cautivo la banda de un sujeto al que sólo se identifica como Willy…”

Según la autopsia, al morir Omar estaba desnutrido, “muy delgadito, lo tenían muy mal, no comía habitualmente y su forma de sostenerse en pie era la droga (…) La persona que hablaba con él dice que días antes de que lo asesinaran, vio al niño muy golpeado; entonces le preguntó qué le había pasado y mi hijo le contó que la banda contraria lo atacó para quitarle su mercancía, pero que no se había dejado, porque si se la quitaban la tenía que pagar o, de lo contrario, el Willy lo mataba”. Dos semanas después, Omar fue abordado por un grupo de sujetos que descendió de un vehículo oscuro y lo acribilló en el punto de venta al que estaba asignado.

Carne de cañón

En noviembre de 2010, un mes después de que la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados diera a conocer sus cálculos sobre la existencia de 25 mil niños reclutados por el hampa en México, este concepto cobró rostro, voz y volumen a través de un video que circuló en internet, elaborado por integrantes del Cártel del Pacífico Sur (tal como se autodenominaba entonces la célula morelense del cártel de los Beltrán Leyva-Zetas), en el que se muestra a un hombre adulto con el torso lacerado, pendiendo por las muñecas de una viga en el techo. La víctima es torturada por distintas personas, pero una en particular destaca por su corta estatura y por su timbre, aún infantil, cuando se acerca con un palo de hockey entre las manos y golpea en distintas ocasiones al prisionero.

“¿Quién lo quiere? ¿Quién lo quiere?”, se escucha al niño decir, como parte de las burlas que acompañan a los golpes, tan fuertes éstos que para los mismos verdugos suenan “como si le pegaras a un tambo”.

Se trata de Édgar N, apodado El Ponchis, un adolescente de 14 años que, capturado semanas después de emitido el video, en diciembre de 2010, confesó ser sicario desde tres años atrás, cuando fue “levantado” (es decir, secuestrado) por el líder de la banda, Jesús El Negro Radilla (aprehendido en 2011 por el asesinato de Juan Francisco Sicilia y seis personas más, crimen que dio origen a una de las mayores demostraciones ciudadanas de repudio a la violencia en México, hoy cristalizada en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad).

Actualmente, Édgar recibe tratamiento especial para su reinserción social. Su pena, de tres años en reclusión por cuatro homicidios y delitos contra la salud, fue criticada ácidamente desde el Congreso de Morelos y se anunció una reforma a la Ley de Justicia Penal para Adolescentes en esa entidad, orientada a elevar las penas para menores implicados en delitos graves, como homicidio, secuestro o violación, e impedir que recobren la libertad en el corto plazo, con un efecto ejemplificador; y mientras éste es el nivel del debate, el crimen organizado capta cada vez más niños.

Según las estadísticas de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada, el empleo de menores de edad en labores de vigilancia, monitoreo, custodia y sicariato ha sido una práctica sistemática y progresiva durante los últimos años, ya que mientras en 2006 sólo se tomó conocimiento de un caso, esta cifra pasó a 20 en 2007; luego a 21, en 2008; a 25 para 2009; a 29 en 2010 y, entre enero y octubre de 2011, la PGR contabilizó 46 menores más laborando para cárteles, lo mismo en Aguascalientes que en Baja California, Coahuila, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Veracruz o Zacatecas.

Y, en 2012, el conteo no se detiene: tan sólo en abril pasado, una célula de 13 sicarios responsable de al menos 21 ejecuciones fue desmembrada en Nuevo León; siete de los detenidos son menores de edad. Al ser capturados, portaban seis rifles de asalto, cinco AR-15 y un AK-47, un millar de cartuchos y dos “tablas de tortura”, empleadas para castigar a víctimas de extorsión que no cumplen con sus pagos.

“El problema del reclutamiento forzoso y, en particular, del de jóvenes y menores de edad por parte del crimen organizado hoy comienza a ser visualizado claramente –señala el investigador Alejandro Hope, especialista en inseguridad y narcotráfico–, y es probable que en la actualidad existan muchos jóvenes dentro de los grupos criminales, aun sicarios, que desean salir, pero que no pueden hacerlo porque lo primero que hacen estas organizaciones es recabar información sobre la persona y sobre su familia, contra quienes pesa una amenaza real hacia su vida en caso de deserción”.

Se trata, señala el también titular del programa Menos Crimen, Menos Castigo, del Instituto Mexicano para la Competencia y del centro de análisis México Evalúa, “de relaciones de explotación por necesidad, por temor, que se engloban en un fenómeno de coerción relativamente poco estudiado y, desgraciadamente, mal documentado”.

La danza

M. es uno de esos jóvenes reclutados en su adolescencia por el crimen organizado. Por seguridad, su nombre, apodo y procedencia son omitidos. Sólo es posible decir que vive en uno de los estados con mayor índice delictivo del país y que creció en una zona marginal, “en donde nuestro elemento principal, el mío y el de mis homies, mis carnales, fueron los charcos y la tierra, porque no había canchas, no había un pastito… ahí andaba siempre la pandilla, nuestro mayor consuelo era la calle”.

M. anda tumbado, es decir, “visto guango, cholo”; es fornido, su mirada es fría, sus párpados son abultados, como los de un boxeador, y habla secamente cuando recuerda los años 90, con un tono de añoranza. “En ese entonces ser parte de la pandilla era todavía un juego, era cuestión de decir: ‘somos los locos, somos los malos’, ésa era nuestra razón”. Eran tiempos en que se dedicaban, reconoce, al robo menor, confinados, como estaban, al desempleo permanente.

“Y entonces –narra–, a finales de los 90 se empieza a manejar el asunto de los Equipos, los grupos del crimen organizado que se mueven en los barrios, que son una cosa distinta a la pandilla, definitivamente.

–¿Por qué dices que Equipo y pandilla son cosas distintas? –se le pregunta.

–La pandilla surge del núcleo familiar –explica M.–, surge del barrio, donde mi abuelita conoce a la abuelita de mi homie, y siempre va a haber un código de honor que te hace decir: ‘güey, espérate, es la jefita, es el barrio, son los niños, es la mujer, y son cosas que siempre tienes que respetar’; pero cuando llega el Equipo, el grupo criminal, se rompe con todo eso y lo único que vale es el dinero… Y opera así: te mando a un estado, te instalo en un hotel, te asigno una comunidad y, a través del vicio, de la droga, empiezas a conectar a la banda, empiezas a identificar quiénes son los locos del barrio, siempre mostrándote como un referente positivo: voy bien vestido, traigo una buena camioneta; entonces te ubico, veo si andas jodido y te digo: ‘¿Andas jodido, güey? Yo te enseño cómo le podemos hacer’, y después de eso te digo: ‘jálate a ese güey, jálate a ese otro’, y empieza a llegar la chula, la feria, el dinero fácil… y empieza a llegar buen material, buena droga, y eso siempre va a retumbar en los oídos de la pandilla, ¡siempre! Entonces, las pandillas iniciamos con una ideología que te mantenía dentro, con ciertos valores, con conceptos que por más que le muevan nunca iban a desaparecer, como el carnalismo, como la lealtad, como el respeto, pero cuando llegaron esos güeyes, los Equipos, todo valió verga.

–¿De qué manera presionan a los jóvenes para servir al Equipo?

–Mira, la cosa pasa así, buscan a un homie torcido, que necesite varo, si hoy ven que no tienes pa’ comer, hoy mismo te mandan un compa pa’ avisarte que están contratando… el problema es que lo que te toca hacer es jalarle, ir a cobrar la extorsión, la renta, mover la droga, y esos güeyes te obligan a que ejecutes la danza para ver tu valor; primero te destruyen moralmente, te cierran los ojos y te dicen: “a la verga, puto, usted ya no es dueño de su alma ni de su cuerpo, ahora nosotros somos los dueños… y también somos dueños de su familia, culero, porque si usted falla, los que la pagan son los de acá”… y así, dime: ¿quién no va a ejecutar la danza?

Nueva leva

En el año 2011, una década después de ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, de la ONU, el Estado mexicano presentó su primer informe sobre la situación de los niños soldados, con la conclusión de que “México no se encuentra involucrado en conflictos armados (internos o internacionales) y por tanto no se presenta el reclutamiento o utilización de niños por parte de grupos armados”.

Pero ante esta postura optimista, el Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas opuso su “preocupación” ante lo que consideró falta de información “sobre el uso de niños por grupos armados no estatales y que, por consiguiente, (la autoridad) no tome ninguna medida para prevenirlo”.

Por ello, el organismo de la ONU recomendó al Estado mexicano “tomar todas las medidas necesarias para asegurarse de que los niños no sean reclutados por grupos armados no estatales, identificando y monitoreando los diferentes grupos armados en el país, incluso los grupos paramilitares y los grupos de la delincuencia organizada”.

–¿Los “niños sicarios” mexicanos caben en la definición de “niños soldados” del derecho internacional? –se pregunta al titular de Cauce Ciudadano, organización que ha realizado labores de intervención directa con jóvenes en situación de violencia no sólo en barrios de México, sino también de Colombia.

–Hoy los cárteles están integrando equipos operativos, armados, con esquemas militares y paramilitares, para el control del territorio que se disputan entre grupos rivales –señala Carlos Cruz–. Y se estima, por ejemplo, que sólo en Morelos, Puebla, el DF y Guerrero existen 450 puntos de distribución de droga al mayoreo para abastecer las narcotienditas de estas cuatro entidades, que son custodiados por equipos de diez integrantes, básicamente jóvenes y adolescentes, en los que al menos seis están armados, lo que nos da un total de 4 mil 500 menores involucrados en labores de “seguridad”, de los que 2 mil 700, aproximadamente, manejan armamento, y esto ocurre sólo en cuatro de las 32 entidades del país, así que si sumamos todas las plazas de la geografía mexicana, estimamos nosotros que podría haber entre 50 mil y 100 mil chavos y chavas enrolados en los distintos cárteles, cumpliendo distintas funciones: de vigilantes, de sicarios, de operadores.

Es por ello que, señala Cruz, en México existe un fenómeno de “leva”, de reclutamiento forzoso, cuya dimensión es tal que no puede ser abordado en términos penales, “porque son demasiados, no hay cárcel en la que puedan caber, no hay operativo que pueda arrestarlos; son una fuerza regular y como tal deben ser vistos; para todos esos chavos no debería haber persecución penal, sino un programa de desmovilización, de desarme y reintegración a la familia, al estudio y al trabajo, con incentivos económicos, tal como se hizo con los niños soldados que participaron en conflictos armados de Centroamérica o África”.

Y con él coincide Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México, para quien los niños absorbidos por el crimen organizado mexicano son víctimas de un fenómeno que denomina “narcoexplotación, la cual va más allá de la explotación laboral, tal como la entendemos”.

–¿Existe alguna diferencia entre los “niños soldados” de Colombia, reclutados por grupos armados que financia el narcotráfico, y los “niños sicarios” de México, enrolados también por grupos armados financiados por el narcotráfico? –se pregunta al director de la Red.

–No –responde, sin titubeos–. No hay ninguna en términos conductuales o cognitivos, ni tampoco en los métodos de reclutamiento forzado… hablar de un niño sicario en México es lo mismo que hablar de los niños soldados en África, Colombia o Centroamérica. Sin embargo –insiste–, en materia de derecho internacional, en México no se podría hablar de niños soldados porque no hay una guerra…

Y debido a esa interpretación legal, reconoce: “en México no existen programas de desmovilización para niños que han participado en hechos armados… no hay condiciones sociales para abordar el asunto y, de hecho, en ciertas áreas del país resulta suicida acercarse al tema en este momento”.
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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 04.11.12 2:17

20.- Esclavizan "ZETAS" a ingenieros para armar redes de comunicación


Es 25 de enero de 2009, y el ingeniero José Antonio Robledo Fernández habla por teléfono con su novia, mientras se estaciona frente a un servicio de autopartes en Monclova, Coahuila. Es originario de la capital mexicana, pero radica desde hace más de un año en esta ciudad norteña, donde labora para la empresa constructora ICA Flour Daniel.

José Antonio habla un perfecto inglés y tiene experiencia en encarpetado e instalación de antenas, aunque por el momento su responsabilidad es vigilar a las firmas subcontratadas por ICA en este municipio.


Trabajar en Monclava es una oportunidad para reunir dinero y poder casarse. Ignora sus peligros. Ignora que Los Zetas cobra aquí el llamado “derecho de piso” a la empresa que lo ha contratado, y desconoce, también, que algunos de sus compañeros son, en realidad, agentes del grupo delictivo.


Después de estacionar su Xtrail modelo 2004, José Antonio es abordado por tres hombres armados.


.-¿Con quién trabajas?, pregunta uno.


.-Con ICA, responde el ingeniero civil.


.-Dame las llaves y súbete, le ordenan.


La llamada telefónica que José Antonio sostiene con su novia no se ha cortado y ésta escucha, además de esta breve conversación, los golpes que su pareja recibe.


Tres años y diez meses después, aún se ignora su paradero.


El ingeniero José Antonio Robledo Fernández es uno de los 36 profesionistas y técnicos que, en los últimos cuatro años, han sido plagiados por el crimen organizado, sin razón aparente, sin buscar una compensación económica, y sin que haya vuelto a saberse de su paradero.


Se trata, en la mayoría de los casos, de ingenieros, pero también hay arquitectos, médicos, veterinarios.


Son, en otros casos, empleados de la industria de las telecomunicaciones raptados junto con su instrumental de trabajo, cuando realizaban comisiones en el norte del país, de acuerdo a las denuncias presentadas por sus mismas empresas.


Y el común denominador de estas víctimas, aquello que las caracteriza, es su alta formación profesional.


“No es casual”



Tan sólo durante 2011, la Comisión de Seguridad del Senado mexicano tomó conocimiento de una decena de estos casos, empezando por el de Alejandro Alfonso Moreno Baca, un joven de 34 años, ingeniero en sistemas, que desapareció el 27 de enero, cuando conducía por la autopista de cuota Monterrey-Nuevo Laredo; luego, diez más fueron documentados.


“El que hayan estado desapareciendo personas capacitadas en esas áreas no es algo casual ni accidental .-advierte Felipe González González, presidente de la Comisión de Seguridad del Senado de la República, y también miembro de la de Defensa Nacional, entre septiembre de 2006 y agosto de 2012, justo el periodo en el que se decretó la guerra del gobierno mexicano contra la delincuencia organizada.-; yo lo expresé en distintas reuniones de seguridad, cuando el Ejército y la Marina empezaron a descubrir antenas y sistemas muy sofisticados; estoy seguro de que esos especialistas desaparecidos fueron obligados a desarrollar esa infraestructura.”


Efectivamente, en septiembre del año pasado, el Ejército desmanteló una red de telecomunicaciones del crimen organizado en Jalisco y otra en Coahuila, mientras que la Marina desarticuló una más en Veracruz, con 13 antenas activas, aunque el descubrimiento más significativo vino casi un año después de la desaparición de Alejandro Moreno Baca, el 12 de diciembre de 2011, cuando el Ejército descubrió una red clandestina de radiocomunicación al servicio del cártel de Los Zetas, con estaciones en Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, y que constaba de 167 antenas y 155 repetidoras, que enlazaban mil 450 radios, mil 300 celulares, mil 350 aparatos Nextel, todo controlado a través de 70 computadoras.


Las antenas estaban instaladas en cerros y elevaciones de difícil acceso en la zona noreste del país, en algunos casos en puntos hallados a cinco días de marcha a pie, y se abastecían de energía a través de paneles solares.


Además, en lo que va de 2012, las Fuerzas Armadas han destruido instalaciones clandestinas de telecomunicación en Sonora (siete antenas y 20 repetidoras), Chihuahua (una antena y una repetidora) y, en agosto reciente, en Veracruz (13 antenas), Tamaulipas (dos antenas y una repetidora), así como en la carretera Monterrey Nuevo-Laredo, la misma donde fue raptado el ingeniero Moreno Baca (donde se descubrió una antena de 50 metros y una repetidora).

En total, suman más de 400 las antenas y repetidoras desmanteladas por las autoridades.


Felipe González, que fungió como secretario de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, durante el sexenio que concluye, y quién también presidió la de Seguridad contra el Terrorismo del Parlamento Latinoamericano, abunda: “No veo yo cómo iba a ser algo casual (la desaparición de técnicos). Por ejemplo, ninguno de los ingenieros en sistemas desaparecidos ha sido hallado, pero el año pasado hombres armados detuvieron un autobús de pasajeros y obligaron a bajar a dos personas que dijeron trabajar en una empresa de sistemas; el problema es que no eran técnicos, sino cobradores, y ellos sí aparecieron rápidamente, aunque asesinados”.


Más, y más, y más



En el año 2010, familias de víctimas de desaparición provenientes de todo el país crearon la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fundec), que ha documentado, entre enero de 2007 y julio de 2012, un total de 256 personas desaparecidas involuntariamente en dicha entidad.


No se trata, sin embargo, de todas las víctimas reportadas en el estado, sino únicamente de aquellas que fueron secuestradas sin que se solicitara rescate y que no contaban con antecedentes penales o vínculos con la delincuencia organizada, es decir, “ciudadanos inocentes”.


En 2011, y ante la reiterada denuncia de casos en otras entidades de la república, Fundec se convirtió en Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem), que desde entonces ha tomado registro, además de las 256 víctimas de Coahuila, de 80 casos más en otros puntos del país.


De estos casos, se informó, 25% corresponde a profesionistas y el resto a empleados, comerciantes y obreros, todos en edad productiva.


Además del caso del ingeniero José Antonio Robledo, Fundec tiene documentadas, entre otras, las desapariciones involuntarias de la ingeniera industrial Dora Elba Solís Parrilla; de la mercadóloga Martha Dene Guerrero Guevara; del ejecutivo bancario Dan Jeremeel Fernández Morán (desaparecido por militares que, tras ser detenidos, fueron asesinados por un comando armado que ingresó a instalaciones judiciales para ejecutarlos, así como para liberar a nueve integrantes del Cártel del Golfo); del estudiante del Tecnológico de Saltillo Antonio de Jesús Verástegui Escobedo y de su padre; de los veterinarios Isaías Uribe Hernández y Juan Pablo Alvarado Oliveros (cuyo rapto motivó al Senado a aprobar un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades federales a apoyar en su búsqueda); del agente importador Víctor Adrián Rodríguez Moreno, así como del profesor de biología Javier Burciaga Vázquez y, diez meses después, de su hermano Luis Carlos.


Por otra parte, familiares de otros 25 profesionistas han reportado su rapto a manos de comandos armados lo mismo en Veracruz que en Colima, Guadalajara, Nuevo León y Zacatecas. Son arquitectos, ingenieros, técnicos de Pemex, especialistas financieros, médicos, abogados, de cuya desaparición reconoce tener noción Nelly Montealegre, fiscal federal para la Trata de Personas, “por notas que se han publicado”, aunque, con una sonrisa inocente, la joven funcionaria también admite no contar con una sola investigación al respecto.


Deben buscarlos vivos



El 27 de enero de 2011, Alfonso Moreno Baca salió de la Ciudad de México a bordo de su Mazda rojo, en un viaje de paseo que concluiría en Laredo, Texas, donde tenía pensado visitar a un amigo.


Poco antes de llegar a su destino, en el kilómetro 13 de la carretera Monterrey-Nuevo Laredo, pasando la caseta de Sabinas Hidalgo, fue detenido por un retén de sicarios, integrantes de una célula de Los Zetas que operó en esa zona entre 2007 y 2011, y que finalmente el año pasado fue abatida por el Ejército.


“No es dinero lo que querían, nunca se comunicaron con nosotros para pedirnos un rescate .-dice Lucía Baca, mamá de Alejandro.-; entonces, nosotros nos hacemos la pregunta: ¿para qué se los llevan? ¿Por qué se los llevan? Debe haber una lógica: ¡¿por qué, para qué? Todos son jóvenes, y la autoridad los busca muertos, en fosas, cuando deberían buscarlos vivos…”


Lucía habla mientras sostiene entre sus manos la ficha de búsqueda con el retrato de Alejandro, quien al ser raptado tenía ya cuatro años de laborar en IBM-México. A su lado, Alfonso, padre del ingeniero, extiende los mapas con las coordenadas por donde pasó su hijo el último día en el que se tuvo noticia de él, los reportes de actividad de su teléfono celular y las fotografías de otras víctimas de desaparición en ese punto carretero.


“Entre 2007 y octubre de 2011, en esa zona fueron desaparecidas al menos 16 personas .-dice Alfonso.-; conocemos casos de víctimas que venían de Monterrey, de Jalisco, de Guanajuato, todos jóvenes; son Míriam, Perfecto, Andrés, Braulio, Ismael y varios más, todos desaparecidos al pasar la caseta de Sabinas Hidalgo y en ningún caso se solicitó rescate”.


De hecho, la asociación civil neoleonesa Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) calcula que, sólo durante 2011, en la entidad desaparecieron cerca de 800 personas, 200 de las cuales fueron raptadas en carreteras estatales. De ellos, reporta la organización encabezada por la hermana Consuelo Morales (premiada en 2011 por Human Rigths Watch), 65% fue secuestrado por integrantes del crimen organizado y el resto por policías, marinos y militares.
Tres días después del secuestro de Alejandro, sus padres llegaron a la ciudad de Monterrey para comenzar su búsqueda y fue en las oficinas de la Policía Federal donde “nos dijeron que no nos preocupáramos, ‘a su hijo se los devuelven en tres meses, y del carro ni se apuren, en alguna ranchería va a aparecer…’, nos dijo el oficial en turno, así, con ese cinismo, y ahí nos dimos cuenta del tamaño de la corrupción que hay en el estado… en fechas posteriores volvimos, sólo para enterarnos de que toda la policía municipal de Sabinas, empezando por el que era su comandante, brindaban protección a la delincuencia organizada y, de hecho, quien era su titular hoy está en la cárcel”.


Además de Alejandro, en el tramo carretero de Sabinas fue raptado, también en enero del año pasado, otro técnico en sistemas, una profesora, dos deportistas y un estudiante de relaciones internacionales, entre otros, “y en Nuevo Laredo también se investiga el secuestro de dos técnicos en sistemas que fueron extraídos de sus viviendas, y el común denominador es que todos tienen una edad de entre 20 y 40 años, son lo mismo hombres y mujeres. A los que son ingenieros o técnicos en sistemas los pondrán a trabajar en sus redes de comunicaciones, y a los que son especialistas en otras áreas los tendrán en otras labores… pero ésa es nuestra esperanza, que ellos siguen vivos, que los tienen trabajando bajo la consigna de obedecer o morirse; y vivos hay que buscarlos”.


En octubre del año pasado, el Ejército atacó el campamento que la célula de Los Zetas mantuvo por al menos cuatro años en Sabinas, en un momento en el que se hallaban 200 personas en el lugar; sin embargo, sólo se reportó que 22 sicarios fueron abatidos y el resto abandonó el sitio durante la refriega, a través de caminos serranos. Se ignora si entre ellos había gente retenida contra su voluntad.


Si se dice que en ese narcocampamento había 200 personas, y los militares mataron a 22, ¿dónde están los otros 178? ¿Por qué no los alcanzaron, quiénes eran, dónde quedaron?”, pregunta el padre de Alejandro.


Nueve…



La cuenta de técnicos secuestrados por el crimen organizado puede rastrearse hasta 2009, año en el que un grupo de nueve personas contratadas para instalar antenas de radiotelefonía en Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue raptado por hombres armados que, al día siguiente, volvieron por los vehículos y las herramientas de trabajo de las víctimas, de quienes no se ha vuelto a tener pista desde entonces.


Sus nombres son Julio César Ochoa Romo, Víctor Romero, José Hugo Camacho Fierro, Marcelino Moreno Leal, los hermanos Carlos y Ricardo Peña Mejía, Constantino García Jiménez, Roberto Gutiérrez Medina y Eduardo Toyota, todos vecinos de Guasave, Sinaloa, y algunos con hasta diez años de experiencia en montaje de equipos de microondas.


Ellos tenían dos semanas de haber llegado a la ciudad fronteriza, con un contrato por seis meses, y habían arrendado un departamento hasta el cual, el 19 de junio, a la medianoche, arribó un grupo de hombres con uniformes negros y encapuchados, a bordo de varias camionetas oscuras que, según las declaraciones de los vecinos, los extrajo a punta de pistola. Horas después, los captores volvieron por el instrumental de trabajo de los técnicos.


Este caso fue denunciado por la empresa de telecomunicaciones Nextel ante el mismo presidente Calderón, y sus representantes sostuvieron encuentros con las secretarías de Seguridad y Defensa Nacional.


Luego, el 1 de diciembre de 2009, el Senado de la República aprobó un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades federales (particularmente a las secretarías de Gobernación y Seguridad Pública, así como a la Procuraduría General de la República) a que “se realicen las tareas necesarias para coadyuvar con dependencias locales y municipales en materia de seguridad pública del estado de Tamaulipas, en las investigaciones que conlleven a la pronta localización de los nueve sinaloenses desaparecidos en Nuevo Laredo”.


Todos ellos, señaló en la exposición de motivos el senador Mario López Valdez, habían recibido la advertencia “de no entrar al territorio de Nuevo Laredo, por la inseguridad que priva en ese lugar y por su identidad de sinaloenses, debido a que, según comentarios, no eran queridos ni bien recibidos”. Por esa razón, dijo, en nombre de los familiares de las víctimas, “recurro a la máxima tribuna de este país, para que se atienda la petición de unos mexicanos que, como todos nosotros en su situación, se encuentran sumamente afligidos por la incertidumbre y la pesadez de los momentos por los que están pasando”.


Ninguna de estas acciones, sin embargo, han arrojado fruto alguno.


Otros tres empleados de esta firma, “levantados” en acciones distintas durante los últimos años, han sido recuperadas con vida, aunque se ignoran los detalles de su rescate. Por ello, el pasado 9 de mayo de 2012 .-en el marco de una reunión de 150 familiares de personas desaparecidas en todo el país, que se congregaron en la Ciudad de México para conmemorar el Día de las Madres con la exigencia de justicia para sus hijos, padres, hermanos y hermanas ausentes.-, Gabriela Peña Mejía, hermana de dos de los técnicos desaparecidos, aseguró que aún sigue viva la esperanza de rescatar a sus familiares y compañeros.


“Les estorban”



Es 27 de enero de 2009, han pasado 48 horas desde el secuestro del ingeniero José Antonio Robledo, y sus padres, Guadalupe Fernández y José Antonio Robledo Chavarría, ya han presentado denuncias en la capital de Coahuila y en el municipio de Monclova. Tres días más tarde lo harán también ante la Procuraduría General de la República.


El trato en cada oficina de gobierno es el mismo. “Hay mucha ineficiencia y apatía de las autoridades .-dice Guadalupe.-; en Monclova, incluso la agente del Ministerio Público nos da a entender que poco le importa la suerte de mi hijo”.


Pese a ello, en esos primeros días desde el secuestro, ahí están, “con la esperanza de regresar con nuestro hijo”.
Confían en que se trata de un plagio típico, creen que en cualquier momento recibirán una llamada exigiendo el pago de rescate, y esperan. Sin embargo, recuerda Guadalupe, llega un momento en el que, de forma abrupta, tenemos que salir de Monclova, el 5 de febrero de 2009, cuando los visita en su hotel Joaquín Benito del Ángel, jefe de seguridad de ICA en dicho municipio, acompañado por dos sujetos que afirman ser integrantes de Los Zetas en la región.


“Nos dijeron que no fuéramos a la policía (al día siguiente teníamos pactada una entrevista con el entonces subprocurador de Justicia del estado, Jesús Torres Charles), que ellos estaban controlando a la policía ministerial tanto en Monclova como en Saltillo, que ellos nos iban a ayudar y que el contacto sería el jefe de seguridad de ICA .-narra Guadalupe.-. Ellos tenían información de todo lo que habíamos ya tramitado ante las autoridades; estuvimos hablando como 15 minutos con esos hombres, y en cuanto terminó la plática y ellos se retiraron, nosotros salimos huyendo del hotel y nos fuimos directamente a Saltillo para ver al subprocurador Torres Charles, al que le contamos todo; estábamos muy espantados, pero él se negó a que esa información fuera agregada a la denuncia de secuestro: ‘corre peligro la vida de su hijo, no lo arriesguen’, nos decía”.


Don José, papá del ingeniero desaparecido, reflexiona: “En algunos momentos nos hemos dado de frentazos mi esposa y yo, pensando que tal vez hubiera sido mejor negociar con ellos, con los delincuentes, en vez de querer hacer las cosas por la vía legal, por la vía institucional… Torres Charles llegó a ser fiscal general del estado y asesor jurídico del actual gobernador Rubén Moreira (PRI), y en febrero de 2012 fue separado de la administración pública al saberse que su hermano, Humberto Torres Charles, agente de la Fiscalía General de Coahuila, recibía 300 mil pesos mensuales del crimen organizado a cambio de brindarles protección”.


Actualmente, la PGR ofrece una recompensa de tres millones de pesos a quien proporcione información que lleve a la captura del Humberto Torres Charles, mientras que mantiene presa y sometida a juicio a Claudia González López, exdelegada de esa misma institución federal en Coahuila, por sus presuntos vínculos con Los Zetas.


“En la PGR nos dijeron que había otros empleados de ICA desaparecidos .-señala Guadalupe.-; se trata de cinco ingenieros; y en 2011 se nos acercó la familia de un soldador argonero, raptado también en Monclova, y también empleado de ICA Fluor Daniel; pero luego no pudimos mantener el contacto, la familia tiene mucho miedo; sabemos de otro caso de un ingeniero de ICA secuestrado en Michoacán, y en la empresa nos informaron que, antes de mi hijo, otro técnico ya había sido desaparecido”.


¿Qué papel ha jugado ICA, les ha brindado algún apoyo?


.-Nuestro hijo tenía un año y tres meses trabajando para esa empresa… ellos se lo llevaron a Monclova, y cuando desapareció, no nos dijeron nada; si nos enteramos fue porque su novia estaba hablando con él por teléfono cuando fue atacado; pero dos días después del secuestro, el 27 de enero de 2009, ICA se deslindó, nos dijeron que lo que nosotros pudiéramos o quisiéramos hacer era cosa nuestra, que la compañía se deslindaba inmediatamente… eso nos lo dijo el ingeniero Raúl Alberto Medina Peralta, jefe del proyecto Fénix, y lo único que yo acerté a decirle -recuerda Guadalupe.- fue que mi hijo no había llegado solo a Coahuila, que a él lo habían traído los de esa empresa, pero que si ellos no pensaban hacer nada por él, nosotros, sus padres, sí lo haríamos…


.-A partir de las investigaciones de la autoridad y las realizadas por ustedes mismos, ¿qué hipótesis han formulado sobre el motivo por el que José Antonio fue raptado?


.-Sabemos que la razón no era obtener dinero de su familia .-dice Guadalupe.- porque nunca se comunicaron con nosotros para exigir el cobro de un rescate; también sabemos que Los Zetas sí cobraban derecho de piso a ICA, y que de no hacerlo pesaban amenazas sobre su personal; de hecho, este dinero se le entregaba a los criminales a través de dos empleados de la empresa, compañeros de trabajo de mi hijo: Joaquín Benito, jefe de seguridad, y el chofer que transportaba a José Antonio de su casa al trabajo, y en cuyo vehículo encontraron una metralleta y 148 envoltorios de cocaína. Ellos dos, así como otros tres cómplices, están hoy presos, pero se niegan a revelar qué hicieron con José Antonio. Enfrentan cargos por delincuencia organizada, delitos contra la salud y secuestro.


.-También sabemos .-añade don José.- que uno de los detenidos era el encargado de cobrar derecho de piso a las empresas contratistas que daban servicio a ICA, y mi hijo era el que vigilaba que esas firmas cumplieran con los requisitos técnicos; entonces, pensamos que, tal vez, en algún momento les molestó que mi hijo fuera cierto obstáculo para las empresas que no cumplían los lineamientos, pero que ya habían pagado su cuota a la delincuencia organizada.


Don José endurece la mirada y mide, palabra a palabra, su respuesta, cuando se le pregunta si es posible que, dado su perfil profesional, su hijo continúe vivo, cautivo por alguna banda delictiva.


.-Yo sé que mi hijo pudo serles de utilidad: hablaba un perfecto inglés y tenía experiencia en encarpetado e instalación de antenas; bien podía serles útil para crear sistemas de comunicaciones o para hacer pistas de aterrizaje clandestinas… sin embargo, el de México no es el caso de Colombia, donde los grupos armados dominan espacios geográficos en los que los delincuentes pueden mantener cautivos a sus rehenes durante largo tiempo, y con cierta tranquilidad… pero en México se da una violencia tan animal, tan agresiva, tan homicida, que aunque algunos de los desaparecidos sean inicialmente usados, empleados a la fuerza, creo que después de un tiempo les estorban; ya después de que los explotan, se vuelven un peligro… ojalá existiera esta posibilidad, de que los tuvieran trabajando en algún lado, pero creo que no es necesario para la delincuencia organizada retenerlos indefinidamente; cuando necesitan gente especializada la agarran, la usan y la desechan; y si luego vuelven a necesitar a más especialistas, pues se llevan a otros.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 11.11.12 23:07

21.- A Wilhen Ernesto López García lo mataron 'Los Zetas'.
Carboníferas, negocio de políticos, empresarios y Zetas



No lo acribillaron ni lo descuartizaron; tampoco lo dejaron colgado en un puente. En su caso usaron un tambo para bajarlo de la bocamina hasta un socavón para que sacara carbón. El pozo se derrumbó. Toneladas de piedra lo sepultaron. Falleció el 3 de agosto de 2011 en el pueblo mineral de Agujita, en Sabinas, Coahuila.

Las autoridades estatales y federales, estas últimas del ámbito laboral, supieron lo ocurrido, pero ocultaron el caso. El pocito –mina rudimentaria– siguió operando. Un año después, el 20 de julio de 2012, murió ahí mismo el minero Abel Quiroz Villesca.

En el oficio 2609/2012 dirigido a la delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), cuya copia tiene Proceso, el delegado regional de la Procuraduría de Justicia, Norberto Ontiveros Leza, consigna el deceso de Quiroz. Alude también a otro accidente ocurrido el 22 de julio en un pocito en Cloete, e identifica sólo al propietario: El Reynol.

Este último dato desnudó la realidad: políticos y empresarios participan en la minería del carbón y que, con protección de gobierno en todos los niveles, del alto costo en vidas y la explotación infantil, fungen como proveedores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Distrito Federal— Ellos evaden las inspecciones de la STPS, evitan registrar a sus trabajadores en el IMSS y suelen utilizar innumerables razones sociales para ocultar sus millonarios ingresos. Son tan poderosos que lograron mutilar la reforma laboral que prohibía sus letales socavones… Y es en este ambiente de opulencia e impunidad donde Los Zetas encontraron sus oportunidades.

Luego del asesinato de su hijo José Eduardo, el 3 de octubre, el ex gobernador Humberto Moreira declaró que había empresarios relacionados con Los Zetas en la zona carbonífera. Dijo que Heriberto Lazcano, “El Lazca”, tenía tajos de carbón en Progreso, municipio donde supuestamente fue acribillado Heriberto el 7 de octubre.

El 30 de agosto la policía estatal y el Ejército derribaron 15 pocitos ubicados en terrenos del gobierno de Coahuila. El gobernador Rubén Moreira afirmó días después que la delincuencia tenía varias minas de ese tipo.

Los pocitos destruidos eran de José Reynol Bermea Castilla, presunto operador de Los Zetas en Sabinas. Fue detenido en septiembre por elementos de la Marina Armada de México (Semar). Él dirigía la empresa Minera La Marina.

En una búsqueda registral, Proceso detectó que los pocitos destruidos estaban amparados por la concesión (título 221614) expedida por la Dirección General de Minas en marzo de 2004 a nombre de Minera El Sabino y Minera El Saucito, de Alfonso González Garza.

Dos meses antes de la muerte de Wilhen Ernesto, el 3 de mayo de 2011, hubo una explosión en el Pozo 3 de Binsa. El saldo: 14 muertos y un adolescente de 14 años de edad mutilado (Proceso 1801).

Binsa es propiedad de Melchor González Vélez, “El Chorín”, quien no tenía concesión minera, pues operaba con el título 218000, que era de su padre, Alfonso González Garza, y un socio: Jesús María Montemayor Seguy, “El Chuma”, hermano de Edmundo y de Rogelio, este último fue gobernador de Coahuila y director de Pemex.

Los Montemayor Seguy y los González son socios y acaparan decenas de miles de hectáreas en la región, donde tienen influencia política. Jesús María, hijo de “El Chuma”, es alcalde de Sabinas (Proceso 1805).

Los pocitos estaban a la vista en Sabinas y operaban, aun violando el reglamento municipal de Urbanismo que, en su artículo 74, los prohibía.

El 30 de octubre, el diario Reforma informó que la PGR investiga a las empresas Perforaciones Técnicas Industriales y La Misión.

Los poceros tienen dos agrupaciones: la Unión Mexicana de Productores de Carbón (UMPC) y la Unión Nacional de Productores de Carbón (UNPC). Ambas se dedican a gestionar la venta de carbón a la CFE a través de Promotora para el Desarrollo Minero (Prodemi), una paraestatal del gobierno de Coahuila. Los directorios de las uniones no son públicos, pero fueron proporcionados a Proceso por agremiados que pidieron el anonimato.

Las mineras JBN y La Misión, por ejemplo, están afiliadas a la UMPC. La primera no registró a ninguno de sus trabajadores en el IMSS y establece su domicilio en Soyaló, Chiapas, a 2 mil kilómetros de la región carbonífera; la segunda tiene como representante a Basilio Niño Ramos.

Una tercera, La Bonita, representada por Luis Basilio Niño López, comparte el correo electrónico con La Misión. Niño Ramos representa además a Minera Hechos SA de CV.

José Reynol Bermea, representante de la carbonífera La Marina ante la UNPC, no posee ningún título para operarla. Su hermano Joel dirige Minera Las Cuatas, según el registro patronal A3517602010.

El lunes 5, Reforma destacó en un reportaje que las operaciones de El Reynol en Cloete se ubicaban en el perímetro del título 161534 de la asociación de Minera Coapa y José Luis Guadiana Tijerina, hermano de Armando. Ambos son empresarios han estado ligados al PRI desde hace mucho tiempo y desde el año pasado a Andrés Manuel López Obrador y al PAN.

Es la segunda ocasión que López Obrador acepta respaldo de empresarios presuntamente vinculados al narco: en 2006 el tabasqueño se relacionó con el marmolero Francisco León, quien después desapareció.

Guadiana Tijerina

“El profesor Moreira es una gente supertrabajadora, entusiasta, luchador; entiende sobre todo a la mayoría de la gente de nuestro partido”, dijo Armando Guadiana Tijerina al periodista Antonio Dávila el 2 de marzo de 2011, cuando Moreira asumió la dirigencia nacional del PRI.

Priísta desde 1969, Guadiana encomiaba a Moreira, incluso apoyó a su hermano Rubén Moreira, quien a la postre llegó a la gubernatura. Sin embargo rompió con el partido y en junio de 2011 fundó Claridad y Participación y se convirtió en el principal crítico de los hermanos Moreira.

José Luis y Santana Armando Guadiana son prósperos empresarios. En la época de las privatizaciones estuvieron a punto de quedarse con Altos Hornos de México, pero les ganó Alonso Ancira (Proceso 1179). Sus negocios son variados: gas domiciliario, transporte de carga, ranchos ganaderos y agrícolas, barcos, eventos taurinos, minas...

Con todo, han tenido sobresaltos. En agosto de 1994, Santana Armando fue acusado de un delito similar al que se le imputa al ex gobernador Moreira: según la PGR, contrató a nombre de su empresa Coapa un crédito por 20 millones de dólares con Bancomext. No sólo presentó documentos falsos, sino que utilizó el dinero obtenido para otros fines. Estuvo preso unos días y luego fue exonerado.

Convertido en el más destacado opositor de los Moreira, en 2012 Armando Guadiana apoyó la campaña de López Obrador y la conformación del Movimiento Regeneración Nacional (Morena). El 29 de octubre, Guadiana reunió en Torreón a los líderes del PAN y las izquierdas, entre ellos Jorge Zermeño y Guillermo Anaya, para integrar una alianza con miras a las elecciones de 2013.

Pero la relación más estrecha de los Guadiana Tijerina es con los Gutiérrez, descendientes del general revolucionario Eulalio Gutiérrez. Guadiana fue socio, junto con el carbonero y ex alcalde priísta Urbano Santos, en la extinta Transportes Aéreos de Coahuila, cuyo accionista mayoritario era Alejandro Gutiérrez, actual asesor de Manlio Fabio Beltrones. En su nota, Reforma establece que otras empresas de José Luis Guadiana estarían relacionadas con el narco: Génesis compra carbón a Materiales Industrializados que le vende a JBN.

Su hermano Armando negó el vínculo el lunes 5. Dijo que lo acusaban por ser crítico, incluso advirtió que él no respondía ni por su madre. Y retó a Moreira a hacerse un antidoping.

El viernes 9, José Luis publicó un desplegado conciliador en el cual rechaza nexos con el narco y “reconoce” los esfuerzos de Rubén como gobernador.

Información obtenida por Proceso, revela que mineras de los Guadiana venden unos 400 millones de pesos anuales a la CFE.

Entre 2008 y 2011, los empresarios vendieron más de 2 mil millones de pesos: Minera Zapalinamé, 981 millones; Minera Río Álamo, 937 millones; Mantos Carboníferos, 190 millones; Carbón Mexicano, 167 millones; Comercializadora de Productos Minerales, 127 millones; Minera 2G, 51 millones; Minera Génesis, 12 millones; Minera Dalma, 11 millones, y Combustibles Fósiles, 40 millones.

Proceso constató que hasta 2010 no todas las carboneras tenían trabajadores dados de alta, pero sí vendieron carbón. Ese año registraron sólo a 346 empleados, cuyo salario promedio era de 156 pesos diarios. Esto es: gastaron alrededor de 20 millones de pesos en nómina, un año que tuvieron ingresos por más de 400 millones.

Las empresas tienen diferentes nombres y representantes. En el caso de Zapalinamé, la dirige José Luis Guadiana; Río Álamo, es representada ante la UMPC por Osbaldo Garza, yerno de José Luis, cuyo correo es el mismo que el de Carbón Mexicano. Zapalinamé tiene el mismo domicilio fiscal de Minera Génesis, mientras que Mantos Carboníferos tiene el mismo representante que Consorcio Titanes.

La lista de representantes ante las uniones es trascendente: son ellos los que firman los contratos con la Prodemi y la Proderm.

Los poceros

El 30 de julio de 2010 Ramón Sánchez Arellano, hijo de Gloria Arellano, murió en el pocito Boker. Cinco días antes Fidencio, hermano de Ramón, y otros seis mineros fallecieron en un pocito de Federico Quintanilla, ex alcalde priísta de Progreso que es dueño de las mineras El Progreso, Rodensa y Carbón y Derivados.

Y así como los accidentes mineros multilan a las mismas familias, otras se reparten la explotación: El Chorín, de Binsa, tiene Minería Internacional; su hermana Graciela dirige Fósiles Minerales.

Carbonífera Las Dos Glorias es de Gloria Yutani, hermana de David, fundador de la UMPC y ex alcalde de Sabinas por Convergencia.

Hay datos sospechosos: Corporativo 3 Potrancas es representada por Hidalgo Neavez Cura; Alpha Prime Mining, por Melchor Múzquiz.

Desde que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari liberó la explotación de carbón en 1992, los poceros pudieron asumir la proveeduría a la CFE para las carboeléctricas José López Portillo y Carbón II.

En 2002, la CFE tuvo que licitar por condiciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). El gobernador de Coahuila Enrique Martínez fundó la Prodemi para que fuera intermediaria. Desde su creación fue denunciada por coyotaje, favoritismos y por la ausencia de seguridad social (Proceso 1179).

Al frente de la Prodemi, el mandatario puso a Rodolfo Rábago, ex delegado de la PGR en Coahuila. Súbitamente aparecieron neocarboneros surgidos de la PGR, entre ellos Eliseo Jesús Aguilar, ex agente del Ministerio Público.

Para 2007, políticos del PAN entraron al negocio, como el ex diputado federal Jesús Ramírez Rangel. Fue él quien negoció el precio del mineral ante la CFE. Cobró más de 45 millones de pesos.

El jueves 8, Reforma informó que las minas investigadas venden carbón a la CFE a través de la Promotora para el Desarrollo Regional de la Minería en Sonora (Proderm), paraestatal supuestamente creada a instancias del diputado y compadre de Felipe Calderón, Guillermo Anaya; también es amigo del gobernador Guillermo Padrés y muy cercano a Guadiana Tijerina.

La Proderm rechazó vínculos con el narco, pero admitió la participación de las empresas que cumplían con sus obligaciones ante la STPS, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el IMSS, lo cual es poco común.

La UMPC, por ejemplo, tiene 56 empresas registradas. De ellas, 22 no tienen trabajadores dados de alta en el IMSS pero venden carbón; otras 11 no tienen contrato con Prodemi.

La ilegalidad con la que operan las carboneras fue denunciada a Felipe Calderón cuando estuvo al frente de la Secretaría de Energía, pero no hizo nada al respecto (La Jornada, 24 de febrero de 2005).

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 14.11.12 18:52

‘22.- Me pusieron la oreja de mi hijo en la puerta’




México, DF.- El empresario español residente en México José Luis Crespo de las Casas lleva más de nueve meses sin ver a su hijo, quien fue secuestrado en el oeste de México y, según denunció hoy, las autoridades no han hecho lo suficiente para encontrarlo.

“Hubo tres veces que lo localicé y en ninguna se hicieron operativos”, contó el español, originario de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias), que lleva 33 años afincado en México, con su empresa de fertilizantes naturales.

“Al principio la policía pensó en que se llevara callado el caso, pero ya reventé y estoy yendo a todos lados, porque no tengo noticias de él”, añadió el empresario, padre de otros tres hijos.

El secuestro de José Luis Crespo Llabres, de 36 años, se produjo el 4 de febrero en el municipio de Tepic (Nayarit). Mientras se encontraba lavando su coche en la puerta de su casa, llegaron unas personas en una camioneta y se lo llevaron.

La última vez que supo algo directamente de su hijo fue cuatro días después, cuando se lo pusieron al teléfono y le confirmó que estaba bien.

Antes de esto, Crespo de las Casas pagó parte del rescate que le pidieron, asesorado por el subprocurador de Justicia del Estado, Édgar Veytia, y presionado por constantes llamadas de teléfono y amenazas que llegaron a cumplirse.

“Me llamaron y me dijeron que me asomara a la puerta principal de mi casa, me asomé y ahí estaba la oreja de mi hijo”, explicó el español.

LE RECOMENDARON PAGAR

En el momento en el que se produjo el secuestro, el empresario decidió no denunciar el caso, pero cuando le enviaron la oreja acudió a un general de la zona militar de Tepic y también a la Fiscalía del Estado, que fueron quienes le recomendaron que les diera parte del dinero.

Le pedían 8 millones de pesos (unos 605 mil dólares), “una cantidad de risa” si se tienen en cuenta sus posibilidades económicas, y acabó pagando 540 mil pesos (40 mil 800 dólares), que depositó junto a una carretera en la que los secuestradores lo citaron.

Después lo llamaron por teléfono, le dijeron que ya habían contado el dinero y lo citaron en otro lugar para supuestamente recoger a su hijo.

“Fui a buscarlo y no aparecieron, estuve más de tres horas hasta que vino la policía y me dijeron que me marchara”, contó el español que, harto de que no hubiera nada oficial ni siquiera por parte de la Embajada de España en México, ha decidido contarlo a los medios de comunicación.

SIN RESULTADOS

Todas las autoridades lo han tratado bien y parecen estar interesadas, pero al final “se pasaron la bolita unos a otros” y no se han obtenido resultados.

Pese a esto, Crespo de las Casas está convencido de que su hijo está vivo, pues hace dos semanas le contaron que habían visto una foto suya en la red social Facebook, en la que aparecía con barba.

“Me lo dijo un diputado de Tepic, pero para cuando la busqué la habían borrado, y no se le ocurrió hacerle una copia”, dijo el español, que ha contratado a un abogado para que lo ayude a acudir a instancias como el presidente Felipe Calderón, a quien ha enviado una carta pidiendo su intervención.

Según datos del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos (CLDH), el año pasado hubo en México un promedio diario de 49 personas secuestradas.

Solo uno de cada 10 casos es denunciado ante las autoridades, según esa ONG, especializada en asistir a víctimas de secuestro y extorsión.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 28.11.12 2:00

23.- Cuando la belleza y el narco van de la mano




Riquezas, mansiones, vehículos de lujo y guardarropas con las marcas más exclusivas parecen ser razones suficientes para caer e involucrarse sentimentalmente como esposas, amantes o simplemente compañeras.

Las reinas de belleza, actrices y modelos siempre han atraído a hombres poderosos, incluidos los narcotraficantes y han estado envueltas en los escándalos relacionados con el crimen organizado, cuyos casos emblemáticos han salido a la luz a raíz de la lucha contra los cárteles de las drogas.



Uno de los casos más sonados fue el de la modelo sinaloense y ganadora del certamen Nuestra Belleza Sinaloa Laura Elena Zúñiga Huizar, quien fue detenida en Zapopan en diciembre de 2008, en compañía de siete hombres fuertemente armados.

Zúñiga Huizar tenía entonces 23 años. En esa ocasión, el grupo, detenido en Guadalajara, Jalisco, portaba armas y miles de dólares en efectivo.

Las ocho personas fueron detenidas en un retén realizado por el Ejército y la policía local en Zapopan, municipio conurbado a Guadalajara, cuando viajaban a bordo de dos camionetas.

La joven y los detenidos fueron puestos a disposición de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y posteriormente trasladados a la SIEDO (hoy SEIDO), y estuvieron en arraigo por 40 días.

La joven, que fue coronada en julio de 2008 como la reina de Sinaloa, y también fue ganadora del certamen Reina Hispanoamericana, celebrado en Bolivia, fue puesta en libertad por falta de elementos en su contra.

Sin embargo, ha sido marcada por el estigma de su detención y a partir de aquel año sus apariciones en la industria del modelaje han sido discretas.



Silvia Irabién, alias “La Chiva”, conocida por su participación en el reality show Big Brother de Televisa, conductora de programas de televisión y modelo para varias revistas de caballeros se vio involucrada con el narco.

En enero del 2010, “La Chiva” reconoció haber tenido una relación sentimental con el narcotraficante mexicano José Jorge Balderas García “El JJ”, con quien procreó una hija.

Irabién dijo que al padre de su hija lo conoció con el nombre de Jorge Díaz Treviño y no cómo José Jorge Balderas Garza. Refirió que fue una relación informal, que duró seis meses y no conoció ni a su familia ni su casa, pues él era quien iba al departamento de ella.

Silvia Elena Irabién Milke es originaria de Mérida, tiene 37 años, está casada con Iraultza Arrece y es madre de una pequeña de 5 años de nombre Victoria.



Alicia Machado Fajardo, de 35 años de edad, Ganadora del concurso Miss Venezuela 1995 y del concurso Miss Universo en 1996 fue relacionada con el narcotraficante mexicano Gerardo Álvarez Vázquez, “El Indio”.

Según reportes de testigos protegidos, José Gerardo Álvarez Vázquez, “El Indio”, detenido por la Policía Federal en conjunto con el Ejército, tuvo una relación amorosa con la ex Miss Universo y procrearon una hija.

Los testigos protegidos señalaron que Alicia Machado tuvo a su hija en el 2008 y al bautizo de la niña asistieron Arturo Beltrán Leyva, el “Jefe de Jefes”, su hermano Héctor Beltrán, así como Edgar Valdés Villarreal, “La Barbie”.

La ex Miss Universo, siempre rechazó cualquier nexo con el narcotraficante Gerardo Álvarez Vázquez, y aseguró “no tener ni haber sido sostenido relación alguna con él narcotraficante”.



La modelo venezolana Gabriela Alexandra Fernández Ocando, Miss Zulia 2008, fue detenida por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional junto a otras cuatro personas.

A Gabriela Alexandra se le acusaba de haber colaborado en actividades de narcotráfico con el capo colombiano Daniel “El Loco” Barrera, la joven enfrenta cargos de “Lavado de dinero y conspiración”.

Fernández Ocanto representó al estado Zulia, en el Miss Venezuela del año 2008. Cuando participó en el certamen de belleza fue identificada por ser una de las chicas más simpáticas con las personas.

Fernández Ocando generaba sospechas entre los periodistas de farándula, pues se reportó que gasto 30 mil bolívares en un centro comercial en tan solo un día, además de cambiar tres veces de vehículos, entre ellos un BMW que le regaló uno de los empresarios que la patrocinaba.

Gabriela Alexandra fue portada de la revista Playboy Venezuela del año 2008. Está casada con el actor y cantante venezolano Luis Fernando Sosa y es madre de un niño.



En agosto de 2011, Laura Marcela Cantillo Torres, Miss Cartagena 2011 y aspirante a Miss Colombia, no fue incluida en el Concurso Nacional de Belleza de Colombia debido a presuntos nexos con un narcotráfico mexicano.

Cantillo entró al ‘ojo del huracán’ después de que se dijo que el narcotraficante mexicano Eduardo Caballero Chávez, habría auspiciado el concurso ‘Maja Colombia 2008′, que ella ganó.

Según reportes, Caballero Chávez era patrocinador de este concurso, por lo que se instaba a las candidatas a reinas a “tratarlo muy bien” puesto que el mexicano se ofrecía a pagar operaciones estéticas de las concursantes.

La señorita Cartagena, siempre negó cualquier vínculo con delincuentes, además aseguro no tener ningún tipo de relación con Caballero Chávez y que durante el evento siempre fue acompañada por sus padres.

Sin dar explicación, los directivos del Concurso Nacional de Belleza dieron a conocer la lista de candidatas para participar en el evento de belleza más esperado por los colombianos, pero el nombre de Cantillo no apareció registrado.



La modelo colombiana, Juliana Sossa Toro, de 27 años de edad, fue detenida en enero del 2011 junto al narcotraficante mexicano José Jorge Balderas, alias “El JJ”, acusado del ataque contra el futbolista paraguayo Salvador Cabañas.

Tras ser detenida la modelo colombiana fue presentada ese mismo día ante los medios de comunicación, con un abrigo negro y aspecto demacrado, por el jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal, Ramón Pequeño.

Juliana Sosa, nació en Medellín en 1985, estudió comunicación en la Universidad de su ciudad natal, en 2008 fue Miss Turismo Antioquia, y se le identificó como la novia de José Jorge Balderas.

En abril del 2011, Juliana Sossa fue dejada en libertad al no comprobársele cargo alguno al término del plazo para definir si se le dictaba o no la formal prisión.



María Susana Flores Gámez, de 22 años de edad, se desempeñaba como modelo y fue ganadora del certamen Mujer Sinaloa 2012 en febrero. En 2009 fue nombrada modelo del año.

Poseía la corona de Miss Turismo Oriental México, por lo que el pasado mes de mayo representó al país en Miss Turismo Oriental Internacional.

Los diarios de Sinaloa aseguran que Flores Gámez era originaria de Culiacán, Sinaloa, y cursaba la licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Univer.

Flores Gámez presuntamente acompañaba su novio, quien formaba parte del grupo de sicarios que se enfrentó con elementos del Ejército en el poblado de Caitime, Salvador Alvarado, Sinaloa.

El comando armado huyó del lugar, sin embargo, fueron perseguidos por los militares, y tras un nuevo enfrentamiento cayó muerta la joven modelo, María Susana Flores Gámez junto con su novio.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 01.12.12 6:21

24.- Escuadrones de la muerte, El sello del Gobierno del Cambio

La amenaza de escuadrones de la muerte que se fraguan dentro de las mismas corporaciones policiacas vuelve a atemorizar a familias de víctimas de desapariciones en Sinaloa. En medio del caos que vive la seguridad pública, la población no solo le teme a los grupos criminales, sino también desconfía de las instituciones encargadas de protegerla.

Al menos en Culiacán y Los Mochis se han registrado en las semanas recientes denuncias sobre la presunta participación de policías estatales y municipales en levantones disfrazados de detenciones y que acaban siendo ejecuciones que agudizan la sospecha de que en los cuerpos de seguridad pública operan grupos que usan las mismas tácticas de la delincuencia organizada.

Es el caso de cuatro jóvenes que el 29 de marzo de 2012 fueron detenidos por agentes de la Policía Ministerial del Estado en la colonia Adolfo López Mateos, según se asienta en la averiguación previa CLN/ARD/5373/2012 interpuesta en la Subprocuraduría de Justicia de la Zona Centro.

La denuncia establece que Jesús Fernando Urrea Vega, de 20 años de edad, Jorge Armando Manjarrez, alias el Güerito, menor de edad, se hallaban reparando un vehículo afuera del domicilio del primero, cuando llegaron al lugar cinco patrullas de la Policía Ministerial.

Los policías dijeron que se trataba de una revisión de rutina y sin embargo procedieron a subir violentamente a los cuatro jóvenes a una de las patrullas, cubriéndoles el rostro con las mismas playeras de los levantados. La madre de Jesús Fernando Urrea Vega, quien presenció el operativo, los cuestionó sobre la detención sin recibir respuesta. Nunca se supo más de ellos.

De acuerdo con la misma denuncia, los ministeriales se trasladaron luego a detener a los hermanos Luis Eduardo y Jesús Ángel Ontiveros Campos, de 17 y 21 años respectivamente, el primero en un campo de futbol y el segundo en su domicilio, en la misma colonia.

Sobre este hecho, tres semanas después de registrarse el levantón, familiares y amigos de las víctimas protestaron en el edificio de la PGJE en exigencia de información y justicia sobre los desaparecidos.

Los manifestantes, en su mayoría trabajadores del área de Aseo y Limpia del Ayuntamiento de Culiacán, se quejaron de que en todas las dependencias de seguridad pública se les niega información y atención, prevaleciendo un total silencio respecto al caso.

Con base a estadísticas de las comisiones de derechos humanos y registros de la Procuraduría de Justicia del Estado, en Sinaloa han desaparecido 285 personas de 2008 a la fecha, sin embargo se desconoce la cifra negra de este tipo de delitos.

Un dato alarmante, revelado por la Comisión de Derechos Humanos de Sinaloa, señala que solo el 12 de febrero de 2012 se recibieron reportes de 20 levantados en el estado, hoy en calidad de desaparecidos.

Ese día se reportó el levantón y desaparición de Édgar Guadalupe García Hernández, de 24 años, quien laboraba como mensajero de la oficina del procurador Marco Antonio Higuera Castro. Un grupo armado lo secuestró de su casa en la colonia Progreso, de Culiacán. Familiares y amigos de García Hernández realizaron un plantón frente a Catedral, en Culiacán, el pasado 31 de mayo, reclamando a las autoridades que investiguen a fondo dicho suceso violento.

Al opinar sobre situaciones de levantones que se traducen en desapariciones o ejecuciones, el secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Francisco Córdova Celaya, consideró que miembros de grupos delictivos usan prendas similares a los uniformes que portan el Ejército y las diversas corporaciones para confundir a la población.

Dio a conocer que se han asegurado vehículos clonados como patrullas y que las autoridades judiciales de los fueros común y federal también investigan la confección de la vestimenta apócrifa y cotejan las armas de fuego que han sido aseguradas a fin de que balística determine si estas han sido usadas en otros eventos delictivos.

“Todas las patrullas de las diversas corporaciones policiacas, así como los agentes, están perfectamente identificados para que la población pueda distinguirlos de falsos policías o supuestos militares”, declaró.

¿Escuadrones de la muerte?

En Los Mochis, con el arribo de Jesús Carrasco Ruiz a la Policía Municipal de Ahome, se crearon escuadrones de la muerte, denunciaron deudos de dos jóvenes residentes de la colonia ejido José María Morelos de Los Mochis, Ahome.

En el mismo sentido, el caso de una pareja de recolectores de fierro viejo que terminó siendo asesinada, en el panteón de la sindicatura de Ahome, a unos 20 kilómetros al poniente de esta ciudad, puso al descubierto a sus ejecutores: policías.

Los cuatro homicidios fueron perpetrados en junio y en todos hay un patrón de los victimarios y otro de los asesinados. Por los primeros: policías, policías municipales, policías preventivos de Los Mochis, para ser más precisos, y por los segundos, amigos de barrio, miembros de un mismo clan.

Por los cuatro asesinatos, que iniciaron como detenciones arbitrarias, tanto la Comisión Estatal de Derechos Humanos Visitaduría Zona Norte como la Agencia Especializada en Homicidios Dolosos, iniciaron las respectivas investigaciones.

La Visitaduría Zona Norte tiene registros de que solo en el primer semestre del 2012, los abusos policiales se triplicaron, en Los Mochis principalmente. La fecha es coincidente con la imposición del policía ministerial Carrasco Ruiz en la Dirección de Policía y Tránsito de Ahome, cargo para el que fue considerado inepto por carecer de título universitario y que es requisito indispensable.

Los recolectores

Entre los últimos días de mayo y los primeros de junio, los recolectores de fierro viejo, Marcelo Félix Armenta, de 27 años y Yolanda del Carmen Araujo Félix, de 26 años, ambos residentes de Las Grullas Margen Izquierda, desaparecieron.

La única pista que dejaron de lo que les sucedía, en ese momento, fue una llamada telefónica. Estaban siendo detenidos por policías preventivos en la sindicatura de Ahome.

Después de aquella llamada, sus celulares se apagaron, contaron los deudos a funcionarios de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Ocho días después, los cuerpos de ambos fueron encontrados en el panteón de esa sindicatura. Un balazo en la cabeza a cada uno les había cortado la existencia.

El motociclista

La noche del primer domingo de junio, José Felipe Alvarado Juárez, el Pelochitas, de 20 años de edad y con residencia en la calle José María Morelos, viajaba en su motocicleta, cuando dos patrullas de la Policía Municipal lo aprehendieron. En una fue subido él y la moto en otra.

Testigos de la detención, puesto que el joven resultaba harto conocido en el sector que circunda a la corporación, llamaron a su madre, Yadira Juárez, que habiendo salido de su empleo se dirigía a casa, ubicada a menos de 300 metros de la sede preventiva.

Los testigos refieren que ambas patrullas ingresaron a los patios, llevando la motocicleta y al detenido en las cajas.

En cuestión de minutos llegó hasta el pórtico para preguntar por su hijo, pero nadie le respondió. Así, en la incertidumbre pasaron cinco horas, hasta que un agente que resguardaba la entrada de patrullas le aseguró que la moto sí estaba en la institución.

Amaneció y su hijo no regresó a casa. De nuevo fue a los separos y nadie la atendió.

Interpuso queja en la Visitaduría Zona Norte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la jefa llamó a Juan López Cardona, juez calificador, quien negó tener bajo resguardo al detenido. Incluso la llevó a los separos, y efectivamente, no estaba su muchacho.

Se movió aquí y allá, pero nada obtuvo.

Dos días después, el cadáver del Pelochitas apareció en un dren. Había sido torturado, dice ella, que nunca lo volvió a ver con vida puesto que la caja les fue entregada sellada.

Hermanas del fallecido refieren que este fue arrastrado, perforado en diferentes partes del cuerpo y ahorcado.

Durante el velorio, patrullas de la Policía Municipal y dos unidades blancas, que ahora sabe que es el convoy del jefe de la Policía, Jesús Carrasco Ruiz, hostigaron a los deudos, incluso, en la misa de cuerpo presente.

“Perro desgraciado, se cree poderoso para quitar vidas. Pinche Gobierno inepto que tenemos. Para qué tantas leyes, para qué las cárceles, para qué los ministerios, si los policías se convirtieron en asesinos, desgraciados. Así mi hijo fuese el peor delincuente, tenía derecho a un juicio, y si lo condenaban a que se pudiera en la cárcel, habría sido justo, porque tendría defensa, pero con asesinos con uniformes y empatrullados en las calles, nadie está a salvo”, condena la madre.

La atribulada mujer busca respuestas y las encuentra entre los camaradas de su hijo.

Doña, le dijeron, la Policía nos detiene a cada rato. Nos llevan a los separos y nos golpean. Nos culpan de ser “halcones” o “punteros”. Quieren al Trolo.

¿Quién es el Trolo?

El desempleado

Víctor Alonso Gil Aguilar, de 20 años, el Chihuili, un viejo conocido de las policías, pues el año anterior fue aprehendido conduciendo un auto robado, fue despertado junto a su mujer por el estruendo que la puerta principal de su casa hizo al ser arrancada la chapa principal.

Cuando abrió los ojos, seis uniformes azules estaban frente a ellos. Todos encapuchados.

Cálmate, le ordenaron a ella, que en defensa por la irrupción tomó a su hija en brazos, y le afirmaron: a ti nada te va a pasar. Luego, con cinchos plásticos negros la ataron a la cama. Le vendaron la cabeza, a manera de que no viera y evitar así una posible identificación posterior. A su hija se la dejaron a un lado, en la cama.

Él preguntó: “¿Y a mí jefe?”.

Por respuesta recibió una pregunta: “¿En qué trabajas?”.

“En nada”, respondió el Chihuili.

Y lo levantaron. Y se lo llevaron en dos patrullas y en una camioneta blanca. Eran las 12:00 horas, el sol cayendo a plomo, del segundo domingo de junio. Había una certeza, son policías, pues hasta las matrículas las llevan tapadas y las camionetas no portaban placas de identificación.

Alejados los policías, los vecinos de la calle Alejandro Peña, en la colonia Rosendo G. Castro, llegaron a la vivienda y liberaron a la jovencita. Ella huyó. Buscó a su familia, primero, y después a su suegra.

Contó, entre llantos y angustia, lo ocurrido.

Desesperada, Dora Alicia Aguilar buscó a su hijo. En ninguna parte lo encontró. Denunció el caso a reporteros, y solo un noticiero y un periódico pequeño le dieron voz a su desesperación. Los de mayor audiencia y el de mayor circulación callaron.

Al día siguiente, el Chihuili fue encontrado decapitado en el ejido Primero de Mayo.

Su cabeza era ancla para una cartulina que tenía dos palabras: “Sigues Trolo”.

Los dos jóvenes crecieron en el mismo barrio del ejido José María Morelos; y en el mismo barrio fueron velados; los dos tenían amigos mutuos, y entre ellos estaba el Trolo, pues él, como ellos, recorrían las mismas calles.

El Trolo

De acuerdo con reportes internos de la Policía Municipal y de la Policía Ministerial del Estado, hechos públicos con anterioridad a las nuevas ejecuciones y decapitaciones, el Trolo resulta ser el jefe de halcones de Los Mazatlecos, grupo doméstico de distribución de drogas para el cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

Y es el responsable de pagar las narcomantas, en las cuales se denuncia que el jefe de la Policía, Jesús Carrasco Ruiz, y los comandantes de la Policía Ministerial del Estado, sirven a sus enemigos, el cártel de Sinaloa.

Los reportes dados a conocer entonces fueron parte de las declaraciones de Eduardo González Rodríguez, conocido como el Yampool o la Thalía y de José Pablo Ramírez Galeana, el Pingüino, ambos empleados como “polveros” para surtir de drogas a los “puchadores” al servicio de Jesús Miguel Pacheco Samaniego, el Pecas, el Manchas o el Junior.

Lista de abusos

María Araceli Sepúlveda Saucedo, visitadora en la zona norte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, afirmó que de enero a junio del 2012 los abusos policiales contra la población civil se han triplicado, al menos en denuncias.

La situación la calificó como “preocupante”.

Y más cuando dos casos que comenzaron como detenciones arbitrarias terminaron en asesinatos, porque “se pasó de violaciones al derecho de libertad a violaciones graves contra la integridad de las personas, y hay un tercer caso con dos muertes en donde confluyen similitudes, ataques de policías”.

Aseguró que las indagatorias se han iniciado con la seriedad y celeridad que lo ameritan, pero lamenta que no se tengan los resultados que los quejosos demandan.

Para no tener resultados de peso hay obstáculos muy fuertes: los quejosos no pueden señalar las patrullas participantes porque estas carecen de matrícula puesto que se las desprendieron o las traen tapadas, y los policías ocultan sus rostros en capuchas negras.

Cuando se les requiere por oficio, el director Jesús Carrasco Ruiz, simple y llanamente niega la participación de sus agentes. “Siempre responde que no hubo operativo, que no detuvieron a nadie y que desconoce los casos”.

Esta situación dijo, es desmoralizante.

Cifras de denuncias

Mes Policía Ministerial Policía Municipal

Enero 2 3
Febrero 3 18
Marzo 5 10
Abril 4 10
Mayo 4 12
Junio (13) 1 4
Total 19 57

Patrullas clonadas

Dos narcomantas dirigidas a las autoridades castrenses y al Gobierno de Sinaloa aparecieron en Los Mochis en la víspera del fin de semana.

Colgadas en la cerca perimetral de la primaria Gregorio Torres Quintero, ubicada en calle Alelhíes, entre Colegio Militar y Zacatecas, al poniente de Los Mochis; la otra en Pedro Anaya, entre Norte 1 y Emiliano Zapata, las mantas acusan de “asesino de inocentes” al director interino de la Policía Municipal, Jesús Carrasco Ruiz, y reclaman al gobernador Mario López Valdez y a autoridades castrenses la protección al mando preventivo.

El jefe de la Policía, abordado por reporteros en Palacio Municipal, negó las imputaciones en las mantas y rechazó los achaques de los deudos. “No levantamos y las patrullas podrían ser clonadas”, respondió a las preguntas.

Afirmó que a su oficina han llegado algunos oficios de la comisión de derechos humanos, por lo que no descarta que algún grupo delictivo esté usurpando funciones de la corporación utilizando patrullas clonadas. Se trata, agregó, de quejas de familiares de personas que presuntamente son detenidas por elementos de la Policía Municipal y después amanecen ejecutados.

“Hay muchas posibilidades de que un grupo de la delincuencia organizada que opera en la zona hayan clonado patrullas y uniformes de la corporación para llevar este tipo de levantones”, puntualizó.

En respaldo a las declaraciones de su jefe seguridad pública, el alcalde de Ahome, Zenén Xóchihua Enciso, negó que la Policía Municipal y los grupos criminales trabajen en conjunto.

Llamó a no confiar en la información proveniente de los grupos delictivos, “pues no es una procedencia confiable y arruina la confianza en las autoridades”.

"No podemos caer en la situación de seguir el juego de hacerle caso a denuncias o mantas o condiciones que hacen los delincuentes, pues si vamos a poner en duda el actuar y la integridad de nuestros funcionarios y servidores públicos por el señalamiento de un delincuente, pues de veras que estamos muy mal si les damos credibilidad en un momento determinado", apuntó.

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Re: Historias de narcotrafico -1, 2 . . . 32.- “Aquí se castiga a todos: nosotros somos la ley”

Mensaje  Cazador de Duendes el 19.12.12 18:25

25.- Rematan a Crisóforo alias el "BOCINAS" líder de “Los Rojos”
Dos hombres vestidos de médicos y con cubrebocas llegaron a Médica Sur, ubicado en Tlalpan, entraron por la puerta principal y mataron a Crisóforo Rogelio Maldonado Jiménez, “El Bocinas”, presunto líder de “Los Rojos”



Vestidos como médicos dos sicarios mataron al líder de Los Rojos, en Hospital Médica Sur


Ciudad de México.- Un presunto narcotraficante fue rematado por dos sicarios la medianoche del domingo dentro del área de terapia intensiva del Hospital Médica Sur.


Crisóforo Rogelio Maldonado Jiménez, “El Bocinas”, presunto líder de “Los Rojos”, tenía al menos dos días en el nosocomio, luego de que escapó del Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social de Plan de Ayala, en Cuernavaca, el lunes de la semana pasada, a donde ingresó tras un atentado en su contra.


Alrededor de las 23:45 horas del domingo, dos hombres vestidos de médicos y con cubrebocas llegaron a Médica Sur, ubicado en Tlalpan, bajaron de un vehículo compacto de color oscuro e ingresaron por la entrada principal.


De acuerdo con las imágenes del circuito cerrado del hospital, los hombres caminaron por las escaleras de la Torre de Diagnóstico y llegaron al primer nivel, hasta la habitación donde se encontraba Crisóforo Rogelio Maldonado Jiménez, “El Bocinas”, en la Torre 1 de terapia intensiva.


Uno de los sicarios ingresó a la habitación y disparó en una ocasión al pecho del presunto capo con una pistola calibre .22.


Las investigaciones de la Procuraduría capitalina (PGJDF) indican que los hombres salieron por una puerta de servicio en la parte trasera del hospital, donde ya los esperaba un tercer cómplice en el mismo vehículo en el que llegaron.


En el atentado que sufrió en Cuernavaca, “El Bocinas” recibió dos impactos de arma de fuego y Antonio Román Miranda, “La Moña”, —también identificado como líder de “Los Rojos”— fue llevado por policías ministeriales a la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano.


“La Moña” fue liberado y ya no llegó al Ministerio Público, en tanto que en menos de 24 horas un juez del Segundo Juzgado de Distrito de Morelos otorgó un amparo para que “El Bocinas” quedara libre.


El Gobernador de Morelos, Graco Ramírez, acusó a policías ministeriales y municipales de la fuga.







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